CDMX.- Ir al psicólogo, recibir atención psiquiátrica o mantener un tratamiento de salud mental no debería depender de si hay o no dinero suficiente en el presupuesto de cada año. Pero en México esa sigue siendo una realidad para miles de personas que enfrentan depresión, ansiedad u otros padecimientos y no encuentran atención oportuna.

El problema no es menor. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas en el mundo viven con algún trastorno de salud mental. Aun así, millones siguen sin acceso a diagnóstico, tratamiento o seguimiento, ya sea por falta de recursos, de especialistas o simplemente por el rezago con el que este tema todavía se atiende.

En ese contexto, el senador por Coahuila el senador Gabriel Elizondo Pérez impulsa una iniciativa para que la salud mental deje de depender de decisiones presupuestales inciertas y cuente con recursos permanentes, visibles y suficientes dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación.

La propuesta plantea que haya dinero etiquetado para prevención, detección oportuna, atención psicológica y psiquiátrica, tratamiento, rehabilitación y recuperación. Uno de los puntos clave es que el presupuesto destinado a salud mental no pueda ser menor al aprobado el año anterior, con el fin de dar continuidad a los programas y evitar retrocesos.

También se busca que esos recursos queden claramente identificados, de modo que puedan seguirse y revisarse con mayor facilidad. En los hechos, esto permitiría saber cuánto se asigna realmente a la salud mental y si ese dinero está llegando a donde más se necesita.

Más allá del debate legislativo, el fondo del tema es claro: la salud mental no se resuelve solo con campañas de concientización. Hace falta atención real, personal capacitado, cobertura suficiente y tratamientos que no se interrumpan por falta de presupuesto.

La iniciativa aún deberá avanzar en comisiones dentro del Senado, por lo que todavía no representa una garantía inmediata. Sin embargo, vuelve a poner sobre la mesa una discusión urgente: sin recursos estables, hablar de salud mental como prioridad pública corre el riesgo de quedarse solo en el discurso.

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