
SIMAS Torreón: la señora de los dulces vio volver a Xavier Herrera

Esta mañana del martes, antes de que llegaran los consejeros y las sonrisas para la fotografía oficial, el portón del acceso del SIMAS por el bulevar Constitución estaba cerrado. Afuera únicamente permanecía la señora que vende dulces.quiem regresó con todo y su canasto, tranquila, como si supiera que dentro no se preparaba una reunión cualquiera, sino el relevo de mando de un organismo donde el agua escasea, pero los problemas brotan con excelente presión. La escena fue una metáfora completa: el acceso cerrado para el ciudadano y, adentro, la política acomodando las sillas, o evitando que se fugaran mas recursos
La convocatoria, fechada el 17 de julio, citaba al Consejo Directivo a sesión extraordinaria a las 18:00 horas del martes 21. El orden del día incluía presentar una terna, elegir y tomar protesta al gerente, además de entregarle poderes para pleitos, cobranzas y actos de administración. Dicho sin lenguaje de abogado: no iban a darle un gafete, sino las llaves de la caja. Xavier Herrera Arroyo fue aprobado por unanimidad. Incluso la regidora morenista Zazil Pacheco votó a favor, aunque con reservas. En política, votar con reservas es aceptar una tubería reparada sin retirar la cubeta.
La unanimidad llegó después de una semana poco amable. El jueves 16 de julio, Roberto Escalante González, “Bobe”, presentó su renuncia cuando los consejeros conocieron pasivos por 2 mil 081 millones 126 mil pesos y rechazaron el estado financiero. Hasta marzo, los pasivos de corto plazo reportados eran de 354.2 millones de pesos. Entre una cifra y otra no hay una diferencia de criterio: hay un socavón contable. “Bobe” salió, pero la deuda no pidió renuncia. Los contratos tampoco recogieron sus cosas ni los proveedores devolvieron las facturas. Irse puede cerrar una oficina, pero no clausura responsabilidades.
Pablo García, presidente de Canacintra Torreón, describió la llegada de Xavier como “la oportunidad de hacer un parteaguas en el manejo del SIMAS” y calificó de sorpresiva y desagradable la revelación de datos que no habían sido mostrados al Consejo. José Piña Álvarez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, fue más directo al señalar que los consejeros fueron mantenidos durante años en la desinformación. También se propuso contratar un despacho externo para revisar el organismo. Si los consejeros estaban sentados en la mesa, pero desconocían el tamaño de la cuenta, alguien decidió servirles agua mientras escondía la factura.
Xavier no llega como visitante. Ya dirigió el SIMAS durante la administración municipal encabezada por Miguel Ángel Riquelme. Entonces redujo nómina, eliminó prestaciones consideradas excesivas y quitó varios de los llamados “lujos” del personal de confianza. Al terminar su gestión, el discurso institucional presumía números negros y el Consejo reconoció su trabajo mediante una placa. Después fue subsecretario de Egresos y Administración del Gobierno de Coahuila, una oficina donde el presupuesto, los pagos y las suficiencias financieras no son palabras decorativas. Ese antecedente es su carta de presentación y también su condena política: quien vuelve a una casa que ya administró no puede decir que desconoce dónde están las llaves.
Su regreso confirma además el reagrupamiento del llamado Grupo Torreón. Miguel Ángel Riquelme dirige la Presidencia Municipal; Eduardo Olmos opera la Secretaría del Ayuntamiento y Gerardo Márquez concentra la Consejería Jurídica, creada para reunir litigios y asuntos legales de dependencias y organismos; y Xavier Herrera toma el control del organismo financiero y políticamente más delicado del municipio. No es una sociedad secreta reunida alrededor de un pozo. Es una estructura de confianza con cuadros que ya gobernaron juntos: Riquelme marca la ruta, Olmos opera, Márquez cuida el frente jurídico y Herrera entra a la caja.
La ventaja es que no habrá curva de aprendizaje.esperemos El riesgo es que, cuando los amigos gobiernan, administran, litigan y revisan la misma casa, la auditoría se detenga donde comienzan los afectos. Por eso el despacho externo no puede convertirse en un florero empresarial ni en una revisión de cortesía. Deberá tener acceso real a estados financieros, cuentas bancarias, litigios, nómina, contratos, proveedores y movimientos sindicales. El Grupo Torreón tendrá todo el poder para ordenar el SIMAS; también cargará con toda la responsabilidad si decide administrar el derrumbe sin señalar a quienes lo provocaron.
