
Lolita Cortés abandona La Granja VIP tras crisis de ansiedad; Jolette vuelve a la conversación

Ciudad de México — La actriz y crítica teatral Lolita Cortés abandonó el reality show La Granja VIP de TV Azteca tras sufrir una fuerte crisis de ansiedad en plena transmisión, lo que ha desatado una ola de reacciones sobre los límites emocionales en la televisión y la importancia de cuidar la salud mental de los participantes.
Durante la gala del viernes “traición”, Cortés se negó a nominar a alguno de sus compañeros, lo que provocó una reprimenda pública de Adal Ramones, conductor del programa.
Visiblemente afectada, Lolita pidió a la audiencia no votar por ella y la ayudaran a salir del encierro:
“Ustedes saben que tengo un problema aquí (en la cabeza). No puedo con el encierro, por favor ayúdenme a salir”.
Minutos después, la producción confirmó que fue atendida por especialistas dentro del set y que su estado emocional era delicado.
El peso del encierro y los fantasmas del pasado

La actriz ya había manifestado incomodidad desde semanas atrás, especialmente ante los rumores de que Jolette Hernández, su excompañera de La Academia, podría integrarse al reality.
Versiones extraoficiales indican que Cortés pidió que no se le incluyera para evitar reabrir viejas heridas y tensiones mediáticas, algo que ella misma confirmó en entrevista a Infobae México.
El tuit de la cuenta RealityVip1, seguido por miles de fans del programa, reportó que Lola solicitó oficialmente su salida del show tras el episodio, aunque la producción aún no ha emitido un comunicado definitivo.
Más allá del rating: la salud mental en juego
El caso de Cortés reabre el debate sobre el impacto psicológico de los reality shows y la presión constante a la que están expuestos los concursantes.
Programas de encierro como La Granja VIP combinan aislamiento, exposición mediática y competencia constante, factores que pueden detonar cuadros de ansiedad, estrés o depresión, incluso en figuras con décadas de carrera.
Especialistas consultados por medios nacionales señalaron que este tipo de experiencias pueden desencadenar crisis emocionales severas y que las producciones deben contar con protocolos reales de acompañamiento psicológico, no sólo “asesorías para cámaras”.
Mientras en redes sociales abundan los clips del momento, miles de usuarios han manifestado apoyo y solidaridad con la artista, reconociendo su trayectoria y valentía al hablar abieDurante la gala de “traición”, Cortés se negó a nominar a alguno de sus compañeros, lo que provocó un tenso intercambio con Adal Ramones, conductor del programa. En un momento de vulnerabilidad, la artista pidió públicamente al público no votar por ella para poder abandonar el encierro:
“Ustedes saben que tengo un problema aquí (en la cabeza). No puedo con el encierro… ayúdenme a salir.”
La producción confirmó poco después que la actriz fue atendida por especialistas dentro del set y que su estado emocional era delicado. La escena, ampliamente compartida en redes, mostró a una Lolita Cortés desbordada por la presión y el formato competitivo del programa.
Desde días previos, la actriz ya había expresado incomodidad ante los rumores de que Jolette Guadalupe Hernández Navarrete, su exalumna en La Academia, podría integrarse al reality. En entrevistas anteriores, Cortés reconoció que pidió a la producción que no coincidieran para evitar un nuevo enfrentamiento mediático.
La tensión, sumada al aislamiento y las dinámicas del programa, habrían sido detonantes de su crisis.
El periodista Milton Ernesto difundió en su cuenta de X (antes Twitter) que la artista pidió formalmente su salida tras el episodio, sumándose a versiones similares de fuentes cercanas a la producción. Este mensaje reforzó la versión de que la salida de Cortés era inminente y que su retiro obedecía exclusivamente a razones de salud mental.
En redes sociales, la noticia generó una cascada de reacciones.
Ivonne Vera Valle, creadora de contenido, escribió que “no todo vale por rating” y pidió empatía hacia los concursantes que enfrentan procesos psicológicos dentro del encierro.
Por su parte, Itzel Haza comentó que “estos programas deberían tener acompañamiento psicológico real y no sólo maquillaje emocional frente a cámara”.
Ambos mensajes reflejan el sentimiento generalizado de preocupación y cuestionamiento sobre los límites del entretenimiento.
La controversia también reavivó la conversación sobre Jolette, quien no ha hecho declaraciones recientes, pero cuyo nombre volvió a circular entre usuarios de redes, recordando la famosa rivalidad que marcó una época en La Academia. Aunque hoy ambas siguen caminos distintos, el público volvió a asociarlas en un contexto de tensión y fragilidad emocional.
En medio de esta crisis, el reality también enfrentó otro golpe: la salida de Jawy Méndez, eliminado por votación del público. Dos bajas importantes en una misma semana evidencian el desgaste interno del formato y obligan a la producción a replantear el rumbo del programa, ahora bajo la sombra del debate por la salud emocional.
El caso de Lolita Cortés trasciende el espectáculo. Muestra cómo la exposición constante, el encierro y la competencia pueden quebrar incluso a figuras con años de trayectoria.
El público suele exigir autenticidad y drama, pero pocas veces dimensiona el costo humano detrás de cada episodio.
Que su mensaje —“no puedo con el encierro”— sirva como recordatorio de que los reflectores también queman.rtamente de su salud mental.
Otros han cuestionado la ética de exponer un colapso en vivo, exigiendo mayor responsabilidad de las televisoras ante el sufrimiento de sus talentos.
“No es debilidad. Es humano reconocer cuando no puedes más”, escribió una seguidora en X, donde el hashtag #FuerzaLola se volvió tendencia.
