
Angelina García: ¿chica superpoderosa o control institucional?

En Torreón hay funcionarios que llegan con currículum, otros con padrino y unos cuantos con manual de supervivencia política incluido. Angelina Lydia García Ruenes pertenece a esa especie rara que cruzó administraciones, sobrevivió cambios de grupo, acumuló poder en el séptimo piso y ahora reaparece con nuevo gafete, bendición municipal y una tarea que, en apariencia, suena técnica, pero en política nunca es solamente técnica. No llegó a la Secretaría Técnica como quien viene a sacar copias para el informe; llegó como quien conoce dónde están los archivos, quién los movió y quién preferiría que nunca se abrieran.
Miguel Ángel Riquelme la presentó con lenguaje administrativo: seguimiento a dependencias e integración de resultados. El alcalde explicó que la Secretaría Técnica entrará en funciones una vez que se hagan las modificaciones al reglamento y que tendrá como objetivo recabar lo hecho por cada dependencia para el informe del presidente municipal. Hasta ahí, el dato formal. Pero en Presidencia todos saben que a veces el poder no se anuncia; solo se sienta en una oficina, cierra la puerta y deja que los directores empiecen a sudar.
El alcalde dijo que estos ajustes buscan que el Ayuntamiento opere “de manera muy ágil y muy rápida”. También señaló que el Cabildo deberá empatar el reglamento con la parte jurídica. En cristiano: Riquelme ya movió las piezas y ahora falta ponerles traje legal. Y ese detalle no es menor, porque cuando un cargo necesita reforma para existir, también necesita explicación política para no parecer resurrección con otro nombre.
La primera lectura es institucional: ordenar información, dar seguimiento a dependencias y preparar el informe municipal. Riquelme presentó la nueva área casi como una oficina de control documental. Nada de súper poder, nada de mando paralelo, nada de relámpagos desde el séptimo piso. Muy sobrio. Muy jurídico. Muy “aquí no pasa nada”.
La segunda lectura es política: quien concentra la información también concentra el pulso del gobierno. Saber qué hizo cada dependencia, qué no hizo, quién cumplió, quién maquilló cifras y quién heredó pendientes no es un trabajo menor. En política, el informe no solo cuenta logros; también exhibe vacíos. Y quien arma el informe sabe dónde están los aplausos, pero también dónde están los hoyos.
Riquelme hizo una jugada fina: acotó públicamente la Secretaría Técnica para evitar que naciera como una súper oficina incómoda, pero al mismo tiempo colocó ahí a una figura con memoria del cepedismo, recorrido municipal, fiat notarial y lectura de pasillo. No le puso corona, pero sí le dio escritorio con vista al tablero.
También mandó mensaje a los directores: esta oficina no viene, en teoría, a mandarles; viene a medirlos. Y a veces eso pesa más. Un director puede resistirse a una orden, pero difícilmente puede esconderse de quien le pide resultados, fechas, avances y evidencias para el informe. Ahí empieza el verdadero poder: no en gritar, sino en pedir comprobantes.
Ahí aparece Angelina, exjefa del despacho con Román Alberto Cepeda y a quien se ubica en un parentesco extendido con la señora Selina Bremer, pues su padre sería primo hermano de ella, con el apellido Brede. El dato familiar no prueba nada por sí mismo, pero en política lagunera los apellidos rara vez viajan solos; suelen llevar agenda, memoria y teléfono directo.
Angelina no llegó como si apenas hubiera acumulado sus puntos de FOVISSSTE. Viene desde la administración del panista Jorge Zermeño, así que su paso por el Ayuntamiento viene de atrás. Eso puede leerse como experiencia administrativa o como capacidad para sobrevivir a todos los climas. Porque en Torreón hay funcionarios que no hacen carrera: hacen residencia.
Durante el cepedismo, Angelina fue considerada como “la todopoderosa” del séptimo piso. No siempre aparecía en la foto, pero sí en la ruta de decisiones, recados, permisos, enojos y silencios. Según versiones internas, hubo funcionarios que le medían el tono y hasta personal operativo que prefería no cruzarse en su radar. No prueba irregularidad, pero sí retrata poder. Y en Palacio, el poder informal a veces firma sin pluma.
