
Los «Murciélagos» en Durango y el dilema del gobernador más claudista

Si Durango está tan tranquilo como sostiene el gobernador Esteban Villegas, quien ha emprendido un auténtico tour de medios para defender la narrativa de estabilidad en su estado, entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿por qué la Federación decidió enviar fuerzas especiales del Ejército? El propio mandatario ha insistido en que no existe una investigación formal en su contra ni de la Fiscalía General de la República ni de autoridades estadounidenses. También ha sostenido que la llegada de militares responde al reforzamiento de la seguridad tras un operativo de la Guardia Nacional y posteriores amenazas contra la corporación. Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró no tener información sobre alguna investigación abierta contra el mandatario.
La discusión pública cambió cuando diversos medios nacionales publicaron versiones sobre supuestas investigaciones relacionadas con presuntos vínculos entre actores de Durango y organizaciones delictivas que operan en la región serrana y en zonas de influencia del narcotráfico. Las publicaciones citan informes de inteligencia y versiones de fuentes federales sobre posibles obstáculos en determinadas operaciones de seguridad. Hasta ahora, ninguna autoridad mexicana o estadounidense ha confirmado oficialmente esas investigaciones ni ha presentado cargos contra el gobernador.
En ese contexto llegaron los llamados «Murciélagos». No son tropas convencionales. Son integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, entrenados para operaciones de alto riesgo, intervención táctica y objetivos sensibles. De acuerdo con las declaraciones del propio Villegas, permanecen en Durango alrededor de 300 nuevos efectivos del Ejército, además de unos 90 elementos de Fuerzas Especiales. Aunque las autoridades no han precisado su ubicación por razones de seguridad, los operativos se concentran principalmente en la región serrana vinculada al Triángulo Dorado y en corredores estratégicos de comunicación con entidades vecinas.
En los cafés políticos y de seguridad también circula otra interpretación. Algunos sostienen que parte de los efectivos solo está de paso y que el verdadero objetivo es mantener asegurado el corredor hacia el Pacífico y evitar que la violencia que enfrenta el vecino estado de Sinaloa termine trasladándose hacia Durango. No existe una confirmación oficial sobre esa hipótesis, pero tampoco resulta una lectura descabellada. La geografía de Durango lo convierte en un estado bisagra entre el norte y el Pacífico, y cualquier alteración en la seguridad de la región obliga a reforzar las rutas estratégicas.
Y aquí surge la contradicción. El gobernador presume indicadores que colocan a Durango entre las entidades con menor incidencia delictiva del país: cero secuestros, cero denuncias por trata de personas, una reducción del 78 por ciento en robo a casa habitación y del 63 por ciento en robo a negocios, además de mantenerse entre las entidades con menores tasas de homicidio doloso. Incluso ha repetido en distintas entrevistas que «la seguridad no se presume, se vive». Si las cifras son tan favorables, la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué mandar precisamente a las Fuerzas Especiales?
El mensaje tiene además una lectura política. Esteban Villegas se ha distinguido por mantener una relación institucional de cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum. Dentro del PRI es considerado por muchos como el gobernador más «claudista», de bajo perfil opositor y poco dado a la confrontación con Palacio Nacional. Precisamente por ello, el despliegue adquiere otra dimensión: si al priista más cercano al gobierno federal le envían fuerzas especiales y hacen visible el operativo, la señal alcanza a todos los gobernadores. La cercanía política ayuda, pero no representa un blindaje automático cuando la seguridad nacional entra en la conversación.
PREGUNTAS OFICIOSAS
¿Una gira de agradecimiento… o el primer destape rumbo a 2027?
Dicen los malpensados que la gira de agradecimiento de Verónica Martínez por su triunfo en el Distrito 09 tuvo más aroma de destape político que de simple celebración postelectoral. Con alrededor de 1,600 personas reunidas en el salón grande del Centro de Convenciones, barbacoa, consomé y refrescos incluidos, la doblemente diputada —federal con licencia y ahora diputada local electa— agradeció a su estructura, nombró a cada una de las áreas de su campaña y, en un gesto que sus seguidores calificaron de «humildad», se dejó cargar y arropar por lideresas y operadores políticos.
