NO ERA EL MEME… ERA EL EGO

Tal vez estamos escribiendo esta columna desde prisión… todavía no. Aunque, siendo honestos, hoy parece más peligroso tocar egos políticos que hablar de seguridad. Y mientras Coahuila anda metido hasta el cuello entre campañas, candidaturas, abrazos electorales y promesas de temporada, hoy daremos un pequeño respiro para voltear hacia la Laguna de Durango, donde hace unos días ocurrieron escenas que dejaron algo más interesante que un meme: dejaron una radiografía de cómo algunos gobiernos reaccionan cuando internet entra al Cabildo.

La historia tiene una mala costumbre para quienes ejercen el poder: repetirse. Hace siglos, cuando a los reyes no les gustaban las críticas, aparecían hogueras, exilios o castigos ejemplares. Hoy las democracias funcionan distinto; ya no existen inquisidores con antorchas. Ahora existen memes, amenazas de denuncias, campañas de desprestigio, videos cortos y guerras digitales. Cambiaron las armas, pero la piel delgada sigue apareciendo en algunos escritorios públicos. El problema es que antes el verdugo cargaba espada; hoy a veces carga un departamento de comunicación social y una estrategia digital.

Por algo nacieron las caricaturas editoriales. Eran el meme antes del internet. Surgieron para hacer algo que muchos discursos oficiales no podían: burlarse del exceso, pinchar el ego y exhibir contradicciones del poder. La sátira política nunca nació para aplaudir gobernantes; nació precisamente para incomodarlos. La diferencia es que antes había que saber dibujar; hoy basta un celular, una aplicación y una conexión a internet. Evolucionó la tecnología, pero el ego político sigue viniendo sin actualización de software.

Pero también existe una línea que no siempre es sencilla. La Constitución Mexicana, en sus artículos 6 y 7, protege la libertad de expresión, mientras leyes locales de Durango y Coahuila obligan a las administraciones municipales a conducirse bajo principios de legalidad y responsabilidad pública. Traducido a lenguaje de café: los Cabildos existen para revisar cuentas, obras y servicios; no para convertirse en sesiones permanentes de terapia política o grupos de apoyo emocional para funcionarios afectados por internet.

Y aquí aparece el contraste político más interesante entre dos municipios vecinos de Durango. Curiosamente son dos mujeres alcaldesas, pero la diferencia no parece estar en el género; parece estar en la estrategia.

En Gómez Palacio, la alcaldesa morenista Betzabé Martínez Arango salió públicamente a aclarar que era falsa la información difundida por diversas páginas donde se aseguraba que existirían multas para quien la llamara de cierta manera en redes sociales. La presidenta afirmó que el contenido habría sido manipulado y pidió no caer en desinformación. Políticamente el mensaje fue simple: salir, negar y cerrar el incendio antes de que creciera. Porque si el problema es una mentira fabricada, la lógica parece clara: apagarla antes de que el humo haga creer que existe un incendio real.

Y aunque aquí mismo hemos cuestionado decisiones del gobierno gómezpalatino —particularmente en seguridad o algunos silencios institucionales— una crítica sustentada y una falsedad fabricada no son exactamente lo mismo.

Pero Lerdo tomó una ruta distinta El pasado 15 de mayo, una maratónica sesión de Cabildo que se prolongó por casi dos horas terminó entrando a terreno político-digital. Una caricatura donde aparecía una figura aparentemente representando a la alcaldesa priista Susy Torrecillas, acompañada por referencias a su molestia por el tema del Derecho de Alumbrado Público (DAP), terminó encendiendo los ánimos. La presidenta señaló como presunto responsable al regidor morenista Gerardo Delgado Cruz, quien negó cualquier participación y respondió: “Jamás voy a hacer un meme sobre nadie, absolutamente sobre nadie”.

Pero quizá el dato político interesante nunca fue la caricatura. Fue el enojo.

Porque los enojos también comunican. Un alcalde molesto puede comunicar presión, desgaste, sensibilidad o prioridades. Y cuando una discusión institucional deja de revisar números, decisiones o cuentas públicas para comenzar a responder publicaciones digitales, cambia automáticamente la dinámica política. Ya no se discute únicamente un tema: ahora también se discute una reacción.

Y ahí apareció el invitado incómodo de la reunión: el DAP. Porque mientras el reflector apuntaba hacia una caricatura y hacia quién pudo haberla difundido, seguían esperando otros invitados de la fiesta: estados financieros, revisiones administrativas y preguntas sobre el propio Derecho de Alumbrado Público, un tema que históricamente genera debate por transparencia, destino de recursos y afectación directa al bolsillo ciudadano.

