
El regreso laboral del alcalde y las ausencias que nadie nota

En política, los símbolos suelen valer más que los discursos. Después de semanas de rumores, especulaciones y una crisis de comunicación que el propio Ayuntamiento permitió crecer con silencios y respuestas tardías, este miércoles ocurrirá un hecho que inevitablemente atraerá la atención política de Torreón: el alcalde Román Alberto Cepeda González reaparecerá para encabezar una sesión de Cabildo.
La diferencia es que no será una reaparición presencial.Será virtual.
Para muchos ciudadanos puede parecer un detalle menor. Para quienes observan la política municipal, no lo es. Se trata de la primera aparición institucional del alcalde después de 17 días de ausencia pública. Durante ese periodo, la falta de información oficial permitió que el vacío fuera llenado por rumores, especulaciones y versiones de toda clase. Una lección que cualquier manual de comunicación política explica con claridad: cuando la autoridad guarda silencio, alguien más construye la narrativa.
La reaparición ocurre apenas días después de una fotografía familiar que logró algo que decenas de comunicados no consiguieron. Como señalamos en esta misma columna, una simple imagen rodeado de sus seres queridos rompió la incertidumbre que había crecido durante semanas. La fotografía mostró normalidad, cercanía y humanidad. En pocas horas hizo más por la imagen institucional del gobierno que varios días de estrategias defensivas.
Ahora llega un nuevo capítulo de esa historia.
La sesión virtual de Cabildo tiene dos objetivos formales. El primero es tomar protesta a las regidoras suplentes que asumirán temporalmente los espacios dejados por integrantes del Cabildo que actualmente participan en el proceso electoral. El segundo consiste en votar una reforma constitucional enviada por el Congreso del Estado que requiere la aprobación de los ayuntamientos dentro de los plazos establecidos.
Sin embargo, detrás de esos asuntos administrativos existe una lectura política inevitable.
Como lo señalamos desde el pasado 27 de marzo en la columna «Suplentes, poder y simulación: el Cabildo que no cambia en Torreón», estos movimientos estaban previstos desde el momento en que fueron registradas las planillas. La priista Ximena Villarreal Blake, regidora cuarta, solicitó licencia para incorporarse a la contienda electoral como candidata por el Distrito 08, por lo que su lugar será ocupado por Flor de María Cardona Ibarra. De la misma manera, Karla Centeno Félix, regidora octava y suplente de Hugo Dávila Prado en la candidatura del Distrito 11, dejó temporalmente el cargo y abre paso a Rosa María Díaz Venegas.
Nada extraordinario. Ninguna ruptura política. Ningún ajuste inesperado. Todo estaba previsto desde el origen de la administración.
De hecho, resulta llamativo que el tema apenas aparezca en la conversación pública cuando las licencias ya están en marcha y las suplencias están por formalizarse. Como suele ocurrir en la política local, muchas veces sólo se nota una ausencia cuando alguien recuerda que una silla quedó vacía.
Pero tampoco se trata de un simple trámite burocrático. Las posiciones que asumirán las suplentes forman parte de un Cabildo cuyos integrantes perciben remuneraciones superiores a los 64 mil pesos mensuales. Cada sustitución implica que una nueva persona ejercerá facultades de representación pública, participará en votaciones y administrará responsabilidades financiadas con recursos de los ciudadanos.
La reflexión es inevitable: cuando la salida temporal de dos regidoras pasa prácticamente desapercibida para la mayoría de la población, quizá la discusión no debería centrarse únicamente en quién ocupa el cargo, sino en qué tanto impacto tienen realmente algunos integrantes del Cabildo en la vida cotidiana de Torreón.
Porque cuando algo no se extraña, la política obliga a preguntarse si realmente estaba presente.
La mirada de este miércoles, sin embargo, estará puesta en Román Cepeda.
Porque más allá de la agenda oficial, la sesión representa una señal política. Confirma que el alcalde continúa al frente de las decisiones institucionales y que mantiene presencia en la conducción del gobierno municipal. Después de semanas en las que la conversación pública giró alrededor de su ausencia, la administración busca regresar gradualmente a la normalidad política.
La pregunta es si la experiencia dejó alguna enseñanza dentro del primer círculo de gobierno.
Su reaparición virtual tiene un valor simbólico importante. No porque resuelva todos los cuestionamientos. No porque cierre automáticamente la conversación pública. Sino porque representa el reconocimiento de una realidad básica: los gobiernos necesitan comunicar.
Pero este miércoles la noticia principal será otra.
El alcalde vuelve a trabajar
Y aunque lo haga detrás de una pantalla, en política las señales importan y se reconoce que, pese a todo, está. A veces una fotografía cambia la conversación. A veces una sesión virtual también.

PREGUNTAS OFICIOSAS
¿Quién terminará bailando la iguana el domingo?
Este miércoles concluyen oficialmente las campañas, aunque varios candidatos comenzaron a moverse desde finales del año pasado. Mientras Morena y el PAN apostaron por cierres conjuntos para arropar a todos sus aspirantes bajo una misma marca, el PRI decidió repartir sus cartas en distintos momentos: primero Felipe González, después Verónica Martínez y finalmente Hugo Dávila, quien cerrará prácticamente a la misma hora que sus competidores.
Hugo Dávila llega fortalecido tras superar la impugnación promovida por Morena y confirmar su candidatura ante el Tribunal Electoral. Su cierre tendrá estructura territorial, movilización y hasta el popular «Baile de la Iguana» como ingrediente distintivo. En contraste, las jóvenes priistas Ximena Villarreal y Regina evitaron los eventos masivos y apostaron por reuniones comunitarias para no saturar al electorado. Al final, entre drones, escenarios, música y fotografías para redes sociales, la verdadera pista de baile se abrirá el día de la elección. Ahí se sabrá quién marcó el ritmo… y quién terminó bailando al son de los resultados.
¿Hace falta un relevo en Servicios Públicos… a un mes sin titular?
Mientras la atención política se concentra en los cierres de campaña, la sesión virtual de Cabildo y la reaparición institucional del alcalde, una pregunta continúa sin respuesta clara dentro del Ayuntamiento: ¿Hace falta un relevo en Servicios Públicos… a un mes sin titular?
Desde hace poco más de un mes, el relevo en Servicios Públicos circula como tema recurrente en los pasillos del Ayuntamiento, pero la decisión sigue sin oficializarse. Y cuando un movimiento se comenta más de lo que se concreta, inevitablemente aparecen las especulaciones. Más aún cuando Fer Villarreal dejó la dependencia para asumir la dirigencia del PRI Municipal, con todo y mulas, buitres y operación política electoral, participando activamente en las campañas de varios candidatos tricolores.
La pregunta es sencilla: ¿realmente hace falta un nuevo titular o simplemente se espera el regreso de Villarreal una vez concluida la jornada electoral? La interrogante no es menor, porque Servicios Públicos es una de las dependencias que más impacta la percepción ciudadana. La gente no evalúa al gobierno por los comunicados, sino por las calles limpias, el alumbrado funcionando, las plazas atendidas y los servicios cotidianos. Tal vez la decisión ya esté tomada y sólo falte anunciarla. O quizá, terminado el proceso electoral, Fer Villarreal vuelva a ocupar plenamente una posición que, para bien o para mal, sigue siendo una pieza importante dentro del tablero municipal.
