Sin curva de aprendizaje: Riquelme revisa la casa

Como dijo el otra vez alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, aquí no habrá “curva de aprendizaje”. Y vaya que lo tomó literal: el exgobernador llegó de nuevo al Ayuntamiento como quien entra a una casa heredada; primero prende la luz, luego revisa el tinaco y al final pregunta quién dejó tantos recibos debajo del tapete.

La primera señal fue jurídica. La llegada de Gerardo Márquez Guevara a la nueva Consejería Jurídica Municipal no es un nombramiento decorativo; es un detector de humo. Si antes cada dependencia traía su abogado, ahora todos tendrán que pasar por una sola puerta. Y cuando esa puerta la abre un exfiscal, hasta los contratos hacen fila con rosario en mano.

El primer nombre sacrificado por el reacomodo es Eder Farías, subsecretario de Asuntos Jurídicos. En política, cuando te sustituyen con una Consejería completa, no te están fortaleciendo el área: te están dando las gracias este viernes con moño institucional. Farías era considerado incondicional de Natalia Fernández cuando ella despachaba en la Secretaría del Ayuntamiento, y ahora el nuevo tablero jurídico parece traer otra mano, otro ritmo y otra lista de prioridades. Ojo aquí: a la síndica ya le dieron de baja a dos cercanos: #LadyTemu y luego Eder.

En la lista de revisión también aparece Víctor Navarro, del Sistema Integral de Mantenimiento Vial, a quien algunos dentro del Grupo Torreón ya ven como su Judas político. Su nombre no solo suena por el desgaste operativo, sino por el ruido alrededor de facturas y decisiones administrativas que pasaron por Servicios Administrativos. Junto a él aparece su Sancho Panza, David Ortiz, quien heredó esa dirección y hoy podría descubrir que algunas herencias no vienen con casa, sino con expediente.

Otro que estaría alistando maletas es Gustavo Muñoz, de Urbanismo. Su salida sería un respiro para empresarios y constructores que llevan meses viendo esa oficina como ventanilla, filtro y vía crucis. Urbanismo es una de esas áreas donde el papel parece inofensivo hasta que detiene inversiones, retrasa permisos o convierte un trámite en penitencia pública.

La revisión no se queda ahí. SIMAS está en la mesa, Obras Públicas también, y Tránsito queda en el limbo, igual que la Jefatura de Gabinete, cuya autonomía nunca pasó por Cabildo. Algunos cambios podrían verse este 15 de julio y otros hacia finales de mes. Riquelme no parece dispuesto a esperar seis meses para saber dónde huele raro. Llegó con prisa, y en política la prisa no siempre es ansiedad: a veces es bisturí bien afilado, aunque todavía falta saber si viene bien sanitizado.

En Seguridad Pública viene otra cirugía. Las reuniones quedarían los sábados a las 7:00 de la mañana, sector por sector, sin desfile de funcionarios ni excursión de la chiquillada. Menos fanfarrias, menos selfies, menos chalecos prestados. El reporte tendrá que pasar por Eduardo Olmos, secretario del Ayuntamiento, y por los mandos directos: menos cuento y más hoja de resultados.

El comisario Alfredo Flores Origel seguiría, por ahora, pero con las cámaras del C2 encima. Y no cualquier sistema: Riquelme le pondrá hasta las cámaras chinas que adquirió. Antes las cámaras vigilaban calles; ahora también pueden vigilar movimientos, tiempos, patrullas, silencios y esos milagros administrativos donde nadie sabe nada, pero todos estacionan muy bien.

También quedan bajo observación Luis Morales, en Movilidad, a quien no se le vio en la reunión de este sábado: no fue convocado o tenía otros planes; el panista José Armando González “Lumba”, en Prevención Social; y Pablo Llamas, en Inspección. Su caso no sería una salida definitiva: tal vez pesen los resultados que dio como suboperador en el distrito 11 y su experiencia como abogado, lo que podría convertirlo en buen elemento para Márquez. Pero su nula acción al momento de la riña en Sala de Despecho podría causarle la baja de esa dirección. Su lugar podría ser ocupado por un perfil como César Alvarado, de Autotransporte, quien conoce bien esa dependencia y tiene relación con bares.

En Comunicación Social, Alejandra Fonseca aparece como operación en los hechos. Ahí la reestructura suele doler más porque no se mueven expedientes: se mueven lealtades. Y cuando un gobierno cambia de narrativa, los primeros en caer no son los comunicados, sino quienes creían que administrar chats era tener poder. Por cierto, quien ahora sí llega hasta esta quincena es Yohan Uribe, #LordFragmentado.

La reciente reunión de Riquelme con Héctor Estrada, de Desarrollo Social, dejó señales de continuidad, al menos por el momento. Ahí se habló de nuevos programas sociales y operación territorial. Héctor parece tener cobija; falta ver si alcanza para todo el invierno.

Con Fernando Villarreal, de Servicios Públicos, el tono fue distinto: revisar. Y en política esas palabras no son sinónimos. “Continuar” es cobija; “revisar” es lámpara en la cara. Ahí podrían reabrirse contratos sensibles, incluido el de basura. Y para un exgobernador eso no es nada, aun cuando el tema ya haya pasado por el Congreso. No es impedimento; a veces es apenas el índice de un archivo que vale la pena volver a leer.

También aparece Xavier Herrera como operador de avanzada, de esos que no necesitan salir en la foto para mover la mesa. Esa es quizá la clave: Riquelme no está haciendo una limpia de escoba, sino de archivo. Primero revisa, luego mide, después acomoda y al final anuncia. El que se duerma pensando que todavía trae padrino puede despertar con oficio de despedida. Otro operador cuyo arranque esperan es Miguel Sainz, operador con fuerza entre Saltillo y Torreón.

