
El domingo se eligen diputados; el lunes empiezan las facturas políticas

A las 11:59 de este miércoles terminaron oficialmente las campañas. Apenas fueron 30 días de proselitismo, miles de publicaciones en redes sociales, cientos de recorridos, decenas de debates improvisados en cafés, grupos de WhatsApp convertidos en trincheras políticas y una cantidad industrial de fotografías abrazando ciudadanos que probablemente volverán a ser descubiertos dentro de tres años.
Pero detrás de todo ese espectáculo existe una elección mucho más importante de lo que parece.
El próximo domingo 7 de junio podrán votar 2 millones 501 mil 847 coahuilenses inscritos en la Lista Nominal, en la única elección estatal que se celebrará en México durante 2026. Lo que está en juego son 25 diputaciones locales: 16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional, pero el verdadero premio es político.
Porque aunque no aparece en la boleta, esta es la primera gran evaluación electoral para el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
En política los gobernadores cobran victorias y también pagan derrotas, aunque sus nombres no aparezcan impresos en las papeletas. El resultado será interpretado como un referéndum sobre la capacidad política de su administración para mantener una mayoría legislativa cómoda y preservar la estabilidad política que ha presumido desde el inicio de su gobierno.
Y aquí aparece uno de los datos más importantes.
En la elección anterior la alianza PRI-PAN-PRD ganó los 16 distritos locales. Esa alianza desapareció. Hoy el PRI compite con la UDC; Morena va con el PT; el Partido Verde decidió caminar solo; el PAN también; Movimiento Ciudadano busca consolidar su propio espacio y los partidos locales intentan sobrevivir por cuenta propia.
En pocas palabras, Coahuila se convirtió en el primer laboratorio político rumbo al 2027.
Las encuestas de RUBRUM, GobernArte y otros estudios difundidos durante las últimas semanas muestran una tendencia favorable para la alianza PRI-UDC en la mayoría de los distritos. Sin embargo, también revelan que Morena mantiene presencia competitiva en varias regiones y busca crecer respecto a procesos anteriores.
Y es precisamente ahí donde aparece un nombre que ha provocado más comentarios internos que públicos: Andy López Beltrán.
Durante buena parte de la campaña, diversos actores identificaron al hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador como uno de los operadores políticos involucrados en la estrategia territorial de Morena. Sin embargo, su salida de la Secretaría de Organización en plena recta final alimentó versiones encontradas.
Desde la dirigencia nacional se habló de ajustes internos. Entre operadores morenistas de Coahuila circuló otra versión: que los números no estaban resultando como se esperaba y que existían diferencias sobre la conducción de las campañas. Algunos incluso comparan el escenario con Durango, donde Morena tampoco obtuvo los resultados que anticipaban sus sectores más optimistas.
Como suele ocurrir en política, cuando las encuestas sonríen aparecen los estrategas. Cuando preocupan, aparecen los culpables.
Todos los dirigentes nacionales de los partidos vinieron a la entidad para ver de cerca este experimento político en que se convirtió Coahuila. Alejandro Moreno, del PRI; Jorge Romero, del PAN; Ariadna Montiel, de Morena, quien prácticamente se estrenó como presidenta nacional desde Torreón; y otro que prácticamente no abandonó la región fue Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano.
Por eso los focos rojos están colocados sobre dos regiones.
La primera es Piedras Negras. Morena gobierna actualmente el municipio y busca convertir esa presencia en triunfos legislativos. El norte del estado ha sido una de las regiones donde más se ha reducido la diferencia entre fuerzas políticas durante los últimos años. Si Morena avanza ahí, podrá argumentar que sigue creciendo. Si no ocurre, comenzarán inevitablemente los ajustes de cuentas internos.
La segunda es La Laguna. El municipio de Torreón concentra cuatro distritos locales —8, 9, 10 y 11— y una de las mayores bolsas electorales del estado. Aquí convergen factores que no existen en otras regiones: la influencia política de Durango, una competencia más cerrada entre PRI y Morena, la presencia creciente de Movimiento Ciudadano y una ciudadanía tradicionalmente más crítica con los gobiernos en turno.