En los corrillos, la lectura fue inmediata: la priista se dejó querer como posible alcaldesa interina de Torreón y algunos de sus simpatizantes ya la imaginan en la gubernatura y, en una de esas, hasta en la Presidencia de la República. Detrás de la fotografía también aparecieron otros nombres: «la Moctezuma es de Vero», repetían algunos, al atribuir la operación de ese sector a estructuras cercanas al jefe de la Policía, Alfredo Flores; además, se insistió en que el triunfo en el Distrito 09 se fortaleció con la operación política de Miguel Ángel Riquelme y de Homero Martínez, desde Lerdo, así como con la estructura compartida con su suplente, Lorena Safa. Porque en política los agradecimientos suelen durar una noche, pero los mensajes de sucesión suelen quedarse mucho más tiempo.
¿Descanso postelectoral… o modo campaña permanente?
Quien se había dado un ligero descanso después de las elecciones parece haber regresado con todo. Dicen los malpensados que Felipe González reactivó las publicaciones familiares y las entrevistas «orgánicas» para proyectarse en Saltillo como un padre ejemplar, de esos que no solo viajan a Estados Unidos a disfrutar la nieve o de compras en Target, sino que también cultivan una imagen cercana y familiar. Total, en política la percepción también cuenta y las redes sociales suelen ser el primer escalón de cualquier aspiración.
Pero en los pasillos aseguran que detrás de la estrategia hay algo más: la aspiración de convertirse en alcalde interino de Torreón. Para ello, dicen, busca sacudirse el tufo de haber sido uno de los hombres más cercanos a la administración de Román Cepeda y hasta procura que no le pregunten por su «otro talento»: el de armar computadoras y saber revenderlas a buen precio. Solo algunos entenderán ese peculiar talento cibernético de Felipe.
¿Marcaje personal en Torreón… o supervisión de la sucesión?
Quien sigue en marcaje personal sobre Torreón es el gobernador Manolo Jiménez. Pocas veces se le había visto visitar la región dos veces en una misma semana, pero desde que se alborotó el gallinero por la sucesión interina en la alcaldía, el mandatario ha incrementado su presencia en la ciudad. Este jueves estará en la inauguración de los XXIII Juegos Estatales Deportivos y Culturales de las Personas Adultas Mayores, en el Gimnasio de la Unidad Deportiva de Torreón, un evento que, en teoría, correspondería encabezar a la presidenta honoraria del DIF Coahuila, Liliana Salinas.
Dicen los oficiosos que la visita también podría traer un beneficio adicional para el Patronato de la Deportiva, pues los boletos de entrada y la asistencia de funcionarios estatales dejarían una recaudación mayor a la habitual, especialmente porque varios funcionarios municipales no fueron convocados. Con esos ingresos extras, comentan, podrían continuar las millonarias labores de mantenimiento de las bombas que mantienen limpias las albercas y en operación el sistema de agua. Porque en estos días, en Torreón hasta los eventos deportivos terminan teniendo una lectura política.
¿Prevención del Delito… o prevención de micrófonos?
Dicen los malpensados que José Armando González, «Lumba», director de la Unidad de Prevención Social de la Violencia, decidió aplicar primero el protocolo de autoprotección. Apenas se enteró de la muerte de un interno en un centro de rehabilitación en circunstancias que han generado más preguntas que respuestas —pues presuntamente el cuerpo presentaba un avanzado estado de descomposición pese a que, según algunas versiones, tenía menos de 24 horas de haber ingresado—, el funcionario de pasado panista habría preferido evitar los reflectores.
Cuentan que, ante el temor de enfrentar preguntas incómodas, se le vio abandonar la Presidencia Municipal por las escaleras de emergencia. Porque en política hay quienes enfrentan las crisis de frente y hay quienes, al ver los micrófonos, descubren de pronto las rutas alternas de evacuación.
Mientras tanto, autoridades municipales y estatales clausuraron el centro de rehabilitación «En Dios Confío», en la colonia División del Norte, luego de confirmar que operaba sin licencia de funcionamiento y tras el fallecimiento de un interno de 60 años que había ingresado apenas un día antes por problemas de alcoholismo y adicción. Los 30 internos que permanecían en el lugar fueron reubicados en otros centros de la región. La ironía es inevitable: la dependencia encargada de la prevención social debería estar identificando riesgos y supervisando entornos vulnerables antes de que ocurran tragedias, no solo aparecer cuando las puertas ya están clausuradas y las preguntas comienzan a multiplicarse.