Por cierto, también se corre la idea de que Marlén Martínez podría seguir en funciones como directora del DIF, por compromisos políticos que se cocinan aparte; y no como la salsa Íñigo que se piratearon para los pollos de la feria, sino por compromiso con Selina Bremer, viuda de Román.

Y entre los nombres que piden no perder de vista aparece Ernesto Cepeda, quien, si bien trae escuela política de su padre, también tiene su propia línea y lo demostró en las pasadas elecciones. No es un detalle menor: se necesitan cuadros jóvenes. En una administración marcada por la ausencia de Román Alberto Cepeda, cualquier movimiento alrededor de su círculo tiene carga simbólica. La política también hereda afectos, compromisos y facturas pendientes.

La parte política trae su propia salsa. El diputado local Hugo Dávila se perfila más hacia una ruta estatal que municipal. Tal vez ahora sí le entreguen las llaves de esa vicegubernatura lagunera con todo y escrituras simbólicas de la Secretaría de Desarrollo Regional de La Laguna, para operar como mediador entre Saltillo y Torreón. De paso, dejaría su espacio en el Congreso a Karla Centeno, su suplente, pagando cuota política y reconociendo esos mil votos que le dio su apellido.

La reestructura apenas empezó, pero ya dejó claro el método: Jurídico como candado, Seguridad como prioridad, SIMAS como bomba de tiempo, Tesorería como caja de resonancia, Obras Públicas como prueba de eficacia, Servicios Públicos como contrato sensible, Urbanismo como ventanilla bajo presión y Comunicación Social como tablero de control. No es gabinete nuevo; es radiografía con contraste.

Porque cuando un alcalde sustituto llega diciendo que no habrá curva de aprendizaje, pone a un exfiscal en Jurídico, convoca seguridad en sábado a las siete de la mañana y empieza a revisar área por área, el mensaje no es administrativo: es despedida para ciertas comodidades. En Torreón, algunos todavía no escuchan pasos en el pasillo; escuchan auditorías tocando la puerta.
Preguntas Oficiosas
¿Qué olía más: el drenaje o la ovación?

Hay actos donde el presídium se acomoda con sillas, pero la política se acomoda con señales. Este sábado, en Gómez Palacio, bastión morenista de Durango, el gobernador priista Esteban Villegas llegó junto a la presidenta Claudia Sheinbaum al evento de entrega de Viviendas del Bienestar. La foto parecía institucional; el ambiente, no tanto. Durante el trayecto, manifestantes contra la planta Fermachem lanzaron reclamos y dejaron claro que los conflictos sociales no necesitan invitación para aparecer en la agenda.

También habló la discreta geometría política del evento. Entre alcaldes, fue vista Susy Torrecillas, alcaldesa priista de Lerdo, sentada lejos del centro, casi “desde gayola”, mientras la anfitriona morenista, Betzabé Martínez, alcanzó lugar al filo del escenario. En política, una silla no siempre es una silla: a veces es termómetro, mensaje y hasta recibo de pendientes.

Luego vino el momento fan. Esteban Villegas, autodenominado como el más “claudista” de los gobernadores de oposición, pidió ovación de pie para Sheinbaum con un entusiasmo que ni algunos mandatarios de la 4T, como Rocha Moya, suelen presumir con tanta espuma; ni club de fans de BTS, pues. ¿Convicción, cálculo o seguro para el futuro inmediato? Al final, Betzabé se anotó un acierto con su proyecto de drenaje y la Federación también cargó la charola: si Sheinbaum hizo suyas las súplicas de los gomezpalatinos y confirmó que el Plan Fluye avanza, la pregunta queda servida: ¿qué tan fuerte olía el problema como para que Palacio Nacional tuviera que entrarle al drenaje?

Preguntas Oficiosas

¿Qué olía más: el drenaje o la ovación?

Hay actos donde el presídium se acomoda con sillas, pero la política se acomoda con señales. Este sábado, en Gómez Palacio, bastión morenista de Durango, el gobernador priista Esteban Villegas llegó junto a la presidenta Claudia Sheinbaum al evento de entrega de Viviendas del Bienestar. La foto parecía institucional; el ambiente, no tanto. Durante el trayecto, manifestantes contra la planta Fermachem lanzaron reclamos y dejaron claro que los conflictos sociales no necesitan invitación para aparecer en la agenda.

También habló la discreta geometría política del evento. Entre alcaldes, fue vista Susy Torrecillas, alcaldesa priista de Lerdo, sentada lejos del centro, casi “desde gayola”, mientras la anfitriona morenista, Betzabé Martínez, alcanzó lugar al filo del escenario. En política, una silla no siempre es una silla: a veces es termómetro, mensaje y hasta recibo de pendientes.

Luego vino el momento fan. Esteban Villegas, autodenominado como el más “claudista” de los gobernadores de oposición, pidió ovación de pie para Sheinbaum con un entusiasmo que ni algunos mandatarios de la 4T, como Rocha Moya, suelen presumir con tanta espuma; ni club de fans de BTS, pues. ¿Convicción, cálculo o seguro para el futuro inmediato? Al final, Betzabé se anotó un acierto con su proyecto de drenaje y la Federación también cargó la charola: si Sheinbaum hizo suyas las súplicas de los gomezpalatinos y confirmó que el Plan Fluye avanza, la pregunta queda servida: ¿qué tan fuerte olía el problema como para que Palacio Nacional tuviera que entrarle al drenaje?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *