
Riquelme pone a trabajar a su gabinete heredado; «se acabaron las vacaciones» en Torreón

Los primeros 48 horas de un gobierno suelen decir más que los primeros 100 días. En Torreón bastó un pase de lista, a las siete de la mañana de este viernes, en las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, para enviar un mensaje que no necesitó traducción: se acabaron las vacaciones.
El alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís llegó temprano, recorrió las instalaciones acompañado por el secretario del Ayuntamiento, Eduardo Olmos Castro; el primer regidor, Luis Jorge Cuerda Serna; el director de Seguridad Pública, Alfredo Flores; y la directora de Tránsito y Vialidad, Marta Faz Dávila, quien, dicen, tenía semblante cabizbajo.
Al terminar el recorrido, el alcalde dejó una frase que comenzó a repetirse en oficinas, pasillos y grupos de WhatsApp: «Voy a estar evaluando semana tras semana».
En política, esas siete palabras pesan más que cualquier circular administrativa. No significan necesariamente despidos, pero sí representan el regreso de una disciplina que muchos servidores públicos conocen bien, menos los de esta administración: la permanencia ya no depende únicamente del nombramiento, sino de los resultados.
La siguiente señal tampoco pasó desapercibida. Riquelme anunció que este mismo fin de semana revisaría personalmente áreas estratégicas como la Dirección de Seguridad Pública, el SIMAS, los servicios públicos, el estado del pavimento, el rescate de parques y el transporte. No eligió dependencias menores. Escogió justamente aquellas que todos los días impactan la vida de los ciudadanos y que, al mismo tiempo, determinan la percepción de un gobierno.
A partir de ahí comenzó el deporte favorito de toda transición política: las apuestas sobre el gabinete. En cafeterías, oficinas y chats aparecieron las preguntas de siempre. ¿Quién continuará? ¿Quién tendrá que acelerar el paso? ¿Quién entendió el mensaje desde el primer día? Entre bromas incluso surgió una frase que resume el ambiente: «¿Van a abrir la bolsa de trabajo del Ayuntamiento?». El comentario refleja más el nerviosismo interno que una decisión oficial. Tanto que se acabaron en las papelerías alrededor de la Plaza Mayor las solicitudes de empleo.
Como ocurre en cada cambio de administración, alrededor del nuevo gobierno ya empiezan a girar nombres, versiones y especulaciones. Se habla de ajustes en distintas dependencias, de posibles relevos y de perfiles que podrían reforzar áreas estratégicas. Entre los nombres de funcionarios que se han adelantado a despedirse está Ramón Chufani, del Instituto Municipal del Deporte, quien, dicen, desde este jueves ya se despidió y, en broma, señalan que ya ve tutoriales de cómo arreglar bombas de albercas públicas. Otros, en cambio, como Carolina Negrete, de Torreón TV, se le ha visto en eventos donde no ha sido convocada, como en la toma de protesta del jueves ni en el evento de la Policía, y es que su permanencia es un encargo de un buen amigo del #LordFragmentado, Yohan Uribe, quien, por cierto, fue visto este viernes, en horas de trabajo, en el Starbucks del Hospital Andalucía. También existen comentarios sobre la necesidad de meter orden en la estructura administrativa de la Dirección de Seguridad Pública con perfiles de experiencia, donde algunos mencionan al exfiscal Gerardo Márquez como un cuadro con conocimiento institucional. Su alto perfil suena para la administración de la Policía para detener la fuga de municiones, o en Tribunales o el área jurídica del Ayuntamiento.
Lo que sí es un hecho es que el estilo cambió. La puntualidad volvió a convertirse en una virtud, las reuniones tempranas regresaron a la agenda y el alcalde dejó claro que piensa revisar personalmente las áreas prioritarias. Ese cambio de ritmo alcanza también a dependencias como la Tesorería, encabezada por Javier Lechuga, cuya coordinación con el resto del Ayuntamiento será determinante para ejecutar los proyectos anunciados.
La política suele generar la falsa impresión de que algunos cargos son permanentes. La realidad demuestra exactamente lo contrario. Cada administración redefine prioridades, modifica equipos y exige resultados distintos. Quienes entiendan ese mensaje probablemente permanecerán. Quienes crean que el nombramiento basta para conservar el puesto podrían llevarse una sorpresa.
Quizá esa sea la principal diferencia entre un cambio de administración y un simple relevo de nombres. El primero transforma la cultura de trabajo; el segundo únicamente cambia las placas de las oficinas.
Porque en política, como en el café, el aroma dura poco. Lo que permanece es el sabor que dejan los resultados.
PREGUNTAS OFICIOSAS
¿Comienza el reacomodo estatal?
En política, cuando un gobernador anuncia «ajustes» al gabinete, pocas veces se trata únicamente de cubrir vacantes. La confirmación de Manolo Jiménez Salinas de que durante julio y agosto habrá enroques en su administración reactivó la conversación que desde hace semanas circula en los cafés políticos: ¿quiénes llegan, quiénes cambian de oficina y quiénes podrían salir? Más allá de las sustituciones obligadas, como la de Gabriel Elizondo Pérez, ahora senador, el mensaje es claro: viene una revisión de perfiles. Y cuando un mandatario dice que la próxima semana comenzará a evaluar «a detalle», más de un escritorio empieza a sentirse menos seguro de lo que parecía.
El anuncio también revive las especulaciones surgidas tras los resultados electorales. El descalabro del PAN volvió a colocar bajo los reflectores a secretarias como Esther Quintana Salinas, en Cultura, y Mayra Lucila Valdés González, en la Secretaría de las Mujeres, cuyos nombres nuevamente aparecen en las conversaciones políticas ante la posibilidad de ajustes. A ello se suman dependencias que permanecen con encargados de despacho, como Turismo y Vivienda, además de la expectativa sobre espacios como Mejora Laguna. También surge la interrogante de si habrá lugar para algunos de los llamados «huérfanos políticos», entre ellos el diputado panista Gerardo Aguado, quien perdió su intento de reelección. Por ahora no existe ningún anuncio oficial sobre estos posibles movimientos, pero en política los rumores suelen anteceder a los nombramientos.
¿Las fugas son accidentes… o falta de planeación?
La fuga de agua registrada durante los trabajos del Sistema Vial Abastos-Independencia volvió a generar afectaciones a la circulación y abrió un nuevo debate sobre la supervisión de una de las obras más importantes para Torreón. Aunque las autoridades explicaron que una maniobra con maquinaria pesada dañó accidentalmente una tubería y que el problema fue atendido por SIMAS, la repetición de estos incidentes comienza a generar dudas sobre la coordinación técnica del proyecto, encabezado por el director de Obras Públicas, Juan Adolfo Von Bertrab Saracho.
Mientras las cuadrillas tapan fugas en la calle, en los cafés políticos ya circula la versión de que en la oficina del director habría quienes prefieren adelantar la empacada de cajas «por si las dudas» que seguir revisando planos. El comentario podrá ser humor negro, pero refleja el ambiente que suele instalarse cuando cambian los vientos políticos. Bromas aparte, una obra superior a los 365 millones de pesos exige supervisión permanente para que la noticia sean los avances y no las fugas.


