
La Casa de los Muebles: muebles de gobierno caros y difíciles de sacar

En La Casa de los Famosos le dicen “mueble” al participante que ocupa cámara, consume oxígeno, come, duerme y atraviesa la temporada sin generar demasiado contenido. En política no existe una categoría académica denominada “mueble”, pero la metáfora resulta incómodamente precisa: es el funcionario que ocupa una posición relevante sin que quede claro qué peso propio tiene, qué estructura representa, qué sector moviliza o qué crisis provocaría su salida. Cambias la placa de la puerta, recorres el escritorio veinte centímetros y Torreón sigue funcionando. La diferencia es sencilla: en el reality el mueble cuesta rating; en Plaza Mayor lo paga el ciudadano.
Miguel Ángel Riquelme ya comenzó también a hacerla de decorador de interiores. No sabemos si aplica feng shui, depuración administrativa o simplemente descubrió demasiados muebles heredados bloqueando el paso, pero ya empezó a moverlos.
Muchos colocarían a Fernando Ariel Martínez Mendoza entre los nominados después de perder la Jefatura de Gabinete, estructura que Riquelme decidió desaparecer. Ariel, sin embargo, tiene algo que lo diferencia: incluso algunos críticos le reconocen relaciones personales y contactos cultivados durante años
¿Qué mueble sería? Un aparador antiguo: ya no está en el centro de la sala, pero antes de mandarlo a la banqueta conviene revisar los cajones porque todavía guarda teléfonos, amistades y llaves de otras puertas.
Marcelo “Kiko” Sánchez Adame, hoy director general de Medio Ambiente, aparecía en octubre de 2024 como supervisor de Inspección y Verificación con 26 mil 455.47 pesos netos mensuales; posteriormente ascendió y durante 2026 sigue encabezando Medio Ambiente. ¿Qué mueble sería? Una maceta ornamental: verde, fotogénica, disponible para la ceremonia y perfectamente combinada con el discurso ecológico. El detalle es que una maceta puede llevar años en la casa sin echar una sola raíz propia. Y si alguien tiene que salir constantemente a regarla, quizá el problema no sea la sequía sino la planta.
David “Chacho” Ortiz aparecía en esa misma nómina como director de Recursos Humanos, con una percepción neta mensual de 49 mil 565.82 pesos. Para 2025 cobraba como director de Administración Municipal. Chacho sería un archivero metálico gris, de esos que alguna vez fueron nuevos pero perdieron la pintura de tanto abrir y cerrar. Sabe dónde están los expedientes, las altas, las bajas, quién llegó recomendado y quizá hasta qué cajón rechina cuando intentan sacar a alguien.
Roberto Barrios , director de Ingresos, tenía en octubre de 2024 una percepción neta mensual de 51 mil 217.87 pesos. Tiene una defensa que varios integrantes de esta sala quisieran: su desempeño puede medirse en dinero. En enero de 2026 informó que Torreón cerró 2025 con 5 mil 500 millones de pesos de ingresos propios, unos 790 millones por encima de lo proyectado.
Por eso Barrios sería una caja fuerte: pesada, útil y con números para defender su lugar. Pero esta columna no mide únicamente recaudación; también mide peso político. Guardar millones no significa guardar votos. Si mañana cambian al encargado y la caja sigue funcionando, quizá descubramos que el mecanismo pesaba más que el hombre.
Arturo Novelo Gurza, responsable de Catastro, registraba 41 mil 349.78 pesos netos mensuales Novelo sería un escritorio empotrado al piso. Conoce predios, valores, construcciones y metros cuadrados, pero falta practicarle el avalúo político: ¿cuánto vale realmente su permanencia?, ¿quién saldría a defender esa silla?, ¿qué estructura se deprecia si llega otro? Si alguien debería comprenderlo es precisamente Catastro: ocupar durante años un inmueble no convierte a nadie en propietario.