Y ahí aparece una palabra que la política conoce demasiado bien: cortina de humo. Porque una cortina de humo no siempre significa inventar algo falso; a veces basta con mover el reflector unos metros. Mientras todos observan una caricatura, otras conversaciones se quedan sentadas esperando turno. En política funciona casi como acto de magia: “Miren esta mano… y no pregunten qué está haciendo la otra”.

Y Torreón tampoco parece inmune a esa dinámica. En medio de investigaciones periodísticas, señalamientos y ruido político alrededor de la administración del alcalde Román Cepeda, comenzaron a surgir conversaciones y versiones públicas sobre una presunta acción legal contra un medio en Saltillo relacionada con el uso de imagen personal y familiar generada mediante IA, más allá del contenido de columnas y trabajos de investigación. Más allá de si dichas versiones avanzan o quedan solamente en el terreno del comentario político, el debate vuelve a abrir una vieja pregunta: ¿Dónde termina el derecho a la protección de la imagen y dónde comienza el derecho ciudadano al escrutinio público cuando se trata de personajes que ejercen poder?

La comunicación política tiene una regla vieja: la mejor forma de apagar un incendio no siempre es aventarle más fuego. Pelear con un meme suele volverlo más grande; perseguir una caricatura normalmente termina convirtiéndola en tendencia. El algoritmo tiene una regla brutal: no distingue entre prestigio y polémica, únicamente premia aquello que genera reacción. Porque quizá el problema nunca fue el meme. A veces el problema aparece cuando el poder deja de responder preguntas y comienza a administrar distracciones. Y las cortinas de humo tienen un defecto: tarde o temprano el viento cambia.

🔥 PREGUNTAS OFICIOSAS |

¿REDES AFECTIVAS… o termómetro electoral?

La frase que comenzó a llamar la atención no fue la solicitud de una identificación; fueron dos palabras: “redes afectivas”. En el lenguaje político y de estructura territorial suelen utilizarse para describir círculos de confianza, cercanía y personas con capacidad de movilización. Sin embargo, en tiempos electorales el término puede generar dudas cuando aparece ligado a trabajadores, operadores o grupos internos. Porque una cosa es construir estructuras de apoyo y otra muy distinta es que algunos interpreten que se busca medir lealtades políticas.

Entre comentarios y cuestionamientos comenzaron a surgir preguntas entre trabajadores y participantes: ¿las llamadas redes afectivas funcionan únicamente como un mecanismo de organización interna o también como una forma de identificar respaldos políticos? Porque la política tiene una costumbre conocida: las campañas cambian nombres, estrategias y colores, pero las estructuras siguen buscando algo que vale más que un discurso… saber quién está, quién opera y quién realmente mueve votos.

🔥 ¿De las declaraciones… y la denuncia de Sofía Díaz?

Dicen que a un candidato, cuando promete y no cumple, la gente suele recordarlo más por lo que quedó pendiente que por lo que anunció. Luego de advertir posibles acciones legales por presuntos ataques y la suspensión de sus redes sociales, la candidata de Movimiento Ciudadano por el Distrito 10, Sofía Díaz, informó que presentaría una denuncia ante la Fiscalía General del Estado y solicitaría dar vista a la Fiscalía General de la República.

Sus declaraciones también provocaron una ola de comentarios negativos en una publicación de El Siglo de Torreón, donde usuarios alimentaron el debate y, entre versiones y comentarios, trascendió la posibilidad de que los ataques pudieran estar relacionados con operadores digitales o estructuras de comunicación, algo que hasta el momento no ha sido confirmado públicamente.

El contexto tampoco es menor: Sofía Díaz ya había denunciado previamente presuntos ataques como activista antes de la marcha del 8M. Hasta ahora, públicamente no se ha informado si la denuncia anunciada ya fue formalizada o permanece únicamente en el terreno de las declaraciones.

Además, en redes sociales también han comenzado a circular publicaciones y fotografías de reuniones sociales, lo que entre algunos actores políticos y usuarios ha alimentado nuevas interpretaciones y comentarios sobre posibles relaciones o dinámicas alrededor del contexto electoral.

📢 AVISO PARROQUIAL ☕

Si bien existe la frase “Justificación no pedida, acusación manifiesta”, desde este humilde pero atento espacio recordamos a nuestros lectores que nuestras columnas tienen nombre, apellido y estilo propio. Si alguna referencia, narrativa o incluso una imagen generada con inteligencia artificial despierta inspiraciones o curiosas coincidencias creativas en otros portales, qué bueno que el contenido circule. Solo recordemos que una cosa es inspirarse… y otra muy distinta es cambiarle la portada al café y decir que la receta era propia. ☕👀

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