
Visas canceladas, los Américos y la disputa por el futuro de Morena en Coahuila

A unos días de la elección que renovará el Congreso de Coahuila, la conversación política parece moverse en dos pistas paralelas. Una está en las urnas. La otra, cada vez más visible, se encuentra en Washington, de manera indirecta y no tanto.
La reaparición pública de Andrés Manuel López Obrador para denunciar una supuesta injerencia de Estados Unidos en la política mexicana no ocurrió para respaldar a los candidatos que este domingo buscarán votos en Coahuila. Su mensaje pareció dirigido a otro destinatario: la presidenta Claudia Sheinbaum y la ruta que ha seguido su gobierno en materia de seguridad y relación bilateral con Estados Unidos.
La carta difundida por el expresidente llegó en un momento particularmente delicado. Mientras López Obrador habla de soberanía, no intervención y respeto a las decisiones nacionales, la administración de Sheinbaum ha fortalecido la cooperación con agencias estadounidenses en el combate al crimen organizado. Durante los últimos meses se han registrado capturas relevantes, extradiciones, aseguramientos y operativos contra estructuras criminales que durante años parecían intocables.
La contradicción resulta inevitable. Mientras desde el discurso se denuncia la intromisión extranjera, en los hechos existe una coordinación cada vez más estrecha con Washington. La presidenta lo justifica como cooperación institucional. Sus críticos lo ven como una concesión política. López Obrador, en cambio, parece observar con preocupación cómo algunos personajes cercanos a su movimiento comienzan a aparecer en el radar de las autoridades estadounidenses.
Porque las visas ya dejaron de ser un asunto migratorio. Ahora son un asunto político.
Y, en algunos casos, incluso una especie de detector de humo. No siempre significa que haya fuego, pero cuando empieza a sonar la alarma, todos voltean a ver quién está cerca del edificio.
Coahuila no ha quedado fuera de esa conversación. El antecedente más conocido es el de la priista Sonia Villarreal Pérez, exsecretaria de Seguridad Pública estatal, quien confirmó públicamente la cancelación de su visa estadounidense sin que las autoridades norteamericanas explicaran oficialmente los motivos. Desde entonces, cada nuevo caso genera especulaciones inevitables.
Esta semana las versiones alcanzaron al diputado federal del PT, Ricardo Mejía Berdeja, quien negó categóricamente cualquier revocación de visa y atribuyó los señalamientos a intereses políticos. Algo similar ocurrió con Américo Villarreal Santiago, delegado federal del Bienestar en Coahuila, esposo de la senadora Cecy Guadiana e hijo del gobernador de Tamaulipas. Villarreal respondió con ironía, señalando que algunos medios ya le han quitado la visa tantas veces que prácticamente debería tener membresía permanente en Migración.
Más allá de las versiones, lo relevante es el contexto. Estados Unidos no necesita presentar expedientes públicos para generar efectos políticos en México. Basta una restricción migratoria para activar rumores, golpear reputaciones y abrir grietas dentro de los grupos de poder. En tiempos electorales, una visa cancelada puede provocar más nervios que una encuesta adversa.
La pregunta incómoda que comienza a recorrer los círculos políticos es si estamos observando únicamente una ofensiva estadounidense o también una depuración silenciosa dentro del propio sistema político mexicano. Porque mientras algunos sectores del obradorismo denuncian intervencionismo, otros parecen asumir que la colaboración con Washington es necesaria para evitar que ciertos expedientes terminen contaminando proyectos políticos futuros. En política, a veces las limpias más profundas no se hacen con escoba, sino con carpetas de investigación.
Y precisamente de futuros proyectos comenzó a hablar Coahuila esta semana.
Oficialmente, el miércoles se realizó el cierre de campaña de los candidatos de Morena en Torreón rumbo a la elección legislativa del domingo. Sin embargo, para muchos observadores el evento pareció más una reunión anticipada de quienes aspiran a disputar el poder estatal en los próximos años. En el escenario aparecieron dirigentes, operadores, legisladores y prácticamente todos los grupos internos del movimiento.
La fotografía parecía completa. Pero no lo estaba. La ausencia que más comentarios generó fue la de la senadora Cecy Guadiana.
Horas después, publicó un mensaje que rápidamente comenzó a circular entre la clase política: «A veces me cuestiono si vale la pena estar en la política. Pero veo estas fotografías y creo firmemente que los tiempos de Dios son perfectos. No estoy obsesionada con un proyecto personal, sino porque la gente de Coahuila tenga mejores oportunidades».
El mensaje fue acompañado por imágenes de su padre, el fallecido senador Armando Guadiana Tijerina, figura central en la construcción de Morena en Coahuila.