Antonio Méndez Vigatá, al frente del Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE), permanece activo en 2026 y apenas esta semana presentó actividades de formación artística del instituto. Al tratarse de un organismo descentralizado, su remuneración debe obtenerse de la nómina específica del organismo; ponerle alegremente el salario de un director central sería inventar.
Méndez Vigatá sería un librero clásico, casi de colección: tiene contenido, talleres, exposiciones y suficientes temporadas acumuladas para formar parte del paisaje. Pero políticamente la pregunta es sencilla: si mañana sustituyen el librero, ¿se cae la biblioteca o solamente acomodan los mismos libros en otro mueble?
Ramón Chufani, director del Instituto Municipal del Deporte, también sigue en funciones y aparece constantemente en actividades oficiales de amigos y exjefes durante 2026. ¿Qué mueble sería Chufani? Una caminadora eléctrica. Se mueve, inaugura, clausura, aparece en torneos y actividades, y la pantalla seguramente marca kilómetros. Falta saber cuánta distancia política propia recorrió. Porque la caminadora tiene una crueldad maravillosa: puedes correr durante años, sudar muchísimo y al apagarla descubrir que sigues exactamente donde empezaste.
Luis Alberto Morales, director general de Vialidad y Movilidad Urbana, registraba en octubre de 2024 una percepción neta mensual de 45 mil 455.85 pesos, y documentos oficiales posteriores lo mantienen al frente del área. Morales requiere un mueble de catálogo especial: un sillón reclinable con ruedas industriales, suspensión reforzada y garantía contra cambios de administración. Reclina porque sabe acomodarse; tiene ruedas porque ha transitado por distintas responsabilidades sin perder el asiento, y parece diseñado para sobrevivir hasta esas remodelaciones donde cambian cortinas, lámparas y medio gabinete, pero alguien siempre pregunta: “¿y el sillón todavía sirve?”.
Y faltaba Víctor Ramos Galindo, actual director de Plazas y Mercados. Su nombramiento para esa área se formalizó en 2025. Fue director de Prevención Social de la Violencia, ¿Qué mueble sería Ramos? Una mesa plegable de mercado sobre la banqueta: se instala, se adapta al reordenamiento y siempre encuentra un metro cuadrado dónde permanecer. La ironía viene incluida en el reglamento: quien participa en decidir quién ocupa el espacio público también deberá demostrar por qué su propia silla merece seguir ocupando espacio en el presupuesto. Incluso parece más resistente que algunos puestos semifijos: los comerciantes saben que cualquier mañana puede llegar un operativo; ciertos funcionarios, en cambio, duermen bastante más tranquilos.
Y aunque estrictamente no entra en la categoría de “mueble”, al contralor Óscar Luján le tocaría otro artículo del catálogo: una hielera del OXXO. Fría, resistente y diseñada para recibir y despachar constantemente. El símil viene de su paso por Tesorería y de las responsabilidades de enlace y coordinación que ha mantenido con distintas áreas municipales, incluida la corporación policiaca.
Eso sí: que nadie confunda la metáfora con una acusación de irregularidades; aquí hablamos de circulación administrativa. En esta mueblería hasta los electrodomésticos tienen trayectoria política.
Ser “mueble político” no significa necesariamente ser flojo, corrupto o incompetente; significa ser prescindible. Un funcionario puede cumplir agenda, cortar listones y llenar redes de fotografías, pero si no construyó votos, estructura, liderazgo o influencia suficiente para que su salida mueva el tablero, entonces el cargo pesa más que quien lo ocupa. Hay servidores públicos silenciosos que sostienen áreas enteras y otros cuya ausencia apenas movería una cortina.
En La Casa de los Famosos el público detecta al mueble, lo nomina y eventualmente lo manda a casa. En Plaza Mayor puede acumular temporadas, oficina, estacionamiento, prestaciones y depósito quincenal mientras espera que nadie encuentre el control remoto.
