Morena Torreón: unidad con los cuchillos bajo la mesa

Rubén Rocha Moya volvió al Gobierno de Sinaloa y el gusto le duró unas 34 horas: menos que una feria y con más cruda política. Regresó con soberbia para pedir otra licencia,: Claudia Sheinbaum calificó su regreso como imprudente y “no pertinente”. Rocha no ha sido declarado culpable, pero en política no siempre esperan al juez para imprimir las esquelas. La Presidenta dijo que el Congreso local debe nombrar a quien concluya el periodo hasta 2027. Al cierre, la sesión continuaba suspendida. El contraste es incómodo. Tras la muerte de Román Cepeda, el Congreso de Coahuila eligió por unanimidad a Miguel Ángel Riquelme como alcalde sustituto. Puede discutirse el nombre o el dominio priista, pero Coahuila y Torreón supieron resolver la sucesión con mayor rapidez y orden. En Sinaloa, Rocha entró y salió mientras el Congreso mantuvo la silla caliente y la sesión fría.

El episodio pareciera una ruptura total entre claudistas y lopezobradoristas, pero exhibe la autonomía de Sheinbaum frente a López Obrador. No entierra su legado; aclara que heredó el movimiento y el derecho de mandarlo. Morena descubrió que el presidencialismo no murió: cambió de propietaria. La fotografía con Andrés Manuel ya no es salvoconducto para desafiar a Claudia.

La diferencia se refleja en Morena Torreón: más calor, menos disciplina y cuatro grupos buscando la misma candidatura. Antonio Attolini condenó el regreso de Rocha; Luis Fernando Salazar y Cintia Cuevas aparecieron en pronunciamientos colectivos; Shamir Fernández prefirió una publicación más refrescante. Unos hablaron, otros firmaron y alguno tuvo sed.

La nueva obediencia no borra las urnas. En 2024, Shamir obtuvo 148 mil 839 votos, 39.66 por ciento, por la alcaldía, pero Cepeda alcanzó 175 mil 138 y ganó por 26 mil 299. La impugnación no prosperó. Shamir perdió, pero conserva el mayor costal municipal entre quienes quieren volver al ring.

En 2026, el marcador pareció de futbol llanero: PRI-UDC ganó los 16 distritos. Morena-PT consiguió 326 mil 12 votos, 26.20 por ciento, frente a 684 mil 515, 55.01; en Torreón perdió los cuatro. Fue el mariachi llegando al velorio. Attolini obtuvo 19 mil 967 votos en el Distrito 9 contra 57 mil 21 de Verónica Martínez. En el 11, Fernando Hernández, esposo de Cintia y responsable territorial, quedó en 21.5 por ciento, mientras PRI-UDC superó 61. Las redes pelearon; las urnas pidieron otra opinión. Luis Fernando llega como senador e integrante de la fórmula que obtuvo 749 mil 669 votos en 2024. No todos son suyos ni de Torreón, pero le dan cargo y relaciones nacionales. Cintia ganó el Distrito Federal 6 con 89 mil 611 sufragios y una ventaja de 5 mil 611. Busca la alcaldía, aunque el resultado del grupo de Fernando dejó su maquinaria en terapia intensiva.

Shamir considera que sus votos le conceden derecho de apartado para 2027. Si Morena le cierra la alcaldía, se menciona una diputación federal o el PT: la funeraria petista para candidaturas resentidas abre las 24 horas. Attolini puede buscar la alcaldía o negociar una ruta federal, pero debe probar que su estructura funciona cuando se apaga el wifi. Ricardo Mejía no encabeza una tribu morenista: es el quinto jugador desde el PT. Sus 178 mil 709 votos de 2023 no alcanzaron para gobernar, pero sí para encarecer una ruptura.

Una radiografía interna entregada a Al Café Político identifica cuatro grupos: Shamir, Luis Fernando Salazar -LFS-, Cintia y Attolini. No son corrientes filosóficas; compiten por candidaturas, territorio y el teléfono correcto de la dirigencia. Attolini mantiene puentes con Shamir y LFS; Luis Fernando, con Cintia. Los cuchillos aparecen entre Shamir y LFS, entre Shamir y Cintia-Fernando, y entre Attolini y ese mismo bloque.

Attolini funciona como bisagra, aunque con poco aceite electoral. LFS mantiene más puertas abiertas; Shamir posee votos, pero está aislado; Cintia conserva el puente con LFS, pero carga el costo del Distrito 11. En Morena todos piden unidad, siempre que la unidad se forme detrás de ellos.

