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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya
Primero los pobres… desde Altozano? Betzabé y la sombra de #LordFragmentado ahora en GP

En política, la historia que no se conoce suele repetirse. A veces como crisis, otras como autoritarismo y muchas más como ese viejo deporte lagunero de reciclar funcionarios, asesores y operadores: cuando se cierra una puerta en Torreón siempre existe la posibilidad de cruzar el Nazas y buscar oficina, contrato o cobijo político en Gómez Palacio. Por eso lo que ocurre alrededor del gobierno de Betzabé Martínez Arango, apenas concluido su Primer Informe, merece observarse más allá del discurso oficial. No solamente por lo que dijo la alcaldesa, sino por quienes comienzan a moverse alrededor de una de las áreas más sensibles para cualquier gobierno con aspiraciones mayores: Comunicación Social.
La primera fotografía fue extraordinariamente simbólica. El 25 de agosto , Betzabé entregó su Primer Informe durante una Sesión Solemne de Cabildo realizada en Club Altozano, acompañada por el gobernador priista «más claudista» Esteban Villegas. Después salió hacia Pastor Rouaix, donde comenzaron las llamadas Verbenas del Pueblo. En la política también se comunica con escenografía. Morena convirtió durante años aquello de “por el bien de todos, primero los pobres”, así que la pregunta prácticamente se escribió sola: ¿primero los pobres… pero después de pasar por Altozano?
La anécdota tendría poco recorrido si Betzabé estuviera simplemente administrando Gómez Palacio. El problema —o la oportunidad, depende desde dónde se mire— es que su nombre ya comenzó a aparecer en la sucesión de Durango para 2028. GobernArte publicó el 10 de agosto una medición que la coloca con 24.9 por ciento entre los perfiles de Morena, seguida de quien fuera su «madrina política», Marina Vitela, con 21.3 por ciento. Todavía existe un 32.5 por ciento de indecisos, por lo que nadie debería confundir una encuesta con candidatura, mucho menos con gubernatura. Pero la fotografía política existe: Betzabé ya está en el radar estatal. Y cuando alguien comienza a ser medido para gobernador, cada contratación, alianza y movimiento dentro del aparato de comunicación adquiere otra lectura.
Ahí aparece Sergio Uribe Rodríguez. Desde hace varios días, fuentes internas aseguran que el responsable de Prensa no mantiene la presencia habitual dentro del Ayuntamiento. Algunas versiones hablan de cuestiones de salud, pero hasta ahora no existe información pública que confirme renuncia, licencia, incapacidad o separación definitiva. Sergio fue nombrado responsable de Prensa en septiembre de 2025, mientras Paola Alvarado Nájera quedó oficialmente al frente de Comunicación Social. Así que, mientras Betzabé no diga otra cosa, Sergio no está oficialmente fuera. Sin embargo, su ausencia ha sido suficiente para que la grilla haga lo suyo.
Y el nombre que comenzó a circular es Yohan Uribe, #LordFragmentado. Su paso por Comunicación Social de Torreón fue breve: duró más la polémica que su permanencia en el cargo. Estuvo alrededor de año y medio durante la segunda etapa de Román Alberto Cepeda, hasta que Miguel Ángel Riquelme decidió sacarlo y poner a Alejandra Fonseca. Tiempo suficiente para dejar contratos, números e intrigas. Eso sí, “tanto lo querían” que hasta se fue con pastel pero embarrado, y no precisamente de betún, sino por las preguntas sobre el gasto de una de las áreas que más recursos movió en el primer semestre de 2026. Eso no prueba corrupción ni una auditoría personal, pero sí deja expedientes que merecen revisión, y lo están haciendo.
También existen resistencias a su eventual llegada. Fuentes políticas lo relacionan con páginas y operaciones digitales en Facebook, además de presuntos vínculos con personajes ligados a temas de seguridad; mientras no haya pruebas públicas, deben mantenerse como versiones. Lo políticamente relevante es otra cosa: su llegada podría reabrir espacios a operadores del cepedismo , grupos empresariales y proveedores acostumbrados a moverse entre Torreón y Gómez Palacio, sobre todo donde coinciden gobierno y contratos grandes: agua, drenaje e infraestructura. Algunos dicen no trabajar juntos o hasta no conocerse, pero la memoria lagunera suele ser más incómoda que un archivo viejo.
El antecedente también pesa. Durante la primera etapa de Miguel Ángel Riquelme en Torreón, con Xavier Herrera al frente del SIMAS, hubo diferencias con grupos políticos y empresariales cuando comenzaron a cerrarse llaves financieras. Después, algunas oportunidades aparecieron del otro lado del Nazas, en tiempos de Leticia Herrera, donde proyectos hidráulicos mezclaron recursos públicos, aportaciones privadas, constructoras y proveedores. Diez años después, Riquelme volvió a Torreón, Xavier al SIMAS y otra vez hay llaves cerrándose. La diferencia es que ahora gobierna la morenista Betzabé Martínez. Si Yohan cruza el Nazas, la pregunta no será sólo dónde se sentará, sino quiénes podrían encontrar en Gómez la puerta que en Torreón volvió a cerrarse.
