Bomberos de Torreón: ¿servicio o pago de favores?

Protección Civil y Bomberos de Torreón debería representar auxilio, disciplina y servicio público. Por eso resultan especialmente delicadas las denuncias internas sobre la presunta extracción de combustible, posibles cobros irregulares y personas que aparecerían en la nómina sin presentarse regularmente a trabajar.

La palabra “huachicol” se utiliza en esta columna únicamente como una analogía política para referirse al supuesto desvío de gasolina o diésel municipal. No significa que el delito esté comprobado ni que las personas señaladas sean responsables.

La semana pasada expusimos testimonios sobre la presunta “ordeña” de vehículos oficiales. Las denuncias continúan y ahora describen un posible procedimiento: después de cargar diésel, algunas unidades supuestamente serían detenidas durante el trayecto para extraerles entre 50 y 70 litros, que posteriormente habrían sido vendidos a operadores de pipas o camiones.

Una fuente identificada ante Al Café Político asegura que mostró al director, Jorge Luis Juárez Llanas, cómo presuntamente se retiraba combustible de la máquina 27.

“Le mostré el modo de sacar combustible de la máquina 27. Sólo se limitó a preguntarle al bombero si era verdad que se robaban combustible y, obviamente, le contestó que no. Ahí quedó todo”, relató la fuente.

También afirma que presentó balances donde el consumo de esa unidad resultaba excesivo y que algunos de los señalados incluso se habrían burlado:

“Decían que él era el mero bueno; que hasta su casa le llevan bidones con gasolina para el vehículo de su esposa”.

Ambas afirmaciones son testimonios pendientes de comprobación. La esposa del funcionario no es servidora pública y su mención forma parte exclusivamente de la versión proporcionada.

Se espera que la Contraloría Municipal revise facturas, cargas, kilometrajes, recorridos y bitácoras. Aquí no hace falta preguntarle a cada bombero si roba combustible. Los tanques también hablan cuando alguien se toma la molestia de revisar los números.

Las inconformidades no comenzaron con la gasolina. Anteriormente ya circulaban publicaciones sobre presuntos cobros para ingresar a trabajar, hostigamiento laboral, venta de agua y utilización de unidades para servicios particulares.

Un usuario aseguró que se habrían cobrado 30 mil pesos, de los cuales presuntamente fueron entregados 15 mil. También sostuvo que a ciertos voluntarios les exigían dinero para ingresar y que, cuando no podían pagarlo, supuestamente se quedaban con sus primeras quincenas.

El autor de esas publicaciones afirmó contar con audios, videos y oficios.

Los nuevos testimonios también señalan a Juan Ledezma, Gabriela Goitia, Roberto Ibarra Zamora, José Manuel Herrera Murillo y Luis Eduardo Martínez Basurto, además de una persona identificada únicamente como Manuel.

Las fuentes los califican como presuntos “aviadores” y aseguran que algunos comenzaron a presentarse después de la primera publicación de Al Café Político.

“Justamente después de que salió la publicación, al siguiente día se presentaron a trabajar”, sostuvo una de ellas.

La misma fuente afirmó que José Manuel Herrera Murillo tendría apenas tres o cuatro turnos de haber regresado. Sobre Luis Eduardo Martínez Basurto, a quien identifica como hermano de un comandante, aseguró que estaría en la nómina desde el año pasado y que apenas se presentó a trabajar hace tres turnos.

La búsqueda en registros públicos permitió confirmar que Gabriela Goitia González ha sido identificada públicamente como integrante del Cuerpo de Bomberos. Roberto Guadalupe Ibarra Zamora aparece como bombero en nóminas municipales anteriores, incluida la de enero de 2025.

En los documentos consultados también aparece un José Alberto Herrera Murillo, pero no José Manuel; la diferencia en el nombre impide asegurar que se trate de la misma persona. Tampoco fue posible encontrar una coincidencia concluyente para Luis Eduardo ni comprobar que el Juan Ledezma mencionado por la fuente forme parte de la nómina municipal.

Que una persona aparezca en la nómina sólo demuestra que existe un registro laboral y un pago; no acredita que haya cumplido con todos sus turnos. De la misma manera, no encontrar un nombre tampoco significa que no trabaje ahí, pues puede haber documentos desactualizados o diferencias en la forma de registrarlo.