Ahí se reproduce el conflicto nacional. El claudismo será la aduana de las candidaturas. LFS presume posición institucional; Attolini intenta acreditarse como defensor del nuevo mando; Cintia combina diputación y cercanía con LFS; Shamir deberá demostrar que su autonomía no terminará en ruptura. No importa quién quiere más a Claudia, sino quién no incendiará el partido al perder.

En esta guerra circula la versión de que personas ligadas a la estructura priista construida por Román Cepeda habrían ganado espacios alrededor de Cintia y su esposo Fernando. Es grave, pero no está probado:. El mal resultado prueba que la operación falló, no que hubo infiltración. En Morena, cuando una campaña muere, todos juran que alguien envenenó el café. A veces hay veneno; otras veces faltaron candidato, estructura y votos.

Hoy, LFS y Cintia aparecen mejor colocados para la alcaldía. Shamir tiene votos para exigir encuesta y conserva la salida federa o irse por el PT. Attolini puede ser puente, pero necesita territorio. . Rocha dejó una lección: el bastón ya tiene dueña. Coahuila mostró que una sucesión puede resolverse sin hacer del relevo una serie. Torreón agrega otra: cerrar filas no elimina las tribus; sólo guarda los cuchillos bajo la mesa. Cuando llegue la encuesta, alguien levantará el mantel. Entonces sabremos quién conservó los dedos. mesa. Cuando llegue la encuesta, alguien levantará el mantel. Entonces sabremos quién conservó los dedos.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿Edificio nuevo, pero sin gorditas para inaugurar?

El Municipio presumió el nuevo edificio de Garantías, Infracciones y Parquímetros, pero faltó lo esencial: ceremonia, invitados y las tradicionales gorditas. Desde dentro aseguran que el acto podría realizarse esta semana. Incluso se comenta que el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís podría llegar de sorpresa, quizá hasta por la puerta trasera, para comprobar personalmente quién trabaja, quién manda y quién solamente ocupa una silla.

La inauguración también serviría para confirmar públicamente quiénes estarán al frente de Garantías y de Inspección y Verificación. Sin evento ni nombramientos claros, queda espacio para las interpretaciones. En política, hasta lo que no ocurre comunica, especialmente cuando circulan versiones sobre movimientos, permanencias y funcionarios todavía bajo revisión.

Habrá que esperar la famosa inauguración. Si llegan el alcalde, los discursos, las fotografías y las gorditas, quizá todo fue cuestión de agenda. Pero si Riquelme aparece sin previo aviso, más de uno podría atragantarse antes del primer bocado. La pregunta sigue en el aire: ¿se inauguró un edificio o todavía están decidiendo quién ocupará las oficinas?

¿Natalia dará la cara o levantará la mano?

Los afectados por el llamado Cártel Inmobiliario acudieron a Plaza Mayor para buscar a la primera síndica, Natalia Fernández, y preguntarle directamente por qué —según versiones surgidas dentro del Ayuntamiento— estaría en desacuerdo con aprobar uno de los predios destinados a las víctimas. No lograron encontrarla y fueron atendidos por su secretario. Eso no permite afirmar que se haya escondido, pero su ausencia agrandó la pregunta. En política, cuando una versión recorre todos los pasillos, el silencio deja de ser prudencia y comienza a parecer estrategia.

El grupo sí pudo reunirse con Gerardo Márquez, consejero jurídico municipal, y posteriormente con Hugo Dávila, diputado electo, coordinador de Mejora Coahuila y una especie de “vicegobernador lagunero”, cargos que —según se ha explicado— desempeña con el mismo sueldo. Los afectados aseguran que se les anticipó que desde Mejora se les daría el apoyo, mientras en Cabildo la propuesta avanzaría y podría convocarse a una sesión extraordinaria. Mientras unos abren la puerta, Natalia todavía debe explicar si su eventual objeción es jurídica, patrimonial, presupuestal o simplemente política.

Existe una discusión legítima: si los terrenos pertenecen al Municipio, no pueden repartirse como volantes ni utilizarse, sin sustento legal, para resolver un conflicto entre particulares. Pero tampoco puede ignorarse que las víctimas denuncian operaciones mediante las cuales bienes municipales presuntamente cambiaron de propietario; eso debe investigarse y probarse. Dentro del Ayuntamiento se comenta que Natalia ya habría recibido un llamado de atención y que finalmente votaría a favor. Dar la cara todavía está a tiempo; levantar la mano quizá ya no sea opcional. Porque una votación resuelve el trámite, pero explicar por qué primero parecía mantener la mano abajo resolvería la duda política.

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