En la segunda temporada de su tío no solo llegó como jefa de despacho; también apareció como suplente en la sindicatura en la integración del Cabildo como suplente de la sindicatura. Es decir, si Natalia Fernández hace travesuras, tiene quién la reemplace. En política municipal hasta las suplencias hablan.
Además, hay otro dato que le pone doble carga política al nombramiento: Angelina Lydia García Ruenes aparece como titular de la Notaría 96 de Torreón, formó parte del paquete de 63 fiats notariales aprobados en noviembre de 2023 en el cierre del riquelmismo estatal.
También hay lectura de grupo. A Angelina se le ubica como alguien que respiró cepedismo antes de buscar acomodo en el riquelmismo. Al menos, una de esas figuras llegó al primer nivel. La pregunta es si ahora ese capital político será usado para ordenar información, coordinar resultados o cuidar las cartas del viejo grupo.
El fantasma administrativo es la antigua Jefatura de Gabinete de Fernando Ariel Martínez. Si hoy se requiere ajustar reglamentos para darle forma a la Secretaría Técnica, conviene preguntar con qué soporte real operó la figura anterior. Y si, como se comenta, a Ariel le entregan continuidad, habrá que ver si es por experiencia probada o por ese milagro municipal donde nadie pierde puesto.
Ahora viene el examen de Angelina. Una cosa era ser la todopoderosa con Román Cepeda; otra muy distinta será integrarse como una especie de chica superpoderosa del riquelmismo, pero con responsabilidad institucional, resultados y menos séptimo piso. Porque una capa política no alcanza si debajo no hay estructura, método y autoridad legítima.
A Riquelme le gusta ir a colonias populares a sentarse con la gente. ¿Angelina lo acompañará? Esa será una prueba interesante: pasar del séptimo piso al territorio.
El nombramiento está en el contraste: Riquelme la presentó para dar seguimiento e integrar resultados del informe, pero en Torreón todos saben que hay oficinas pequeñas con sombra grande. Según versiones internas, Angelina también fue señalada como una figura obsesionada con las filtraciones. De ahí habrían venido tensiones, sospechas y una ola de despidos
Torreón no tiene grupos, dicen. Tiene una misma ciudad, pero con distintos nombres queriendo sonar fuerte. Ahí está Angelina, con estilo propio, y también aparece Ernesto Cepeda, hijo del exalcalde, visto por algunos como una especie de conciliador dentro de lo que puede venir. El problema es que conciliar herencias políticas siempre es más difícil que repartir lugares en la foto, pero se espera que se estén forjando nuevos cuadros.
El reto de Angelina no será solo encargarse del informe que deberá presentar Riquelme sobre un año complejo del gobierno de Román Cepeda. Su reto será demostrar si puede pasarebera de demdtrsr que no solo es de un gfrupo ni ser sobrina de… Porque una cosa es administrar silencios y otra rendir resultados.
La pregunta oficiosa queda servida: ¿Angelina será la chica superpoderosa del nuevo tablero o la todopoderosa del romanismo con fiat, memoria y gafete actualizado

PREGUNTA OFICIOSA
¿Sobrevivirá “Kiko Marcelo” a la poda del Grupo Torreón?
A Marcelo Sánchez Adame, directir de Medio Ambiemte conocido en los como “Kiko ”, se le atribuye haber participado en la operaciónc ontra el Grupo Torreón para movilizar jóvenespriistas y hacerlos votar como campesinos en la elección donde Britania Aguirre derrotó a Rosalva Rodríguez, dirigente sindical del Ayuntamientoe la contienda por la CNA. La versión interna señala que su lugrae fue impuesti por y la influencia política de su madre, aunque nada de ello está acreditado públicamente con documentos.
El episodio sigue circulando dentro del PRI: jóvenes que descubrieron su vocación agrícola justo cuando apareció una urna y la olvidaron al terminar el conteo. Marcelo también integró el Consejo Directivo del SIMAS Torreón, responsable de revisar, vigilar y aprobar decisiones mientras los pasivos del organismo crecían.
Hoy, desde Medio Ambiente, parece confiar en que sus raíces familiares y políticas siguen firmes. Sin embargo, los padrinos abren puertas, pero no borran actas, votos ni pasivos. La pregunta queda sembrada: ¿sobrevivirá al reacomodo del Grupo Torreón o será podado antes de que termine la revisión del jardín municipal?