Herrera encontrará dos sindicatos, CTM y UNE, una nómina rodeada de opacidad Quien presuntamente vendió una plaza habría cobrado una vez;Los sindicatos existen para defender derechos laborales, no para funcionar como inmobiliarias de puestos públicos. Una plaza no puede ofrecerse como departamento en preventa: “apártela hoy; el mantenimiento lo paga el usuario”.
El nuevo gerente también tendrá enfrente la denuncia presentada por el senador morenista Luis Fernando Salazar por presuntos desvíos superiores a 66 millones de pesos, mediante pagos del SIMAS a una empresa contratada para el mantenimiento de pozos. La acusación deberá resolverse con pruebas y respeto al debido proceso, pero Herrera no puede convertirse ni en promotor electoral de Morena ni en abogado de la administración anterior. Su obligación es conservar contratos, facturas, bitácoras y transferencias, y entregarlos a las autoridades que legalmente los requieran.
La pregunta será si revisarán a todos los proveedores o solamente a los políticamente incómodos. La auditoría debe abarcar mantenimiento de pozos, desazolve, maquinaria, obra, productos químicos, uniformes, asesorías, arrendamientos y servicios administrativos. Cada expediente debe responder qué se contrató, qué se recibió, cuánto se pagó, quién validó y quién firmó. Las empresas no se depositan solas. Detrás de cada transferencia existe una cadena de servidores públicos; investigar únicamente al proveedor sería revisar la manguera y dejar abierta la llave.
También deberá determinarse quién elaboró los informes financieros, quién conocía el tamaño real de los pasivos y quién decidió que el Consejo no necesitaba conocerlos completos. Una deuda superior a los dos mil millones no aparece una madrugada por generación espontánea. Se construye con contratos, omisiones, decisiones y firmas. Muchas firmas. Y si durante años hubo desinformación, como sostienen los representantes empresariales, entonces el problema no estaba solamente en la Gerencia General, sino en toda la cadena administrativa que producía, revisaba y presentaba las cifras.
El portón cerrado de la mañana puede quedar como una anécdota o convertirse en el símbolo de lo que debe terminar. El SIMAS no puede continuar con los accesos cerrados para el ciudadano y las puertas abiertas para contratos, plazas o prestaciones cuya justificación nadie encuentra. Xavier recibió unanimidad, facultades y respaldo político. Los empresarios exigen auditoría externa. Morena tiene una denuncia sobre la mesa. Los sindicatos deberán explicar su crecimiento y los proveedores demostrar que cada peso cobrado corresponde a un trabajo realizado.
La pregunta oficiosa cae sola: ¿el regreso de Xavier Herrera servirá para rescatar al SIMAS o para rescatar los expedientes de quienes lo llevaron hasta aquí?
La señora de los dulces regresó con su canasto y esperó frente al portón, como los ciudadanos que pagan el recibo y aguardan respuestas. Dentro, Xavier tomó protesta. Afuera, Torreón seguía esperando agua. La imagen resume el reto: que la puerta se abra, que las cuentas salgan y que esta vez la unanimidad no sirva para proteger a todos, sino para revisar a todos.

Preguntas Oficiosas
¿Secretaría Técnica o nueva súper poderosa en Torreón?
La transformación de la Jefatura de Gabinete en Secretaría Técnica no es solo un cambio de nombre ni maquillaje administrativo. Miguel Ángel Riquelme entendió que un jefe de Gabinete sin facultades reales termina coordinando con puro oficio, café y buena voluntad.
En un gobierno donde Seguridad Pública, Ayuntamiento y áreas operativas tienen responsabilidades legales propias, eso alcanza para la foto, pero no siempre para mandar. La nueva figura apunta a seguimiento, control político y revisión de resultados. En cristiano: menos saludo protocolario y más tablero de mando.
Pero ahí viene la pregunta sabrosa: ¿será una mujer la nueva súper poderosa del Gobierno de Torreón? En los pasillos ya suenan nombres y también hay funcionarios que, dicen, se están probando tacones y pelucas metafóricas para el casting. En el Grupo Torreón hay perfiles femeninos con poco reflector, pero con colmillo y fuerza: Erika Sotomayor, Yeska de la Garza, Yolanda Ríos, Ruth Ysaís, Verónica Martínez o Vianeth Reyes. La duda no es menor: quien llegue no solo coordinará agendas; tendrá que leer expedientes, medir lealtades y saber dónde todavía huele a pólvora administrativa.
