
El pastel político de Coahuila 2026: así se repartirían las nueve plurinominales

Mientras en Torreón se vive una sucesión exprés para definir quién ocupará la Presidencia Municipal tras el fallecimiento de Román Alberto Cepeda, en Saltillo se desarrolla otra disputa por el poder que tampoco pasará por las urnas. No se trata de la alcaldía. Se trata de las nueve diputaciones plurinominales que terminarán definiendo el rostro político del Congreso de Coahuila durante los próximos tres años.
Porque la elección del pasado 7 de junio terminó en las casillas, pero la política tiene la mala costumbre de jugar tiempos extras. Y a veces los partidos descubren que la noche electoral es apenas el primer capítulo y que el verdadero reparto comienza cuando se cierran las urnas y se abren las calculadoras.
Los números fueron contundentes. La alianza PRI-UDC obtuvo más de 440 mil votos y ganó los 16 distritos de mayoría relativa en disputa. Morena y PT sumaron poco más de 210 mil sufragios. Movimiento Ciudadano rondó los 45 mil votos; el PAN apenas superó los 35 mil; el Partido Verde se ubicó cerca de los 20 mil y Nuevas Ideas alcanzó alrededor de 28 mil votos.
Ninguna fuerza política fuera de la alianza PRI-UDC logró ganar un distrito. Dicho de otra manera, la oposición llegó al domingo electoral como equipo completo y salió como los mariachis: con instrumentos, pero sin escenario.
Sin embargo, el Congreso no se integra únicamente con triunfos directos. La Constitución local establece un sistema mixto de 16 diputaciones de mayoría relativa y nueve de representación proporcional. Las famosas plurinominales. Esas curules que demuestran que en política se puede perder la elección y aun así terminar estrenando oficina.
Los escenarios preliminares derivados de los cómputos distritales colocan a Morena con cinco plurinominales, una para el PRI, una para la UDC, una para el PT y una más para Nuevas Ideas. Aquí aparece una de las grandes ironías de la elección. Movimiento Ciudadano obtuvo más votos que Nuevas Ideas, pero las proyecciones preliminares lo dejan sin diputación, sin registro local y, sobre todo, sin financiamiento público. Nuevas Ideas, en cambio, habría superado el umbral del 3 por ciento de la votación válida y entra a la fórmula de asignación. La moraleja es sencilla: en las plurinominales no gana necesariamente quien tiene más votos, sino quien logra acomodarlos mejor en la compleja arquitectura legal de la representación proporcional. Es el equivalente político a llegar tarde a la fiesta y aun así encontrar la última silla disponible.
La distribución dejaría un Congreso integrado esencialmente por dos bloques. PRI-UDC con mayoría cómoda para sacar adelante reformas y Morena como principal fuerza opositora. El resto de los partidos quedaría observando el debate desde la tribuna, algo parecido a comprar boleto para el partido y descubrir que sólo juegan dos equipos.
El panorama resulta particularmente duro para el PAN. Hace no muchos años gobernaba municipios importantes y disputaba elecciones competitivas. Hoy se encamina a quedarse sin una sola curul en el Congreso local. El Partido Verde tampoco tendría representación y Movimiento Ciudadano correría la misma suerte. La política suele ser cruel: algunos partidos pasan de negociar presidencias de comisión a preguntarse quién apagará la luz de la oficina.
Dentro de Morena también existen conversaciones interesantes. Los escenarios preliminares colocan como futuros diputados plurinominales a Rocío «Pily» de Aguinaga, Diego del Bosque, Edelmira Martínez, Darinka Guerra y Fernando Hernández. En los cafés políticos también apareció el nombre de Antonio Attolini. Sin embargo, jurídicamente la ruta no es tan sencilla. El lagunero figura sólo como suplente y, de acuerdo con distintas lecturas al interior de Morena, su perfil parece estar más vinculado a una eventual candidatura federal en 2027 que a una diputación local. Aunque en política nunca se sabe: hay carreras que se construyen desde la tribuna y otras desde la banca de suplentes. Y si ese escenario se confirma, surge otra pregunta razonable: ¿Morena buscaría una vía que le permitiera llegar a San Lázaro por la vía plurinominal o se arriesgaría a enviarlo nuevamente a pedir el voto en campaña?
Pero la verdadera novela se encuentra en la última diputación. La disputa no enfrenta a Morena contra el PRI. La pelea es entre el PRI y su nuevo hermanito, Nuevas Ideas.
Y el reloj ya corre. El próximo 15 de junio es la fecha límite para que el Instituto Electoral de Coahuila realice la asignación de las diputaciones de representación proporcional. Es decir, todavía quedan algunos días de especulaciones, operaciones de último minuto y cálculos de servilleta. Porque en la política coahuilense las urnas ya cerraron, pero las calculadoras siguen trabajando horas extras.
