Del canibalismo en el Ayuntamiento a las listas del PRI Torreón: nadie está a salvo

En política, como en la vida, el hambre mal administrada termina en excesos. Cuando el poder tiene apetito pero carece de límites, el resultado no es liderazgo: es canibalismo político. Y lo que hoy ocurre dentro de la Presidencia Municipal de Torreón confirma una regla vieja: el enemigo nunca entra por la puerta principal; ya vive en la casa.

Desde el arranque de la segunda temporada del alcalde Román Cepeda, el gabinete se llenó de figuras que no llegaron a sumar, sino a servirse. Asesores con disfraz de Rasputín, lealtades recicladas y una penetración creciente desde Saltillo al corazón del cepedismo. El hambre por controlarlo todo —presupuesto, discurso, plazas y culpas— está llevando a los actores a sacarse los ojos entre ellos, filtrando información sobre los puntos débiles de cada dirección como moneda de cambio.

El año pasado ya cayeron dos piezas visibles: el entonces director de la Policía, César Perales, y el secretario Pepé Ganem. No solo por errores técnicos, sino por reacomodos políticos. Fueron sustituidos por querencias saltillenses y pactos permitidos. En esa ecuación, la Dirección de Comunicación Social se volvió pieza clave de la lucha y las traiciones desde la llegada, en octubre de 2024, de Yohan Uribe: operador fragmentado, señalado como ejecutor de campañas negras durante la reelección de Román Cepeda, con cercanías presumidas a la 4T y al entorno familiar del alcalde.

Uribe fue impuesto para romper con su antecesor, Luis Rayas, y para operar medios bajo una lógica clara: si sales del guion, sales de la lista. En este juego, la consigna es simple: primero salvarse él, luego los demás, incluido el alcalde. Desde su arribo, Comunicación Social comenzó a funcionar como su caja —no tan chica— y como palanca de presión política.

Su interés por seguir titiriteando áreas estratégicas lo llevó a intentar influir incluso en la Jefatura de Gabinete, encabezada por Ariel Martínez, de donde señalan surgieron nóminas para personajes implantados como grupos de choque mediático, incluso colocados en Radio Torreón, que incluso los sientan junto al alcalde. Sus “manzanas envenenadas” intentaron ingresar a SIMAS, creando personajes ficticios —una supuesta agencia de Durango con un avatar llamado “Bobe”—, pero no trascendieron. Donde sí logró avanzar fue en la DSPM, al desplazar al jefe de Comunicación Social para intentar controlar esa área estratégica, no precisamente por Alfredo Flores, jefe policiaco cercano al fiscal. Quien lo sabe o está distraído, sintiéndose influencer.

Al mismo tiempo, Uribe infiltró su agenda en el Consejo de Seguridad y colocó a su esposa en la mesa. No conforme, ahora busca repetir el esquema en Urbanismo: imponer familiares o aliados vinculados al Colegio de Arquitectos, mientras filtra información contra la dirección que encabeza Gustavo Muñoz, con el objetivo de hacerlo caer. Los cepedistas no quieren soltar esta jugosa dependencia; Saltillo la busca.

Para evitar que ocurra lo mismo que con Vialidad —área arrebatada desde la capital con todo y cuotas—, la Dirección de Movilidad, separada de Tránsito, hoy se utiliza para presionar e intentar recuperar esos ingresos, según los propios agentes. Y como todo caníbal necesita distraer, Uribe filtra el pasado “gordero” del hoy zar de la pintura municipal, Víctor Navarro, al frente de Mantenimiento Vial, reavivando pleitos viejos y desempolvando historias de casi golpes dentro del edificio municipal. El espectáculo es interno; el costo, público.

Este canibalismo también crece en Seguridad Pública. La llegada de armamento y municiones, anunciada como refuerzo, terminó convertida en botín silencioso. El problema no es solo que existan municiones fuera de control, sino quién las controla Por eso los mismos nombres aparecen en Policía, Tránsito y Movilidad: control del flujo, control del discurso y reparto selectivo del poder. El riesgo político es evidente. Una munición no solo mata: también dispara información y muchas veces desde el primer piso de la Presidencia(esa será otra entrega).

El hambre política no se sacia; se desborda. Cuando el poder se confunde con derecho y la lealtad sustituye a la legalidad, la administración deja de gobernar y empieza a devorarse. El poder que se alimenta de sí mismo no se fortalece: se extingue.

PRI Torreón : las listas ya corren y no todos alcanzarán boleto

En el PRI lagunero ya no se pregunta si hay acuerdo, sino a cuántos ya les avisaron. De acuerdo con fuentes internas del tricolor, los nombres para las candidaturas locales están prácticamente definidos. No es casual tanta foto con bases sociales ni los bailes sin ritmo en las colonias: el tiempo se agota y muchos podrían quedarse bailando… pero fuera del escenario. Lo invertido, conviene recordarlo, no garantiza nada.

Para el Distrito 9, iría Verónica Martínez, quien dejaría la diputación federal para buscar la local. Se habló de una posición plurinominal, pero al final la quieren en tierra, expuesta, frente a la estructura morenista de Antonio Attolini. Nada de zona de confort: prueba de fuego.

En el Distrito 10, Felipe González buscaría encabezar la fórmula para dejar de ser suplente permanente. De frente tendría al matrimonio petista disfrazado de Morena, con Pili de Anguiano y Shamir Fernández, quien presume una estructura heredada de sus tiempos priistas.

En el Distrito 11 aparece un viejo conocido: Hugo Dávila, representante del gobernador en La Laguna y operador de Mejora. Competiría contra Cintia Cuevas y Shamir Fernández, detrás del esposo de Cuevas, el chilango Fernando Hernández.

El Distrito 8 es el interesante. Aquí no hay nombre cerrado. Se habló de que el espacio estaría reservado para Gerardo Aguado, del PAN, en caso de una alianza. Pero la realidad es menos romántica: no será viable. Es más probable que Gerardo termine aceptando ser tricolor. No hay épica ideológica; hay cálculo puro. Así, queda abierta la convocatoria para enfrentar al petista del 1%: Luis Ortiz, ahijado político de Mejía Berdeja.

Mientras tanto, varios aspirantes aún respiran. Otros ya voltean a ver partidos rémoraVerde, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, Nuevas Ideas— o incluso la vía independiente, para los más osados.

Las coaliciones tienen como límite el 30 de enero para su registro ante el IEC. Para las candidaturas independientes, el plazo vence el 20 de febrero. Tras las precampañas oficiales, el 29 de abril es la fecha límite para el registro oficial de candidaturas.

En política, cuando los nombres se sustituyen por números, la democracia deja de contar. Y cuando las candidaturas se ven como regalos, alguien —siempre— termina pagando la cuenta.

Por cierto, hablando de listas, varios políticos de Torreón temen aparecer en ciertas listas, como esas de restaurantes con “atención VIP” incluida (con chicas buena onda). Porque hay listas que pesan más que las boletas. Y esas, curiosamente, no se borran con campaña.

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