
Entre facturas y millones: las preguntas que rodean las albercas públicas de Torreón

Detrás de una alberca pública hay mucho más que agua y clases de natación. Hay bombas de calor, filtros industriales, sistemas de recirculación, tableros eléctricos, químicos, personal operativo, contratos de mantenimiento y recursos públicos que, acumulados en el tiempo, representan varios millones de pesos.
Entre 2022 y 2026, el Ayuntamiento de Torreón informó inversiones superiores a los 14 millones de pesos en albercas e infraestructura deportiva relacionada. Sólo en 2025 se anunciaron alrededor de cinco millones de pesos para rehabilitar tres albercas municipales y nueve canchas de futbol siete, además de una inversión adicional de aproximadamente 1.5 millones de pesos para las áreas húmedas del Multideportivo Oriente, Línea Verde y La Jabonera-La Unión. El Multideportivo Oriente, por sí solo, atiende alrededor de 700 usuarios diarios, mientras que La Jabonera concentra entre 1,300 y 1,500 usuarios en distintos programas deportivos y comunitarios.
La pregunta: ¿cuántos mantenimientos preventivos y correctivos se han realizado desde marzo de 2024 y cuánto dinero se ha destinado a cada uno de ellos?
Hasta el momento, la información pública disponible detalla los montos globales y algunas obras ejecutadas, como reposición de filtros, mantenimiento de bombas de calor, reparación de pisos, pintura, luminarias y rehabilitación general de albercas. Sin embargo, no existe un expediente público consolidado que precise el número exacto de mantenimientos realizados, el costo individual de cada intervención ni el listado completo de contratos y proveedores involucrados.
Y es precisamente en ese vacío de información donde comienzan los trascendidos.
En diversos círculos políticos y administrativos de Torreón se habla de presuntos intereses económicos alrededor de los mantenimientos deportivos y de posibles mecanismos de facturación relacionados con obras e insumos para las albercas municipales. Por responsabilidad periodística es indispensable precisar que, hasta este momento, no existe resolución administrativa, auditoría pública, denuncia judicializada o documento oficial que permita afirmar la existencia de irregularidades o la comisión de algún delito. Son versiones que únicamente pueden acreditarse o descartarse mediante expedientes, contratos y documentos oficiales.
La revisión documental realizada por Al Café Político identifica además empresas de reciente constitución cuyos objetos sociales son compatibles con actividades de infraestructura, mantenimiento y suministro de materiales: ROVEL INTERNATIONAL, S.A. de C.V.; COMERCIALIZADORA REMILFA, S.A. de C.V.; y VEGA LTD, S.A. de C.V. La precisión vuelve a ser obligada: no existe evidencia pública que permita afirmar que estas empresas hayan sido contratadas por el Instituto Municipal del Deporte, la Unidad Deportiva Torreón o las albercas municipales, ni existe resolución que las vincule con irregularidades administrativas.
Pero las preguntas de interés público permanecen.
¿Alguna de estas empresas participó en licitaciones, invitaciones restringidas, cotizaciones o adjudicaciones relacionadas con el mantenimiento de albercas e infraestructura deportiva? ¿Cuántos contratos fueron adjudicados directamente y cuántos se concursaron públicamente? ¿Quién autorizó los pagos y quién certificó técnicamente que los trabajos se realizaron?
El caso de la Unidad Deportiva Torreón adquiere una dimensión adicional. A diferencia de otros espacios municipales, la Deportiva cuenta con un esquema histórico de administración mediante un Patronato, creado precisamente para operar, conservar y administrar las instalaciones, además de generar recursos propios a través de cuotas de acceso, uso de instalaciones, concesiones, venta de alimentos, publicidad y otros servicios. La ley que le dio origen establece incluso la obligación de rendir informes semestrales de ingresos y egresos.
Y aquí surge otra pregunta incómoda: si la Unidad Deportiva genera ingresos propios mediante cuotas de alberca, cursos, concesiones y uso de espacios deportivos, ¿cuánto dinero ingresa anualmente por estos conceptos y en qué se aplica? ¿Qué porcentaje se destina al mantenimiento de las instalaciones y qué parte proviene adicionalmente del presupuesto público?
La sucesión de Torreón: del Mundial de aspirantes a la final de dos nombres
Los Mundiales comienzan con decenas de selecciones y terminan con apenas dos equipos disputando la copa. Antes de que ruede el balón, todos se sienten candidatos. Las conferencias de prensa están llenas de optimismo, las aficiones hacen cuentas y los analistas elaboran quinielas. Pero el futbol tiene una regla inquebrantable: la realidad siempre reduce la lista de aspirantes.
La sucesión política de Torreón se parece cada vez más a una Copa del Mundo.
Tras el lamentable fallecimiento del alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda González, el municipio entró en una especie de torneo extraordinario. De pronto comenzaron a surgir nombres, versiones, apuestas y lecturas políticas. En los cafés, en los grupos de WhatsApp y en los pasillos del poder, la pregunta es la misma: ¿quién levantará la copa de la Presidencia Municipal?