Diversos escenarios preliminares asignan la última plurinominal a Nuevas Ideas, lo que permitiría a ese partido obtener representación en el Congreso de Coahuila. Sin embargo, otras interpretaciones sobre la aplicación de la fórmula de representación proporcional abren la posibilidad de que esa posición termine beneficiando al PRI. Y ahí aparece el nombre de don Carlos Robles Loustaunau.
Dirigente estatal del PRI, diputado local por la vía plurinominal y considerado uno de los principales operadores de la campaña que terminó en un inédito 16 de 16 distritos ganados. Para algunos, una eventual permanencia en el Congreso sería el reconocimiento a una operación política impecable.
Paradójicamente, el PRI podría terminar obteniendo menos plurinominales que hace tres años precisamente por haber ganado demasiado. La ley establece límites a la sobrerrepresentación y obliga a compensar a las fuerzas minoritarias. En términos simples: el PRI llegó al banquete, se sirvió todos los platillos y ahora la ley le dice que deje algo de postre para los demás.
El Instituto Electoral de Coahuila tendrá la última palabra al aplicar las fórmulas de representación, sobrerrepresentación, subrepresentación y paridad de género. Y la experiencia demuestra que cuando una sola curul está en juego, las matemáticas dejan de ser una ciencia exacta para convertirse en un deporte de contacto. Porque detrás de una diputación hay presupuesto, asesores, comisiones, estructura política, reflectores y la posibilidad de construir candidaturas rumbo a 2027 y 2029.
Así que mientras en Torreón se está por definir una sucesión municipal, en Saltillo se cuentan décimas de porcentaje para repartir las últimas curules disponibles. Dos sucesiones. Dos disputas por el poder. Y una misma lección: en política las elecciones terminan cuando se cierran las casillas; las verdaderas batallas comienzan cuando se reparten las sillas.

Preguntas Oficiosas:
¿El PAN Coahuila pasó de ganar presidencias municipales a quedar reducido a una simple oficina?
La dirigencia nacional del PAN tendrá que intervenir Coahuila después del golpe electoral: apenas obtuvo el 2.16 por ciento de la votación, perdió el acceso a prerrogativas estatales y se quedó sin representación en el Congreso local. El partido no desaparece porque conserva su registro nacional, pero políticamente se convierte en una delegación bajo la conducción de un delegado nacional. El contraste es brutal: el PAN Coahuila que alguna vez gobernó importantes presidencias municipales, disputó la gubernatura y fue una oposición competitiva, hoy enfrenta el riesgo de quedar reducido a una simple oficina con membrete y recuerdos de mejores tiempos.
Y mientras algunos panistas hablan de renovadas energías, en redes sociales ya le pusieron más humor que diagnóstico: que si las oficinas terminarán convertidas en un Oxxo, una funeraria o cualquier otro local de renta. La broma duele porque refleja la dimensión de la caída. El PAN no desapareció, pero sí recibió en las urnas una de las derrotas más severas de su historia en Coahuila. Si quiere volver a ser opción política, tendrá que reconstruir su identidad, recuperar a su militancia y volver a conectar con la ciudadanía. Porque en política los edificios permanecen, pero los partidos que dejan de representar a la gente corren el riesgo de convertirse únicamente en una dirección postal. No bastará cambiar dirigencias: tendrá que recuperar calle, militancia, identidad y vergüenza política. Porque con discursos bonitos no se gana ni la esquina.
¿Eran felicitación de cumpleaños… o pase de lista rumbo a la sucesión en Torreón?
Este jueves, varios funcionarios municipales y dependencias del Ayuntamiento de Torreón desempolvaron sus mejores fotografías, abrieron las aplicaciones de inteligencia artificial y se sumaron al desfile digital para felicitar al gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, por su cumpleaños número 42. Las redes institucionales se llenaron de mensajes, diseños y buenos deseos que, por momentos, parecían formar parte de una misma campaña de comunicación. Lo llamativo fue que algunas de las áreas más discretas y habitualmente desangeladas en redes sociales, entre ellas Medio Ambiente y otras oficinas de bajo perfil, de pronto mostraron un entusiasmo poco común.
La pregunta quedó flotando en el aire: ¿se trató de una simple cortesía institucional o de un nuevo capítulo del viejo arte de la política mexicana llamado «quedar bien para que el jefe los vea»? Porque en el servicio público hasta una tarjeta de cumpleaños puede convertirse en un mensaje de lealtad. Incluso el propio Manolo Jiménez terminó saturando sus historias al compartir decenas de felicitaciones. Y el momento tampoco pasó inadvertido: las muestras de afecto de los funcionarios torreonenses llegan precisamente durante la semana extra que solicitaron para definir quién quedará al frente del Ayuntamiento de Torreón para concluir la administración. A veces, en política, una felicitación también funciona como un discreto pase de lista.
