Paro en Torreón no fue laboral: fue ajuste de control y poder sindical

En Torreón, el paro no sorprendió… se ejecutó. Presión en la calle, negociación en lo alto y acuerdo exprés. Lo relevante no fue el bloqueo, sino lo que se dijo en corto: esto no era un conflicto laboral, era un ajuste de control.

El movimiento lo encabezó Rosalva Rodríguez, con cerca de 300 agremiados visibles y una base mayor lista para escalar. No era multitud… era mensaje político y operativo.

La reunión ya estaba definida: Eduardo Olmos tomó el control en el séptimo piso. En la mesa: Ariel Martínez como primer interlocutor el tesorero , Javier Lechuga como foco de tensión y el contralor Óscar Luján que terminó como pieza clave. Del lado sindical, Rosalva tensó desde la entrada… y desde la calle.

El diagnóstico interno fue directo: “no puede haber sindicalizados inspeccionando… porque si hay corrupción no los puedes quitar”. No fue discurso opositor… fue reconocimiento del problema estructural.

La frase que rompió la simulación: “ese es el origen de la corrupción… yo no te hago un acta y tú me pagas”. Ahí se acabó el discurso. El problema no era el paro… era el modelo.

El acuerdo se atoró… y luego se resolvió: inspectores sí, pero sin actas. El control pasa a Contraloría: quitar poder operativo para frenar la extorsión. Nadie defendió el esquema anterior. Todos sabían.

En los entrelíneas: Rosalva Rodríguez tiene mejor trato con Óscar Luján que con el tesorero Javier Lechuga por tensiones arrastradas, desde cuando fue contralor.

El reacomodo fue claro: Óscar Luján se queda como enlace con el sindicato. Cambia el operador… cambia la ruta. Y con eso, el conflicto encontró salida. Dicen que, tal vez, Luján les regalará noches gratis en hoteles cercanos a él en Cancún y Mazatlán… dicen.

El cierre fue inmediato: Rosalva Rodríguez levantó el paro. Arriba, acuerdo, foto y narrativa de “diálogo” desde el Ayuntamiento. Abajo —y en redes—, ciudadanos y empleados se quedaron entre reclamos, divisiones y desgaste. La crisis se contuvo… no se resolvió.

En el reparto de costos, se menciona al director de Plazas y Mercados, Víctor Ramos, como posible sacrificado.

El mensaje político es claro: Román Cepeda queda conforme y se verá con Rosalva Rodríguez para el “abrazo de Acatempan”. Cierre institucional… con lectura electoral.

La escena final lo retrata todo: la foto del acuerdo. “Parece escena de la serie La Oficina, tropicalizada en Torreón… Ariel tapando a la lideresa Rosalva en la foto”. Humor negro, sí… pero preciso: todos en cuadro, cada quien cuidando su lugar.

La secuencia fue perfecta: paro, reunión, acuerdo, foto. El gobierno habló de orden. El sindicato de respuesta. Y el sistema… de ajuste.

Porque en Torreón, cuando todo se resuelve en horas… no es eficiencia: es que ya venía escrito.

Preguntas oficiosas

¿Y los ciudadanos que usan transporte de app… también votan y merecen apoyo, incluso de quienes en Morena dicen defender todas las causas?
En el aeropuerto de Torreón, lo que debía ser orden terminó en presión. Ciudadanos denuncian presunto abuso de la Guardia Nacional: detenciones por “levantar pasaje”, amenazas de hasta 70 mil pesos y pagos “negociados” por 8 mil pesos —mitad grúa, mitad elementos— bajo intimidación y sin recibo. No es un caso menor… es un patrón que apunta a extorsión operativa.

El fondo es más grave que el monto. Cuando la autoridad regula en efectivo, deja de ser orden y se vuelve abuso. Y mientras figuras de Morena como Antonio Attolini, Shamir Fernández y Luis Fernando Salazar están en otras agendas, estos casos no encuentran eco. Los choferes de app trabajan, sostienen familias y también votan… pero en la narrativa política siguen fuera del discurso.


¿Unidad de equipo… o puro out en la alineación política del PRI en Torreón?
El Estadio de la Revolución volvió a ser pasarela política. En el “Club de Toby con lonche de adobada”, aparecieron Hugo Dávila (D11), Felipe González (D10), su fórmula Héctor Estrada y el operador “Neto” Cepeda. Mucha foto… poco juego. Más que home run, fue elevado de rutina.

Las ausencias pesan más que las presencias: Verónica Martínez (D9), Ximena Villarreal (D8) y Karla Centeno no estuvieron. Ni el lunes hubo foto completa, ni en el estadio se vio equipo. En política, como en el beisbol, lo que no entra al lineup… cuenta como out.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *