El Espresso del Día

MARS pone el transporte en la ruta… y algunos choferes no aparecen

En política, las ausencias a veces gritan más que los discursos. Este lunes, mientras Miguel Ángel Riquelme Solís trazaba, durante un desayuno-reunión con el Cabildo heredado, los cinco ejes prioritarios de su administración —agua potable, drenaje, servicios públicos, bacheo, pavimentación y transporte público—, empezó a circular una lectura que no pasó desapercibida: en la reunión posterior con transportistas no habrían estado Luis Morales, director de Movilidad y “chopper mayor” del área, ni César Alvarado, director de Autotransporte. Si el transporte público será uno de los temas centrales del nuevo gobierno, la ausencia de quienes deberían traer el volante técnico no es un detalle menor; es foco amarillo, y no precisamente de semáforo vial.

Claro, no estar en una reunión no significa automáticamente ruptura, salida o regaño. La política no se lee con bola de cristal, sino con contexto. Pero cuando una administración arranca marcando prioridades y una de ellas es el transporte público, cada silla vacía pesa. Riquelme ya dejó claro que su ruta pasa por atender lo urgente: agua, calles, drenaje, servicios y movilidad. Por eso, si el transporte entra al quirófano administrativo, conviene saber quién trae diagnóstico, quién trae receta y quién solo trae pretexto. Quien sí estuvo, y de paso despeja dudas, fue Simón Gutiérrez, “El Guttys”, subsecretario de Transporte, Movilidad e Infraestructura estatal. Con eso, también podría descartarse —al menos por ahora— su llegada a Comunicación Social, pues su perfil parece más cercano a operar como mosca en el nuevo transporte de Torreón. Y no, no hablamos del Metrobús.

El mensaje de fondo parece claro: MARS no llegó a administrar inercias, sino a revisar engranes. Y en Torreón, el transporte público lleva años siendo uno de esos temas donde todos opinan, muchos prometen y pocos resuelven. Si la prioridad es ordenar la ciudad, también habrá que ordenar a quienes deben operarla. Porque en esta nueva ruta municipal no basta con tener cargo; hay que subirse al camión, dar la cara y demostrar que saben manejar. Por cierto, quienes parecían turistas en la sala de juntas del séptimo piso eran los regidores de oposición, con excepción de Luis Zorrilla, del PT, quien no acudió por andar en la CDMX. ¿Se habrá ido a “salar” el último juego del Mundial? Según comentan, pocas veces fueron convocados en la administración anterior, donde las encerronas parecían tener reservación exclusiva para los priistas. Nueva administración, nuevas sillas… y algunos apenas descubriendo que también había comedor político.

Las excusas se sirven frías, pero los expedientes calientes

Apenas terminó el desayuno de regidores con Miguel Ángel Riquelme, la política municipal siguió su propio menú: café cargado, pasillos tensos y encerronas de esas que no aparecen en boletín. Según versiones internas, el primer regidor Luis Jorge Cuerda se reunió desde el mediodía, en el primer piso de la Presidencia Municipal, con el todavía jefe de Comunicación Social, Yohan Uribe, y el contralor Óscar Luján. Fueron varias horas de conversación entre los tres alegres compadres. Y en política, ya se sabe, hay frases que no pasan de moda: dime con quién te juntas… y te dirán qué tanto te van a revisar.

En Torreón, la transición municipal no solo se mueve en Cabildo ni en discursos oficiales; también se cocina en oficinas cerradas, llamadas nerviosas y mensajes que buscan dejar sembrada la idea de que algunos funcionarios eran indispensables. En Comunicación Social, según versiones internas, Uribe habría justificado su posible salida diciendo que “le hablaron del Estado”. Otros, con más colmillo que ternura, comentan en corto que, después de las auditorías, quizá sí podría terminar en un espacio controlado por el Estado… aunque no precisamente en una oficina cómoda. Ironía de pasillo,podría ser el Cereso , claro, porque hasta para el veneno hay que medir la dosis. También se dice que habría presumido otra oferta en su antigua casa editora, mientras a sus subordinados les soltaba el clásico “me preocupan ustedes”. #LordFragmentado, pues, en modo despedida sentimental. La política conoce bien ese libreto: antes de irse, algunos se ponen el traje de mártir cuando, en realidad, deberían estar acomodando expedientes, no emociones.

Lo delicado no es que alguien se vaya; eso pasa en cualquier cambio de administración. Lo serio es que, desde áreas relacionadas con Tesorería, también se comenta que habría convenios sin papelería completa: sin fianza, sin licencia de funcionamiento o sin documentos básicos para respaldar acuerdos públicos. Si eso se confirma, no sería simple descuido, sino foco rojo administrativo. La llegada de Riquelme marca otra velocidad: orden, control y revisión. Continuidad no significa tapadera ni borrón y cuenta nueva. Los trabajadores de base deben cuidar originales, sacar copias y no entregar documentos sin respaldo; los funcionarios deberán responder por lo que autorizaron. Al final, los papeles mandan. Y si faltan papeles, no hay discurso que alcance. Siguen las excusas, siguen los mensajes… pero también viene la hora en que cada expediente habla.

Anaya: ¿LinkedIn, alcaldía o trabajo de verano?

Memo Anaya actualizó su perfil en LinkedIn vendiendo certeza jurídica, escrituras, asesoría y patrimonio bien protegido, pero en Torreón la lectura política se fue por otro lado: parecía más director del Ayuntamiento buscando trabajo que diputado federal pensando en su reelección. El panista actualizó su perfil profesional y lanzó un mensaje con tono de notario aplicado, de esos que no improvisan ni una coma; sin embargo, cuando un político con historia municipal se pone tan institucional, tan correcto y tan disponible, la pregunta se acomoda sola: ¿anda promoviendo la Notaría 37, midiendo terreno para la alcaldía o preparando plan B por si la ruta federal ya no le alcanza?

Y más con un PAN que en Coahuila anda casi en calidad de especie protegida. En la elección local de 2026, Acción Nacional no alcanzó el 3 por ciento mínimo para conservar registro estatal ni acceder a diputaciones plurinominales, según reportaron medios s. Dicho en cristiano político: el azul ya no pinta como antes, y menos en una tierra donde alguna vez presumió músculo municipal. Por eso, cuando Memo se pone traje de certeza jurídica y se asoma en LinkedIn, no parece casualidad; parece cálculo.

Porque Anaya no es cualquier abogado subiendo contenido para que LinkedIn le regale aplausos digitales. Fue alcalde, ha sido candidato fuerte y sabe que Torreón siempre deja una puerta entreabierta para los que conocen el mapa del poder. Su publicación habla de firmas, seguridad jurídica y patrimonio, pero el subtexto huele a currículum político recién planchado. Tal vez no busca empleo de verano, pero sí manda una señal: quiere seguir vigente, aparecer serio, profesional y listo para lo que se ofrezca. En política, hasta una actualización de perfil puede parecer solicitud de entrevista… y Memo, por lo pronto, ya dejó su hoja de vida en la ventanilla pública.

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