Riquelme no necesita gala dominical, conductora ni votaciones por WhatsApp: tiene nóminas, expedientes, resultados y suficiente experiencia para distinguir entre quien sostiene la casa y quien simplemente combina con las cortinas.
Y si faltó algún nombre en este inventario, quizá sea porque existen muebles tan opacos que nadie advirtió que seguían ahí. Tal vez Gerardo Márquez, con la lupa jurídica, o las “Chicas Superpoderosas” puedan levantar alfombras, abrir armarios y completar el catálogo.
Porque seguramente faltan más. Algunos quizá ni alcanzaron nominación, no porque sean indispensables, sino porque hasta para ser mueble hay que generar un poco de contenido.
Y mientras llega la siguiente expulsión, la renta de la mueblería la seguimos pagando todos.
PREGUNTA OFICIOSA

¿Usan a Riquelme como parquímetro político?
Las nuevas instalaciones de Garantías, Infracciones y Parquímetros de Torreón comenzaron a operar este 24 de agosto en el antiguo edificio de los Tribunales Municipales, sobre la Colón frente al Auditorio Municipal. El traslado fue de apenas 1.5 kilómetros desde Plaza Mayor. Edificio nuevo, escritorios nuevos y, según comentarios internos, hasta camionetas nuevas entre algunos funcionarios. Este jueves , la agenda oficial del alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís marca a las 9:00 de la mañana un “Recorrido a oficinas de Garantías”. No dice inauguración ni corte de listón. Y eso también comunica: Riquelme irá a revisar, no necesariamente a avalar lo que ahí ocurre.
Una fuente identificada ante Al Café Político señala a Luis Padilla y a su primo Diego, quienes presuntamente viven en Gómez Palacio y utilizarían motocicletas de Parquímetros como vehículos personales, llevándoselas hasta aquella ciudad. Según el testimonio, allá les retirarían gasolina y después regresarían a Torreón para que el Municipio volviera a cargarles combustible; si las unidades se descomponen, añade, las reparaciones también terminarían cubriéndose con recursos públicos. Todo permanece como señalamiento pendiente de comprobar, pero la Contraloría puede hacerlo con bitácoras, kilometrajes, vales de combustible, resguardos, GPS —si existe— y facturas de taller. Las motos no hablan, pero dejan kilometraje.
Al frente del departamento está José Alfredo Serna Rodríguez. En el mismo círculo, una fuente menciona a Elizabeth “La Chapis”, Alejandra “La Pelona”, Luis Padilla y Susana. También sostiene que entre trabajadores se comenta que Serna habría pasado de conducir un Attitude a contar con una SUV nueva, mientras colaboradores cercanos también habrían cambiado de vehículo. Una segunda conversación recibida por este medio vuelve sobre la camioneta y menciona un supuesto padrinazgo de Roberto “Barrios”. Conviene subrayarlo hasta ahora no existen documentos que permitan sostener enriquecimiento ilícito, delitos o una supuesta “mafia”. Comprar una camioneta no convierte a nadie en culpable; lo que sí amerita revisión son las denuncias sobre combustible, vehículos oficiales y reparaciones pagadas con dinero público.
El punto más delicado aparece cuando la misma fuente asegura que Serna habría ordenado impedir que ciudadanos ocupen determinados espacios de la vía pública y que, ante las quejas, el personal recibió la indicación de responder que “es orden del ingeniero Riquelme”. Ahí está el verdadero parquímetro político: si esa instrucción no salió del alcalde, alguien estaría usando su nombre para estacionarle responsabilidades ajenas. Por eso el recorrido de este jueves puede ser más importante que una inauguración: Riquelme podrá aclarar si dio esa orden, revisar quién resguarda las motocicletas, dónde circulan, cuánto combustible consumen y quién paga sus reparaciones. Porque al ciudadano lo infraccionan por estacionarse unos minutos; a otros, según las denuncias, las motos oficiales hasta les alcanzarían para ir a dormir a Gómez Palacio.tos no hablan, pero dejan kilometraje.