Para aclararlo, la Contraloría Municipal debe revisar checadores, listas de asistencia, reportes atendidos y recibos de pago.

La nómina dice quién cobra; para saber quién trabaja hay que comprobar si el avión aterrizó o solamente pasó por la torre de control cada quincena.

Las fuentes también relacionan algunas contrataciones con posibles compromisos políticos adquiridos durante la administración anterior.

“Ahí tiene gente de Luis Morales, de su grupo, cobrando. Como él recomendó a Juárez con Román, el puesto se lo debía. Ahí está el favor y los metieron a la nómina”, afirma el testimonio.

La cercanía política no prueba por sí misma una irregularidad, pero obliga a transparentar quién propuso cada ingreso, qué trabajo se asignó y quién autorizó la contratación.

Este señalamiento también deberá comprobarse, particularmente si fueron utilizadas instalaciones, vehículos, trabajadores o recursos municipales.

Una institución encargada de atender emergencias no puede convertirse en refugio de recomendados, escaparate de grupos afines ni caja para pagar compromisos políticos.

El alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís y la Contraloría Municipal tienen la oportunidad de aclarar el caso con documentos. Si el combustible está completo, los trabajadores cumplen con sus turnos y las actividades externas fueron regulares, una auditoría protegerá a la corporación frente a acusaciones infundadas.

Si existen faltantes, pagos injustificados o utilización particular de recursos públicos, deberá determinarse quién participó, quién autorizó y quién decidió mirar hacia otro lado.

En una institución dedicada a combatir incendios, la opacidad también produce humo. Y cuando la nómina comienza a parecer pista de aterrizaje, pasar lista deja de ser un trámite: se convierte en una emergencia.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿Habrá mudanza o remate de muebles municipales ?

Ahora que en La Casa de los Famosos comenzaron a expulsar a los llamados “muebles”, la comparación llegó hasta Plaza Mayor. En la Presidencia de Torreón también hay funcionarios que llevan tantas temporadas en pantalla que parecen formar parte del inventario. La pregunta es inevitable: ¿habrá mudanza, comprarán muebles nuevos o pondrán los viejos en venta de cochera?

Ramón Chufani, director del Deporte, sería la banca del estadio: acumula temporadas y nadie la mueve; Cristian López, de Atención Ciudadana, el sofá cama que se acomoda según el dueño de la casa; Marcelo Sánchez, de Medio Ambiente, el macetero institucional; Ariel Martínez, de la anunciada extinta Jefatura de Gabinete, el archivero que guarda informes, pero ya no encuentra oficina; David “Chacho” Ortiz, de Recursos Humanos, el ropero donde cuelgan nombramientos y organigramas, y Antonio Méndez, del IMCE, la vitrina de museo: mucha exhibición y poco movimiento.

El problema es que estos muebles no son de segunda mano ni cuestan barato: cada uno representa sueldo, prestaciones y estructura administrativa pagada con dinero público. Miguel Ángel Riquelme ya comenzó a cambiar la decoración, pero falta saber si hará una verdadera mudanza o solamente recorrerá los sillones. Porque en una casa puede tolerarse un mueble inútil; en un gobierno, además de estorbar, cobra nómina.

¿Útiles escolares o pegamento para el PRI?

Durante toda la campaña por las diputaciones locales, Verónica Martínez y Felipe González parecían viajar en vagones separados, pese a ocupar la presidencia y la secretaría general del PRI Torreón. La distancia fue visible y, en los pasillos tricolores, las rencillas nunca fueron precisamente un secreto de Estado.

Ahora aparecieron juntos y hasta retaron a los priistas a donar útiles escolares. Buena causa, mejor fotografía. La imagen pretende comunicar unidad, aunque en política reconciliarse y posar juntos no siempre son la misma cosa: a veces las diferencias no desaparecen, solamente se guardan mientras la cámara está encendida.

¿Ya se reconciliaron? Todo parece indicar que, por lo menos, hicieron de tripas corazón. A “Filipao” podría convenirle la tregua y al PRI le urge demostrar que todavía puede pegar sus propias piezas. Eso sí: alguien debió avisarle a la cara de Felipe que la fotografía era para celebrar la unidad, porque parecía estar donando hasta la paciencia.

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