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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

¿Rodeo Saltillo: la 4T se pone el sombrero, los Moreira quedan fuera de la foto y Manolo mira al 2030?
En política, las fotografías dicen mucho, pero las ausencias también cuentan historias. La inauguración de Expo Coahuila y el Rodeo Saltillo dejó algo más que sombreros, música y expectativas económicas: abrió una lectura sobre las relaciones entre el gobierno priista de Manolo Jiménez Salinas, la Cuarta Transformación y los grupos del priismo coahuilense. Lo llamativo es que, después de los cuestionamientos por la inversión superior a 270 millones de pesos, apareció Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo federal, compartiendo escenario con el gobernador. Y no quedó ahí: desde el recinto se realizó un enlace durante la mañanera de Claudia Sheinbaum, un escaparate nacional mediante la televisión y las plataformas digitales. La funcionaria destacó el potencial turístico y una ocupación hotelera del 95%. La presidenta felicitó a su secretaria y habló de los récords turísticos nacionales, aunque sin respaldar expresamente la inversión estatal. ¿Simple coordinación institucional o una muestra de que los intereses económicos pueden superar las diferencias partidistas?
El Rodeo Saltillo también tiene argumentos económicos que merecen atención. Las primeras proyecciones contemplaban una derrama de entre 80 y 100 millones de pesos, aunque después surgieron estimaciones de hasta 250 millones. Y cómo no, si asistir tampoco resulta precisamente barato. Entre boletos, conciertos, alimentos y bebidas, el gasto puede representar una cantidad considerable para las familias. De ahí el atractivo de las dinámicas y los giveaways para conseguir entradas sin desembolsar tanto dinero. Hoteles, restaurantes, comerciantes y transportistas pueden beneficiarse, aunque todavía falta conocer la derrama efectiva y cuánto permanecerá en la economía local. La pequeña ciudad construida dentro del recinto, con fachadas impecables, banquetas amplias, adoquines y limpieza, parece una utopía urbana del viejo oeste. Un escaparate de cómo podrían lucir otros espacios públicos de Coahuila. ¿Por qué ese modelo de orden y mantenimiento no podría extenderse a las colonias donde los baches y el deterioro urbano no desaparecen cuando comienza el espectáculo? El éxito debería medirse también por los beneficios que permanezcan cuando termine la fiesta.
La presencia federal colocó en una posición interesante a Antonio Attolini Murra, diputado local lagunero de Morena, quien votó contra la declaratoria del rodeo como patrimonio cultural intangible, pero después ofreció colaborar con la secretaria de Turismo para impulsar destinos comunitarios en Coahuila. Según El Soberano, el legislador explicó que su rechazo no era contra el rodeo, sino contra una declaratoria que consideraba insuficiente para beneficiar a las comunidades. Sin embargo, ¿cómo interpreta Morena en Coahuila que su propio gobierno federal participe en la promoción de un proyecto emblemático de una administración priista? ¿Será que la 4T encontró en el turismo un terreno de coincidencia con Manolo Jiménez? Gobernar exige coordinación, incluso entre adversarios, pero las fotografías oficiales también dejan lecturas políticas. Al parecer, cuando aparecen oportunidades de inversión, visitantes y empleos, las fronteras partidistas se vuelven bastante más flexibles. Y eso no necesariamente es malo, siempre que los beneficios públicos estén por encima de las conveniencias políticas.
Pero la otra historia está dentro del propio PRI. Versiones que circulan en círculos políticos señalan que Álvaro Moreira Valdés, diputado local, no habría sido convocado al corte de listón de Expo Coahuila. Los comentarios también mencionan a su hermano Rubén Moreira Valdez, a su cuñada Carolina Viggiano y al diputado federal Jericó Abramo Masso, cuya supuesta ausencia algunos relacionan con su cercanía al grupo de los Moreira. Aunque no se ha confirmado que existiera una exclusión deliberada, ¿fue una simple cuestión de protocolo o estamos observando nuevas distancias dentro del priismo coahuilense? ¿Acaso el rodeo también sirvió para mostrar quiénes tienen un lugar en la nueva fotografía política del estado? Porque en política, a veces, quienes no aparecen en el corte de listón generan tantas conversaciones como quienes sostienen las tijeras.
Quien sí llegó con todo y producción fue Adela Micha, convirtiendo su programa La Saga en otro escaparate mediático para Expo Coahuila. La periodista aprovechó la transmisión para introducir un ingrediente político: el futuro presidencial de Manolo Jiménez rumbo a 2030. Micha puso sobre la mesa esa posibilidad, mientras el gobernador aseguró estar concentrado en Coahuila. ¿Estamos frente a nuevos entendimientos institucionales, reacomodos partidistas o simplemente ante un evento turístico que reunió más interpretaciones que certezas? Al final, cada sexenio tiene su propia esencia: unos prefieren los vinos y los dinos; otros, sentirse «más mejor»; algunos son recordados por polémicas sobre negocios, dinero y deudas, mientras otros encuentran su identidad entre botas, sombreros y la onda vaquera. Cada administración imprime su estilo, aunque el tiempo termina distinguiendo la imagen de los resultados. Porque en política, como en el rodeo, no siempre importa quién entra primero a la pista, sino quién conserva su lugar cuando termina la función.
PREGUNTA OFICIOSA

¿UNOS CON CARGO Y SIN CHALECO VERDE, OTROS CON CHALECO Y SIN CARGO?
En el Ayuntamiento de Torreón parece que hasta para ponerse el chaleco verde de MEJORA, ese distintivo institucional que a veces parece volver invisibles a los funcionarios, hace falta coordinación. Durante los eventos municipales de este jueves 15 de octubre, llamó la atención que algunos servidores públicos aparecieran sin la prenda que suele identificar al equipo de gobierno. Entre ellos, los titulares de Cultura, Movilidad, Limpieza y Protección Civil, así como la representante de Vialidad y personal de la Policía Municipal y Radio Torreón. Aunque se desconoce si tenían instrucciones de utilizarla, las preguntas surgieron solas: ¿no les alcanzaron los chalecos, los dejaron olvidados o cada quien decidió vestirse por su cuenta? Porque si la intención era proyectar unidad, las fotografías dejaron una impresión distinta: ni para uniformarse parecen ponerse de acuerdo.
Pero hubo una excepción que llamó la atención. Mientras algunos funcionarios aparecieron sin chaleco, Ariel Martínez llegó luciendo el verde institucional, pese a que no se ha confirmado que actualmente ocupe un cargo dentro de la administración municipal. La escena dio pie a una de esas paradojas que tanto gustan en la política lagunera: unos con cargo, pero sin chaleco; otro con chaleco, aunque sin cargo municipal confirmado. ¿Será que la prenda funciona como identificación institucional, recuerdo de campaña o simple accesorio para salir en la fotografía? Porque en Torreón hasta el guardarropa parece tener su propia interpretación del organigrama.
La falta de coordinación también alcanzaría a Relaciones Públicas del Municipio de Torreón, que envió juntas las invitaciones para dos eventos del mismo jueves: una entrega de leche a las 9:00 de la mañana y el arranque de pavimentación en Zaragoza Sur a las 10:30. Las críticas no tardaron: ¿por qué convocar a los mismos asistentes sin considerar los tiempos de traslado? ¿Tan complicado resulta distribuir las invitaciones y organizar quién debe acudir a cada actividad? Tal vez deberían pedirle asesoría a la diputada Ximena Villarreal, quien estuvo al frente de Relaciones Públicas durante la primera administración de Román Alberto Cepeda, cuando todavía era aquella inocente funcionaria municipal que se desplazaba en su Tesla. En otros tiempos, aseguran quienes conocen la operación municipal, existía mayor control sobre las agendas y la participación de los directores. Ahora parece que todos deben salir en todas las fotografías, aunque el reloj, las distancias y hasta el sentido común digan lo contrario.
Porque en Torreón parece que los cargos van por un lado y los chalecos por otro. Y si para salir en la fotografía hace falta tanta coordinación, ¿qué ocurrirá cuando se trate de gobernar? Al final, el problema no es quién trae puesto el verde, sino quién se hace cargo de la organización.