Cada quien podrá interpretar esas palabras como prefiera: como una reflexión personal, un mensaje espiritual, una evocación familiar o una señal política. En Coahuila, donde las fotografías suelen analizarse como si fueran dictámenes periciales, las interpretaciones no tardaron en aparecer.
La coincidencia temporal resulta inevitablemente llamativa. Mientras casi todos los grupos internos de Morena aparecían en una misma imagen, una de las figuras con mayor reconocimiento estatal decidió enviar un mensaje distinto. Quizá no exista ruptura. Quizá no exista confrontación. Pero también es cierto que su entorno familiar (esposo y suegro) volvió a quedar bajo los reflectores mediáticos debido a las versiones relacionadas con visas y señalamientos políticos.
Por eso la elección del domingo podría terminar siendo recordada por algo más que el reparto de diputaciones.
Los resultados medirán la fuerza territorial de Morena, la capacidad de movilización del PRI, el peso real del PT y el tamaño de los liderazgos regionales. Pero también comenzarán a definir quién llega fortalecido a las siguientes disputas. Porque mientras los ciudadanos elegirán representantes para el Congreso, los partidos ya están observando algo mucho más lejano y mucho más importante: la ruta hacia 2029.
Y en ese camino, las visas, los expedientes, las alianzas, las fotografías y las ausencias podrían terminar pesando más que muchos discursos de campaña.
Después de todo, en política las campañas terminan el domingo y la lucha por las sucesiones apenas comienza.

Preguntas Oficiosas
¿Asesores de comunicación… o enemigos disfrazados de estrategas?
El regreso del alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda, a la actividad pública, aunque fuera de manera virtual, debió convertirse en una victoria política y humana. Después de varios días de incertidumbre, rumores y especulaciones sobre su estado de salud, reapareció para encabezar una sesión de Cabildo, sostener reuniones con integrantes de su gabinete y enviar una señal de continuidad institucional.
Lo que se ve no se juzga: estar presente pese a una situación personal complicada fue un mensaje positivo que muchos ciudadanos reconocieron y valoraron. Sin embargo, cuando parecía abrirse una oportunidad para recuperar credibilidad y cerrar el episodio de la ausencia, la maquinaria de comunicación municipal decidió volver a tropezar con la misma piedra.
En lugar de apostar por la prudencia, la cercanía y la empatía, reaparecieron las encuestas de aprobación difundidas como si nada hubiera ocurrido.
La publicación de una medición que coloca a Román Cepeda como el alcalde mejor evaluado de Coahuila terminó generando más ruido que aplausos. Bastó revisar cientos de comentarios en redes sociales para comprobar que la conversación dejó de centrarse en su recuperación y regresó al terreno de la desconfianza hacia las encuestas, los medios que las difunden y quienes diseñan la estrategia de comunicación.
Entre burlas, cuestionamientos, sarcasmos y acusaciones de propaganda, el efecto fue exactamente el contrario al que buscaban: una noticia potencialmente favorable quedó sepultada bajo una ola de reacciones negativas.
En política no sólo importa el mensaje; también importa el momento.
Y cuando una oportunidad para reconstruir confianza termina convertida en motivo de mofa colectiva, la pregunta resulta inevitable: ¿Román Cepeda tiene asesores de comunicación o enemigos infiltrados empeñados en desperdiciar cada ocasión para recuperar la credibilidad perdida?
¿Veda electoral o simple descuido?
La veda electoral apenas había comenzado cuando surgieron reportes sobre la presencia de propaganda móvil promoviendo el voto a favor de una candidata de Morena-PT en el Distrito 10 de Torreón.
Las imágenes difundidas por ciudadanos y por Grupo Horizonte Lagunero reabrieron un debate que aparece en cada proceso electoral: ¿se trata de una estrategia deliberada para mantener presencia en las calles o simplemente de estructuras de campaña que no fueron retiradas a tiempo?
La legislación es clara al establecer que durante los tres días previos a la elección deben suspenderse los actos de proselitismo y la difusión de propaganda electoral para permitir que los ciudadanos reflexionen su voto sin presiones externas. Sin embargo, en la práctica, los límites entre el descuido, la omisión y la intención política suelen convertirse en terreno de disputa.
Más allá de los colores partidistas, el episodio recuerda que las reglas de la competencia electoral existen para todos y deben cumplirse por igual. Morena, PRI, PAN, Movimiento Ciudadano o cualquier otra fuerza política enfrentan la misma obligación durante la veda.
Lo que llama la atención es que mientras oficialmente las campañas terminaron a las 11:59 de la noche del miércoles, algunas estructuras parecieran no haber recibido el memorándum.
