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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

Torreón,.– Desde que se estrenó la nueva Presidencia Municipal, frente a la Plaza Mayor, cuatro administraciones consecutivas han registrado el fallecimiento de uno de sus integrantes. La coincidencia abarca gobiernos del PRI y del PAN, desde regidurías hasta la propia alcaldía.
El edificio fue entregado oficialmente el 29 de noviembre de 2013, durante el gobierno de Eduardo Olmos Castro. Un mes después comenzó la administración de Miguel Ángel Riquelme Solís, la primera en ocupar la nueva sede.
La lista comenzó el 28 de febrero de 2016, con el fallecimiento de Mauro Esparza Flores, noveno regidor priista. Fue el único de estos cuatro casos al que se le programó una ceremonia de despedida en la Presidencia Municipal, el 29 de febrero, además de un homenaje de cuerpo presente en el PRI.
El 30 de enero de 2020 falleció Ana María Betancourt Favela, regidora panista durante el gobierno de Jorge Zermeño Infante, después de sufrir un accidente.
El 28 de octubre de 2023 murió Laura Reyes Retana Ramos, primera síndica durante la administración de Román Alberto Cepeda González. Su sustitución definitiva tardó aproximadamente tres meses.
Finalmente, el 5 de junio de 2026 falleció el alcalde Román Alberto Cepeda González, durante su segundo periodo de gobierno. Luis Jorge Cuerda Serna asumió temporalmente el despacho municipal, hasta que el Congreso designó a Miguel Ángel Riquelme Solís, quien tomó protesta el 2 de julio.
¿Qué dice la ley sobre las ausencias definitivas?
El artículo 100 del Código Municipal de Coahuila establece que, ante la falta absoluta del presidente municipal, los regidores, conforme al orden de su nombramiento, asumen temporalmente el despacho hasta que el Congreso designe al sustituto.
En el caso de regidores y síndicos también existen mecanismos legales para cubrir las vacantes.
Sin embargo, los antecedentes muestran que las sustituciones definitivas pueden tardar semanas o meses, aunque exista una autoridad que mantenga las funciones correspondientes.
Cuatro fallecimientos, cuatro administraciones y un mismo edificio. No existe evidencia de que las muertes estén relacionadas entre sí o con la nueva sede municipal, pero la coincidencia abre una pregunta sobre la continuidad del gobierno.
¿Cuenta Torreón con protocolos suficientes para enfrentar la ausencia definitiva de sus funcionarios?
Porque la Catrina no distingue colores partidistas, no pide audiencia y mucho menos espera a que el Cabildo se ponga de acuerdo.
