
El caso de “Papayita” se convierte en “Guayabita” en La Rosa de Guadalupe: cruel bullying laboral

La Rosa de Guadalupe volvió a sacudir al público mexicano con un episodio basado en uno de los casos más dolorosos que hayan ocurrido en Torreón: la muerte de Carlos “Papayita” Gurrola Arguijo. En la pantalla, su historia fue transformada bajo el nombre de “Guayabita”, pero el trasfondo es el mismo: un trabajador humilde víctima de humillaciones, burlas y violencia disfrazada de “bromas”.
En el capítulo titulado “Guayabita ya no aguanta las bromas pesadas de sus compañeros tóxicos | Poner límites”, el protagonista es un joven empleado que trabaja sin descanso para apoyar a sus padres, pero que en su entorno laboral sufre constantes agresiones. Sus compañeros lo escupen, se burlan de él, sabotean su bicicleta y lo someten a un ambiente hostil que amenaza no solo su estabilidad, sino su dignidad y su vida.
La trama avanza mostrando cómo esas bromas “inofensivas” cruzan una línea terrible cuando los agresores vierten un químico en su botella de agua. Guayabita la bebe sin saberlo y termina hospitalizado, enfrentando un deterioro grave que expone la verdadera magnitud del acoso laboral.
Aunque la historia televisada agrega dramatización, el paralelismo con el caso real es innegable. En septiembre de 2025, Carlos “Papayita”, empleado de limpieza subcontratado en enL supermercado HEB Senderos de Torreón, murió tras ingerir accidentalmente un desengrasante industrial presuntamente colocado por quienes lo acosaban. Su agonía y muerte provocaron indignación en todo el país y un fuerte debate sobre la violencia que puede ocultarse detrás del “humor”.
La inclusión del caso en La Rosa de Guadalupe reavivó la conversación pública sobre la falta de protección a trabajadores vulnerables, la negligencia institucional y los vacíos legales en denuncias por hostigamiento laboral. También generó una ola de solidaridad hacia la familia del fallecido y llamados a que el caso no quede en el olvido ni en la impunidad.
El episodio no solo busca conmover: lanza un mensaje directo sobre la urgencia de establecer límites, denunciar agresiones y no normalizar la crueldad. Y recuerda que detrás de cada “Guayabita” hay una persona real cuya vida importa —y que nunca debería ser moneda de cambio para el entretenimiento o para la maldad disfrazada de chiste.
En este contexto, durante la comparecencia de esta semana en el Congreso local, la secretaria del Trabajo del Estado, Nazira Zogbi, informó que la dependencia realizó dos inspecciones extraordinarias, revisiones documentales y observaciones en materia de seguridad y cumplimiento normativo tanto a HEB como a la empresa de subcontratación. De acuerdo con el reporte oficial, no se encontraron denuncias previas por hostigamiento o incidentes formales que activaran protocolos internos. Pese a ello, se realizaron requerimientos y se establecieron responsabilidades patronales dentro del marco legal.
El diputado Antonio Attolini Murra reconoció públicamente la actuación “pronta y exhaustiva” de la Secretaría del Trabajo en la atención del caso, destacando la coordinación con instancias federales y su disposición a dar seguimiento al proceso.
La representación televisiva de la historia, aunque dramatizada, ha servido para que el nombre de “Papayita” no sea olvidado y para que se ponga nuevamente atención en una problemática que afecta a miles de trabajadores: el bullying laboral, la precariedad del empleo subcontratado y la dificultad para probar actos de hostigamiento que no siempre dejan huella documental.
Activistas laborales y la familia del trabajador han insistido en que la memoria de Carlos debe impulsar mejoras tangibles en la protección de los derechos humanos en los centros de trabajo. La exigencia es clara: que ninguna persona sea víctima de violencia disfrazada de chiste, que ninguna familia vuelva a enfrentar tragedias sin verdad y sin respuesta institucional.
