¿Abundio volvió para operar… o para dividir?

En Torreón, cuando ciertos operadores políticos reaparecen justo en temporada electoral, pocos creen en las casualidades. Y el regreso de Abundio Ramírez al escenario político, ahora apareciendo junto a Jimmy Veloz, candidato de Movimiento Ciudadano por el Distrito 11, volvió a encender conversaciones incómodas dentro del ajedrez político lagunero.

Porque Abundio no es cualquier perfil improvisado de campaña. Su historial dentro de la polaca lagunera, el activismo alrededor del Colectivo Morelos tras la caída del desaparecido Partido de la Revolución Coahuilense (PRC), así como distintas estructuras alternas de presión política, lo convirtieron durante años en un operador territorial conocido por mover conflictos, liderazgos y zonas de presión.

Su reaparición ocurre justo cuando el PRI Torreón intenta sostener una estructura que comienza a mostrar desgaste rumbo a las intermedias de 2026. Y ahí comienzan las sospechas: operadores que oficialmente aparecen en oposición, pero que —según versiones políticas y comentarios de pasillo— presuntamente habrían mantenido acuerdos, beneficios o cercanías con distintos gobiernos sin importar el color partidista. Incluso todavía se recuerda la ruptura entre Abundio y el gobierno de Román Alberto Cepeda, luego de que el operador mostrara cercanía política con Shamir Fernández cuando éste orbitaba hacia Morena.

Nada comprobado oficialmente. Pero tampoco es secreto en Torreón que el nombre de Abundio apareció durante años alrededor de las famosas “nóminas políticas” del Ayuntamiento, parte ya del folclor administrativo lagunero. Historias de críticos que negocian, operadores que sobreviven administración tras administración y personajes que brincan de proyecto en proyecto como si la ideología fuera solamente decoración electoral. Según versiones políticas, el distanciamiento con el cepedismo habría escalado cuando Román Cepeda se molestó por el supuesto respaldo de Abundio hacia Shamir Fernández, cerrándole el flujo político y económico en la segunda etapa del gobierno municipal.

Meses después, el nombre de Abundio Ramírez volvió a sonar alrededor de las tensiones del sistema vial de Villa Florida, donde protestas, bloqueos y presión ciudadana terminaron golpeando políticamente al proyecto. Audios, comentarios y versiones de operadores comenzaron a alimentar la narrativa de que ciertos actores habrían utilizado conflictos ciudadanos para generar desgaste político al Ayuntamiento y afectar intereses económicos. Otra vez: versiones, percepciones y guerra política. Nada judicializado. Pero en Torreón muchas veces basta con instalar la duda para mover el tablero.

Y justamente ahí aparece otra pieza clave: las versiones sobre una presunta operación para fragmentar perfiles específicos del priismo lagunero. En cafés políticos ya se menciona que Movimiento Ciudadano podría funcionar más como instrumento de fragmentación electoral que como verdadera amenaza de triunfo. Porque en elecciones intermedias no siempre se juega para ganar; muchas veces se juega para dividir estructura, voto, operadores y liderazgos.

Perfiles como Hugo Dávila, Verónica Martínez o Ximena Villarreal no solo enfrentan el desgaste del gobierno municipal por temas como agua, pavimento o servicios. También podrían enfrentar fuego interno, operadores reciclados y estructuras alternas que conocen perfectamente dónde generar daño político. Y ahí es donde nombres como Abundio vuelven a pesar: no necesariamente por la cantidad de votos que puedan mover, sino por la capacidad de generar ruido, desgaste y fracturas en zonas donde cada punto electoral puede definir una diputación.

Porque en Torreón la política rara vez se mueve únicamente por ideología. Aquí muchas veces se mueve por relaciones, favores pendientes, facturas políticas… y acuerdos que oficialmente nadie reconoce, pero que medio mundo asegura conocer. Y aunque el viejo PRC ya no exista como actor electoral activo en 2026, varios de sus antiguos operadores y redes siguen apareciendo alrededor del tablero lagunero. La pregunta no es si Abundio Ramírez volvió para dividir votos —porque no es el único y hay varios perfiles operando ahora bajo otros colores—, sino quién gana realmente con su regreso.

Preguntas Oficiosas

¿Y el esposo de Cintia Cuevas… apá?

Apenas van cuatro días de campaña y en Morena-PT ya comenzaron las preguntas incómodas que aparecen cuando las fotos pesan más que los discursos. Este viernes, durante la rueda de prensa encabezada por Ricardo Mejía Berdeja junto a Lucía Zorrilla, Antonio Attolini y Pily de Aguinaga, volvió a notarse una ausencia que ya dejó de parecer casualidad: Fernando Hernández, candidato del Distrito 11 y esposo de la diputada federal Cintia Cuevas, simplemente no apareció. Y peor tantito: sí fue convocado. “Nos desaira”, respondió uno de los organizadores. Porque en política local hay silencios que pesan más que un boletín… y sillas vacías que terminan gritando.

Lo curioso es que ambos eventos recientes terminaron encabezados más por figuras del PT que por perfiles propios de Morena: el del martes con Gerardo Fernández Noroña y el de este viernes con Ricardo Mejía. Mientras tanto, quien sí aprovechó reflector y acomodo fue Shamir Fernández, sentado entre candidatos y candidatas, todavía presentado como “ex candidato a la presidencia municipal”. Pero el momento más incómodo llegó cada vez que se mencionaba la deuda de Coahuila aprobada en tiempos del moreirato. Ahí, dicen los que estaban cerca, Shamir nomás pelaba los ojos. Y cómo no… si fue diputado en aquella época y parte de la generación política que levantó la mano para una deuda que los coahuilenses siguen pagando. En resumen: la rueda de prensa quería hablar del Congreso… pero terminó exhibiendo las costuras de la alianza.


¿Quiénes nomás no terminan de embonar en la fórmula del Distrito 09?

En el PRI del Distrito 09 hay algo que todavía no termina de cuajar entre Verónica Martínez y su suplente, Lorena Safa. Porque mientras a Vero —política de la vieja cepa— se le ve intentando hacer barrio, caminar calles y apretar manos como en los viejos tiempos del priismo lagunero, alrededor de Lorena persiste la percepción de una política más de escritorio que de territorio. Y eso, dicen en corto dentro del propio equipo, ni siquiera tienen que decirlo: se nota. No ayuda tampoco que en la grilla local ya hasta le carguen el apodo de la “Paris Hilton lagunera”, justo cuando las campañas exigen sudar la camiseta y no precisamente pensar en sellos del pasaporte.

Por si algo faltaba al ruido interno, también comenzó a comentarse que Verónica Martínez prácticamente “secuestró” la base de difusión de medios de comunicación para concentrar la estrategia en su propia imagen, mientras por otro lado ya circula el rumor de que Fernando Villarreal, nuevo dirigente del PRI Torreón, habría soltado presupuesto adicional para reforzar únicamente a Vero y sacar a la prensa incómoda, aunque públicamente digan que no saben nada del tema. Y para rematar, la jefa de prensa contratada por Lorena Safa simplemente trae otro ritmo: este martes se iría de vacaciones a París en plena campaña. Porque en el PRI lagunero hay fórmulas que en el papel se ven perfectas… pero en la calle nomás no terminan de embonar.

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