Nada de esto está consumado. Yohan Uribe no tiene hoy un nombramiento público conocido en Gómez Palacio y Sergio Uribe tampoco tiene una salida oficialmente anunciada. Precisamente por eso conviene mirar antes de que aparezca el oficio y después todos juren que nadie sabía nada. Todos tenemos derecho a tocar puertas laborales, buscar oportunidades y cambiar de rumbo; lo que no se vale es abrirse paso pasando por encima de otros, usando traiciones o brincando de barco cada vez que cambia la marea.
Betzabé Martínez tiene todo el derecho de construir su equipo y, si Morena así lo decide, buscar la gubernatura en 2028. Pero también tendrá que hacerse responsable de con quién recorre ese camino. Porque una cosa es hablar de transformación y otra muy distinta comenzar el informe en Altozano, bajar después a encontrarse con los pobres y terminar abriendo la puerta a operadores disponibles del otro lado del Nazas, aunque después se puedan arrepentir.
La transformación también se mide por las compañías. Y si finalmente #LordFragmentado aparece dentro del gobierno morenista de Gómez Palacio, la pregunta será sencilla: ¿llega solo o con él también regresan viejos grupos, intereses y cuentas pendientes? En política, conseguir la llave importa; lo verdaderamente revelador es ver a quién dejan entrar detrás.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿El Ayuntamiento confundió nombres o adelantó movimientos?
Al que seguramente le dieron ganas de abrazarse a uno de los árboles recién plantados del Bosque Venustiano Carranza fue a Fernando Villarreal, y todo por una imagen difundida por el propio Ayuntamiento. Frente a Demetrio Zúñiga Sordo apareció un identificador que lo presentaba como “Director de Servicios Públicos”. Nada grave: apenas una especie de acta de defunción administrativa adelantada para Villarreal. Porque una cosa es equivocarse en una letra del nombre y otra muy distinta amanecer políticamente muerto mientras uno todavía anda inaugurando, supervisando y firmando como director. Por ahora, todo apunta más a un error de becarios que a un relevo oficial, pero en la política municipal uno nunca sabe cuándo una errata termina convertida en nombramiento.
Demetrio, por cierto, carga con esa imagen de mago de la política lagunera: aparece, desaparece y reaparece integrantes de limpieza de l ola naranja, de acuerdo con elecciones, fotos o auditorías. Este viernes acudió a comisión para hablar, entre otros asuntos, de esos vecinos cochinos y luego esperan que el Ayuntamiento haga magia con la basura. Pero de ahí a entregarle Servicios Públicos por obra y gracia de una plaquita todavía hay varios escritorios de distancia. Fernando puede seguir respirando. Eso sí, después de ver la fotografía quizá convenga verificar que alguno de los árboles recién plantados tenga buena sombra, Villarreal al enterarse por Facebook de que otro ocupa tu silla debe sentirse parecido a asistir a tu propio velorio… y descubrir que hasta el nombre del difunto está mal puesto.
Y Fer hará bien en recuperarse pronto, porque Servicios Públicos no es precisamente un jardín de niños, aunque administre jardines. Ahí están contratos, concesiones, limpieza, parques, vehículos y hasta los proyectos para sustituir carromatos y mandar al retiro a los burros que todavía recorren algunos sectores de Torreón. De modo que Fernando se salvó —al menos esta vez— de convertirse en otro cadáver político almacenado en alguna bodega municipal. Pero más vale que conserve cerca una coquita, un pan y uno de esos árboles reforestados para recargarse. Y si el próximo gafete vuelve a borrarlo del organigrama, siempre quedará una última alternativa: pedirle aventón a alguno de los burros que pretende jubilar. Al menos ellos todavía saben cuál es su puesto… y no necesitan gafete para demostrarlo.
¿Cecilia Guadiana tendrá que elegir entre Estados Unidos y la gubernatura?

Mientras Donald Trump vuelve a convertir la visa estadounidense en tema político para muchos mexicanos, Claudia Sheinbaum pone sobre la mesa otro dilema: la doble nacionalidad para quienes aspiren a gobernar un estado. Ironías de la política: a unos les preocupa perder el permiso para entrar al “gabacho”; a otros, ser también estadounidenses podría convertirse en equipaje incómodo para llegar al poder.
Ese es el caso de la senadora coahuilense Cecilia Guadiana, quien ya reconoció públicamente que tiene doble nacionalidad. La iniciativa de Sheinbaum no necesariamente la borra del tablero rumbo a la gubernatura de Coahuila, pero sí podría obligarla a tomar una decisión si quiere competir: conservar su segunda nacionalidad o renunciar a ella. Guadiana ya dejó una frase con evidente carga política: “Por encima de cualquier interés personal siempre estará México y su soberanía”.
Y mientras tanto, sus rivales más cercanos dentro de la 4T —los senadores Luis Fernando Salazar y Alfonso Cepeda, además del diputado federal del PT Ricardo Mejía Berdeja— observan cómo se acomoda el tablero. La sucesión apenas comienza, pero ya dejó una paradoja difícil de ignorar: Trump puede convertir una visa en problema; Sheinbaum, una segunda nacionalidad. Y en Coahuila, hasta el pasaporte puede terminar pesando en la carrera por la gubernatura.
