Arrasó el PRI de Coahuila; arranca la carrera por Torreón

Mientras en la Ciudad de México algunos intentan leer la elección de Coahuila como un adelanto de 2027, en el estado la lectura es más inmediata. El PRI de Coahuila volvió a demostrar que, a diferencia del PRI nacional de Alito Moreno, conserva estructura, operación política y capacidad de movilización territorial. Los primeros resultados del PREP confirmaron la tendencia que ya anticipaban las encuestas de salida.

Con 375 mil 608 votos para PRI-UDC frente a 175 mil 932 para PT-Morena, la diferencia fue superior a dos a uno. Más que una victoria electoral, el resultado representó una demostración de fuerza del priismo en el único estado del país donde mantiene la gubernatura y el control del Congreso local.

La derrota deja heridas evidentes en Morena. Después de ocho años en el poder federal, con la Presidencia de la República, la mayoría de las gubernaturas, el Senado, la Cámara de Diputados y gran parte de los congresos estatales, el partido guinda sigue sin encontrar la fórmula para conquistar Coahuila. Antonio Attolini, Lucía Zorrilla, Pily de Aguinaga, Shamir Fernández, Felipe González, Fernando Hernández, Hugo Dávila y Cintia Cuevas forman parte de una elección que también exhibe la disputa por el control político interno de Morena en la Región Laguna.

Pero la verdadera historia no está en la derrota de Morena, sino en lo que ocurre después de la victoria del PRI. Los números de Torreón comienzan a dibujar desde ahora el mapa de la sucesión municipal de 2027. Ximena Villarreal, Hugo Dávila, Verónica Martínez y Felipe González no solo ganaron una diputación; ganaron capital político, estructura, posicionamiento y capacidad de negociación dentro de sus respectivos grupos.

Sin embargo, los porcentajes no significan lo mismo para todos. En el caso de Verónica Martínez, todo apunta a que regresará a concluir su encargo como diputada federal, por lo que su triunfo fortalece su peso político dentro del grupo gobernante, pero no necesariamente la coloca de inmediato en la ruta de la alcaldía de Torreón. Su papel parece más orientado a la operación, la interlocución y la construcción de acuerdos.

Ximena Villarreal obtiene la votación más alta de los cuatro distritos de Torreón, pero sería prematuro colocarla desde ahora como aspirante natural a la Presidencia Municipal. Su crecimiento político sigue estrechamente vinculado al liderazgo y la estructura construida durante años por Lauro Villarreal. La clave estará en la construcción de un liderazgo propio.

Quien emerge como la revelación silenciosa de la elección es Felipe González. Sin grandes confrontaciones, sin ocupar permanentemente los reflectores y con una campaña más territorial que mediática, logró construir una ventaja sólida. Su perfil genera menos resistencias y puede convertirse en una figura de consenso dentro de los distintos grupos del PRI.

Pero si hoy hubiera que señalar al perfil que arranca un paso adelante en la conversación pública rumbo a la sucesión municipal, ese nombre sería Hugo Dávila. Reúne elementos que tradicionalmente pesan en Torreón: reconocimiento ciudadano, estructura propia, trabajo territorial, cercanía con sectores populares e identidad política propia. Además, fue el único candidato priista de Torreón que salió públicamente a asumir el triunfo la misma noche de la elección.

Aun así, la sucesión municipal está lejos de definirse. En el PRI las candidaturas no se construyen únicamente con votos; también cuentan los equilibrios internos, las relaciones con el gobierno estatal, los acuerdos con grupos económicos y la capacidad de mantener cohesionado al partido. Lo que sí parece claro es que esta elección abrió formalmente la competencia por el futuro político de Torreón.

Y sería un error pensar que las aspiraciones terminan en los cuatro distritos ganados por el PRI. Hoy todos aparecieron bajo la misma fotografía de Equipo Coahuila, celebrando una victoria compartida y enviando mensajes de unidad. Sin embargo, detrás de esa imagen existen al menos ocho o diez perfiles que podrían aspirar a influir o competir por la candidatura a la Presidencia Municipal de Torreón.