Lo que ocurra en La Laguna probablemente definirá buena parte de la narrativa política de la noche electoral.
Y aquí aparece un dato que pocos están analizando.
Aunque el PRI-UDC pudiera ganar los 16 distritos de mayoría relativa, eso no significa que se quede con todo el Congreso. Existen nueve diputaciones plurinominales diseñadas precisamente para evitar una sobrerrepresentación excesiva.
Traducido al español político: el domingo varios partidos podrían perder las elecciones… y aun así ganar diputados.
Si las tendencias observadas por las encuestas se mantienen, Morena podría incrementar su presencia legislativa gracias a la representación proporcional. El PAN podría conservar espacios. Movimiento Ciudadano aspira a obtener al menos una curul y el Partido Verde busca evitar quedar fuera del tablero.
Es decir, la verdadera batalla comenzará cuando se repartan las plurinominales.
Porque una cosa es ganar distritos.Y otra muy distinta es construir una mayoría legislativa. El dato más preocupante para todos los partidos es otro.
Diversos estudios revelaron durante la campaña que una parte importante de los ciudadanos ni siquiera sabía que habría elecciones para renovar el Congreso local. Después de un mes completo de espectaculares, brigadas, jingles, videos, entrevistas y promesas, millones de pesos terminaron enfrentando al adversario más peligroso de cualquier democracia: la indiferencia.
En total participaron 256 candidatos y candidatas buscando convencer a poco más de dos millones y medio de electores en apenas treinta días oficiales de campaña.
Por eso el domingo no sólo se elegirán diputados. Se medirá la fuerza real de los partidos sin alianzas tradicionales.
Se pondrá a prueba la capacidad territorial de Morena. Se evaluará la fortaleza política de Manolo Jiménez.
Y comenzará a dibujarse el mapa electoral que acompañará a Coahuila rumbo a 2027.
Porque las campañas terminan.
Pero las facturas políticas comienzan a cobrarse el lunes.

Pregunta Oficiosa
¿El último mitin o la primera carrera rumbo a Torreón?
Se acabó. Al menos oficialmente. Los últimos cierres de campaña en Torreón bajaron el telón de una contienda de apenas 30 días, pero para muchos políticos la carrera rumbo a la alcaldía de Torreón comenzará el próximo 8 de junio.
Del lado del PRI, todas las miradas terminaron concentradas en Hugo Dávila y su cierre en el ejido El Águila. Contra algunos pronósticos, logró reunir a poco más de cinco mil personas y convertir el evento en una fiesta popular que terminó entre tierra, música y el tradicional baile de «La Iguana» con la Banda La Rebeldía. Ahora muchos esperan que las velas repartidas durante la campaña también alcancen para iluminar la jornada electoral del domingo.
Del lado de Morena-PT la historia fue distinta. Aunque reunieron alrededor de dos mil personas en la Alameda, la cifra pareció modesta para un cierre conjunto de cuatro candidatos y varios invitados nacionales. Los discursos parecían dirigidos más a los convencidos que a los indecisos. El nerviosismo se hizo evidente cuando Antonio Attolini confundió en un comunicado a Ariadna Montiel con Luisa María Alcalde como presidenta nacional de Morena. Mientras tanto, Montiel carga ahora con parte de la responsabilidad política que dejó Andy López Beltrán y con varias polémicas que siguen rondando al movimiento. Ya entrada la noche, la política perdió terreno frente a la música y muchos llegaron más por Los Chicos de Barrio que por los discursos.
En el PAN Torreón el cierre fue más discreto, pero dejó una imagen reveladora. En La Joyita, los organizadores tuvieron que mover el escenario y cuidar los encuadres porque detrás aparecían numerosas lonas del PRI. Durante años eso no habría sido problema; hoy sí. La alianza desapareció y las fotografías debían reflejar distancia política. A veces la mejor explicación de una elección no aparece en los discursos ni en las encuestas, sino en los esfuerzos que hacen los partidos para no salir juntos en la misma foto. El domingo se contarán los votos; el lunes comenzará oficialmente la carrera rumbo al 2027.