La fase de grupos está llena de nombres. Ahí aparece el encargado del despacho, Luis Jorge Cuerda Serna. Su papel se parece al de la selección anfitriona. Juega en casa, conoce el estadio y tiene la responsabilidad de mantener el partido en orden mientras se desarrolla el torneo. Cada aparición pública, cada reunión y cada mensaje institucional es observada como si se tratara de un encuentro decisivo. Además, llega arropado por el gabinete municipal en funciones y por una parte importante del sector empresarial lagunero.
En otra cancha aparece el diputado local electo Hugo Dávila Prado. Su perfil recuerda al de la selección que llega en gran momento futbolístico. Viene de ganar con amplitud su elección, cuenta con estructura territorial y posee el impulso que otorga una victoria reciente. A ello se suma su cercanía con el gobernador Manolo Jiménez Salinas y su relación política con Gabriel Elizondo Pérez, uno de los «delfines» más cercanos al mandatario estatal. En cualquier Mundial, los equipos que llegan enrachados siempre son considerados candidatos naturales para avanzar a las rondas finales.
También aparecen el secretario del Ayuntamiento, Eduardo Olmos Castro, y el exsubsecretario de Egresos y Administración Financiera del Estado, Xavier Herrera Arroyo. Sus perfiles se parecen a los de esas selecciones veteranas que quizá no protagonizan las campañas publicitarias, pero conocen perfectamente los torneos largos. La experiencia institucional y el conocimiento de la administración pública los convierten en equipos que nadie se atreve a descartar antes de tiempo.
Y alrededor del torneo aparecen otros actores que desempeñan distintos papeles. Un fuerte contendiente es el presidente del Poder Judicial de Coahuila, Miguel Felipe Mery Ayup, cuya trayectoria y capacidad de operación lo convierten en una potencia que obliga a mantener cautela. También aparecen los diputados electos Felipe González Miranda y Verónica Martínez García, quienes recuerdan a las selecciones que han clasificado con buenos resultados y buscan consolidar su posición en el nuevo mapa político de La Laguna.
Pero ningún Mundial se juega sin directores técnicos. En esta competencia política, la mirada inevitablemente apunta hacia el gobernador Manolo Jiménez Salinas. Sus declaraciones han sido medidas y ha insistido en que el próximo perfil deberá conocer el municipio, tener experiencia y garantizar estabilidad. Dicho de otra manera, busca un jugador capaz de soportar la presión de una final.
Y en las tribunas, aunque algunos prefieran ignorarlo, sigue apareciendo la figura del exgobernador y exalcalde de Torreón, hoy senador, Miguel Ángel Riquelme Solís. Como ocurre con las grandes potencias futbolísticas, hay figuras cuya sola presencia modifica el ambiente del torneo. Su nombre sigue generando interpretaciones y especulaciones sobre el rumbo de la sucesión. Sin embargo, un eventual regreso tampoco está exento de interrogantes. ¿Su perfil político ya es más nacional que municipal? ¿Una eventual licencia al Senado alteraría otros equilibrios políticos rumbo a 2029?
La experiencia enseña que los Mundiales y la política obedecen las mismas reglas. Al inicio todos se sienten campeones. Conforme avanzan las jornadas, algunos quedan eliminados en la fase de grupos. Otros alcanzan los cuartos de final. Unos pocos llegan a semifinales.
Y al final, solamente dos pisan la cancha del partido definitivo.
La sucesión de Torreón parece estar entrando precisamente en ese momento. A menos de diez días de que concluya junio y mientras el Congreso del Estado se prepara para resolver la designación del alcalde sustituto, las versiones comienzan a reducirse. La lista de aspirantes sigue siendo larga en el discurso, pero en la práctica las quinielas políticas ya no hablan de media docena de nombres.
Los oficiosos aseguran que el tablero se ha estrechado. Algunos perfiles que hace apenas dos semanas parecían estar en la conversación han perdido fuerza. Otros han optado por el bajo perfil. Unos más parecen haberse quedado en la etapa de la especulación.
Como en cada Mundial, llega un momento en que las cámaras dejan de seguir a todas las selecciones y se concentran únicamente en las que todavía tienen posibilidades reales de levantar la copa.
Eso parece estar ocurriendo en Torreón.
Porque, según los oficiosos, la sucesión ya tendría dos finalistas. Dos perfiles con características distintas, respaldos diferentes y rutas propias hacia la gran final. Dos nombres que todavía juegan tiempo reglamentario, mientras el resto observa desde la banca.
Pero en política, como en el futbol, las finales rara vez se ganan antes del silbatazo inicial.
Y quizá la mayor intriga de esta sucesión no sea quién levantará la copa.
¿Los dos nombres que hoy todos creen conocer son realmente los que saltarán al campo cuando el árbitro marque el inicio del partido definitivo… o todavía queda un último cambio desde la banca?