Por ahora hay disciplina, coordinación y objetivos comunes. Pero la política tiene sus propios tiempos. Lo que hoy es una alianza electoral mañana puede convertirse en una competencia interna. Porque las elecciones terminan el día de la votación, pero las sucesiones comienzan al día siguiente. Y en Torreón ya empieza a encenderse el fuego interno por la alcaldía.

PREGUNTA OFICIOSA

¿Terminó la elección o apenas comenzó la verdadera grilla en Torreón?

La noche de la victoria priista en Torreón dejó mucho más que cifras electorales. Mientras Diego Rodríguez, secretario de Organización Política del PRI y operador político del Grupo Saltillo, encabezaba la rueda de prensa junto a Hugo Dávila, Verónica Martínez, Ximena Villarreal y Felipe González, en los pasillos se desarrollaba otro espectáculo. Buena parte del gabinete municipal se dio cita en el PRI Torreón en lo que varios describieron como un auténtico besamanos político.

La rueda de prensa estuvo marcada por la nostalgia y los constantes recuerdos hacia Román Cepeda. Fue precisamente en ese contexto donde se arropó políticamente a Ernesto Cepeda, coordinador de campaña de Hugo Dávila. Los aplausos para Ernesto fueron de los más fuertes de la noche. Mientras tanto, en el terreno del chisme político, Samuel González, Martha Rodríguez, Pepe Ganem y Yohan Uribe «Lord Fragmentado» concentraron buena parte de los comentarios de pasillo, alimentando especulaciones sobre cercanías, distancias y futuros reacomodos.

Otra de las ausencias más comentadas fue la falta de protagonismo de Natalia Fernández. En contraste, el siempre visible Jorge Saucedo aprovechó prácticamente cada oportunidad para aparecer junto a Verónica Martínez. Entre operadores, funcionarios, dirigentes y aspirantes, la sensación era evidente: la elección terminó, pero laMientras en la Ciudad de México algunos intentan leer la elección de Coahuila como un adelanto de 2027, en el estado la lectura es más inmediata. El PRI de Coahuila volvió a demostrar que, a diferencia del PRI nacional de Alito Moreno, conserva estructura, operación política y capacidad de movilización territorial. Los primeros resultados del PREP confirmaron la tendencia que ya anticipaban las encuestas de salida.

Con 375 mil 608 votos para PRI-UDC frente a 175 mil 932 para PT-Morena, la diferencia fue superior a dos a uno. Más que una victoria electoral, el resultado representó una demostración de fuerza del priismo en el único estado del país donde mantiene la gubernatura y el control del Congreso local.

La derrota deja heridas evidentes en Morena. Después de ocho años en el poder federal, con la Presidencia de la República, la mayoría de las gubernaturas, el Senado, la Cámara de Diputados y gran parte de los congresos estatales, el partido guinda sigue sin encontrar la fórmula para conquistar Coahuila. Antonio Attolini, Lucía Zorrilla, Pily de Aguinaga, Shamir Fernández, Felipe González, Fernando Hernández, Hugo Dávila y Cintia Cuevas forman parte de una elección que también exhibe la disputa por el control político interno de Morena en la Región Laguna.

Pero la verdadera historia no está en la derrota de Morena, sino en lo que ocurre después de la victoria del PRI. Los números de Torreón comienzan a dibujar desde ahora el mapa de la sucesión municipal de 2027. Ximena Villarreal, Hugo Dávila, Verónica Martínez y Felipe González no solo ganaron una diputación; ganaron capital político, estructura, posicionamiento y capacidad de negociación dentro de sus respectivos grupos.

Sin embargo, los porcentajes no significan lo mismo para todos. En el caso de Verónica Martínez, todo apunta a que regresará a concluir su encargo como diputada federal, por lo que su triunfo fortalece su peso político dentro del grupo gobernante, pero no necesariamente la coloca de inmediato en la ruta de la alcaldía de Torreón. Su papel parece más orientado a la operación, la interlocución y la construcción de acuerdos.

Ximena Villarreal obtiene la votación más alta de los cuatro distritos de Torreón, pero sería prematuro colocarla desde ahora como aspirante natural a la Presidencia Municipal. Su crecimiento político sigue estrechamente vinculado al liderazgo y la estructura construida durante años por Lauro Villarreal. La clave estará en la construcción de un liderazgo propio.

Quien emerge como la revelación silenciosa de la elección es Felipe González. Sin grandes confrontaciones, sin ocupar permanentemente los reflectores y con una campaña más territorial que mediática, logró construir una ventaja sólida. Su perfil genera menos resistencias y puede convertirse en una figura de consenso dentro de los distintos grupos del PRI.

Pero si hoy hubiera que señalar al perfil que arranca un paso adelante en la conversación pública rumbo a la sucesión municipal, ese nombre sería Hugo Dávila. Reúne elementos que tradicionalmente pesan en Torreón: reconocimiento ciudadano, estructura propia, trabajo territorial, cercanía con sectores populares e identidad política propia. Además, fue el único candidato priista de Torreón que salió públicamente a asumir el triunfo la misma noche de la elección.

Aun así, la sucesión municipal está lejos de definirse. En el PRI las candidaturas no se construyen únicamente con votos; también cuentan los equilibrios internos, las relaciones con el gobierno estatal, los acuerdos con grupos económicos y la capacidad de mantener cohesionado al partido. Lo que sí parece claro es que esta elección abrió formalmente la competencia por el futuro político de Torreón.

Y sería un error pensar que las aspiraciones terminan en los cuatro distritos ganados por el PRI. Hoy todos aparecieron bajo la misma fotografía de Equipo Coahuila, celebrando una victoria compartida y enviando mensajes de unidad. Sin embargo, detrás de esa imagen existen al menos ocho o diez perfiles que podrían aspirar a influir o competir por la candidatura a la Presidencia Municipal de Torreón.

Por ahora hay disciplina, coordinación y objetivos comunes. Pero la política tiene sus propios tiempos. Lo que hoy es una alianza electoral mañana puede convertirse en una competencia interna. Porque las elecciones terminan el día de la votación, pero las sucesiones comienzan al día siguiente. Y en Torreón ya empieza a encenderse el fuego interno por la alcaldía.I y operador político del Grupo Saltillo, encabezaba la rueda de prensa junto a Hugo Dávila, Verónica Martínez, Ximena Villarreal y Felipe González, en los pasillos se desarrollaba otro espectáculo. Buena parte del gabinete municipal se dio cita en el PRI Torreón en lo que varios describieron como un auténtico besamanos político.

La rueda de prensa estuvo marcada por la nostalgia y los constantes recuerdos hacia Román Cepeda. Fue precisamente en ese contexto donde se arropó políticamente a Ernesto Cepeda, coordinador de campaña de Hugo Dávila. Los aplausos para Ernesto fueron de los más fuertes de la noche. Mientras tanto, en el terreno del chisme político, Samuel González, Martha Rodríguez, Pepe Ganem y Yohan Uribe «Lord Fragmentado» concentraron buena parte de los comentarios de pasillo, alimentando especulaciones sobre cercanías, distancias y futuros reacomodos.

Otra de las ausencias más comentadas fue la falta de protagonismo de Natalia Fernández. En contraste, el siempre visible Jorge Saucedo aprovechó prácticamente cada oportunidad para aparecer junto a Verónica Martínez. Entre operadores, funcionarios, dirigentes y aspirantes, la sensación era evidente: la elección terminó, pero la sucesión apenas comenzó. Detrás de los elogios a Manolo Jiménez, los homenajes a Román Cepeda y los discursos de unidad, muchos parecían estar tomando lista de quién conserva influencia, quién busca continuidad y quién pretende convertirse en protagonista rumbo a 2027. sucesión apenas comenzó. Detrás de los elogios a Manolo Jiménez, los homenajes a Román Cepeda y los discursos de unidad, muchos parecían estar tomando lista de quién conserva influencia, quién busca continuidad y quién pretende convertirse en protagonista rumbo a 2027.

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