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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

Adivina quién: la denuncia, la página y el exfuncionario que nadie nombra, por ahora
En el juego de mesa «Adivina quién» de Torreón ya no se pregunta si el personaje tiene lentes o bigote. Aquí las tarjetas traen cargos públicos, páginas de Facebook y expedientes. Alguien grita un apellido, otro baja tres fichas y, antes de terminar la ronda, la grilla ya repartió condenas. Hay un pequeño inconveniente: este juego no trae pruebas en la caja. Somos opinadores, no fiscales; nadie gana por adivinar primero al exfuncionario al que aludió el senador Luis Fernando Salazar.
La partida comenzó cuando Salazar contó, en entrevista con Cori Muñoz para Siglo TV, que el 29 de julio presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República relacionada con Unión Ciudadana Contra la Delincuencia-Coahuila. Mostró un documento que describió como una denuncia de 26 cuartillas y dijo que la amplió el 15 y el 18 de septiembre por nuevas publicaciones. Aseguró que, al revisar la cuenta, encontró 14 menciones a su persona.
La acusación más grave es la de extorsión. Según el senador, personas presuntamente vinculadas con la cuenta publicarían señalamientos, etiquetarían a autoridades de México y Estados Unidos y aprovecharían los mecanismos de denuncia anónima para presionar a terceros. Así describió la exigencia que les atribuye: «Dame esto porque si no te voy a publicar y te voy a denunciar». También sostuvo que empresarios, políticos y otras personas habrían resultado afectados. En la entrevista no mostró mensajes, testimonios de víctimas ni resoluciones que permitieran dar por acreditado ese mecanismo. Son hechos denunciados que corresponde investigar.
Salazar afirmó, además, que inició una acción civil por presunto daño moral y solicitó a Meta los nombres de quienes han administrado la cuenta desde su creación. «Tengo la información de quiénes son, pero hay que esperar de manera legal a recibir esta información», declaró. Sostuvo que entre los involucrados habría un exservidor público de la administración de Román Cepeda, cuyo nombre decidió reservar. Esa es la tarjeta que todos quieren voltear; su identidad no ha sido confirmada públicamente.
El senador sí mencionó por nombre a José Elías «Pepe» Ganem. En la misma entrevista afirmó que el exfuncionario municipal tenía relación con Ganem y sostuvo: «José Ganem estaba involucrado en esta página». No precisó qué participación le atribuye —si administrarla, publicar contenido o mantener otro vínculo— ni exhibió allí documentos que la acreditaran. Es un señalamiento de Salazar que requiere comprobación; no autoriza a dar por hecho que Ganem manejaba la cuenta o participó en los actos denunciados.
La cuenta se describe como una «Unión de Ciudadanos del estado de Coahuila para investigar, denunciar y exponer Criminales y Corruptos». Según las cifras de su perfil de Facebook compartidas para esta columna, tiene 178 mil seguidores y sigue a 619 cuentas. Con semejante audiencia, una publicación puede recorrer La Laguna antes de que la persona señalada alcance a preparar el café. Por eso importan las fuentes, las correcciones y la responsabilidad por lo publicado. Un contador de seguidores no certifica una denuncia.
Ahora sí, juguemos: ¿Tu personaje trabajó en el Ayuntamiento? ¿Pasó por Comunicación Social? ¿Se presentaba como experiodista de El Siglo de Torreón? En la mesa surgen nombres: «¿Luis Morales?», «¿Luis Guillermo?», «¿#LadyFayuca?». Nadie tiene un sí o un no documentados. Siguen las preguntas: ¿duró solo un año y cinco meses en el puesto? ¿Le aventaron un pastel? ¿Se peleó con sus compañeros? ¿Le gusta la macumba? Salazar no identificó al exfuncionario, y una trayectoria que parezca coincidir no demuestra acceso a la cuenta.
Los jugadores más entusiastas suben la apuesta: ¿vendía espejos para convertir a funcionarios en influencers? ¿Construye departamentos cerca del Hospital Infantil? También circulan preguntas sobre antiguos jefes, candidaturas y partidos. Hay material para varias sobremesas, pero ninguna de esas versiones demuestra quién publicó desde Facebook. Si alguien tiene contratos, registros de propiedad o documentos de una campaña, habrá que examinarlos por separado. La ouija sigue sin tener acceso al historial de Meta.
Las preguntas que pueden mover la investigación son otras: ¿quién creó la cuenta? ¿Quién tuvo acceso en las fechas de las publicaciones señaladas? ¿Qué relación concreta tuvo Ganem con ella, según las pruebas que presente Salazar? ¿Hay mensajes que documenten una exigencia de dinero? ¿Existen denuncias presuntamente falsas y puede identificarse a quien las presentó? También habría que comprobar cualquier supuesto vínculo de la cuenta con dependencias públicas o partidos. Una lista de cuentas seguidas no basta.
Y llegamos a la tarjeta más oscura: ¿algún día le cambiarán el apellido por una «N»? Nadie puede saberlo a partir de una denuncia. Salazar tendrá que respaldar sus acusaciones, y cualquier persona señalada conserva la presunción de inocencia.
En la mesa todavía hay quien pregunta: «¿Tu personaje se fragmenta según le conviene?» Otro, impaciente, lanza: «¿Su nombre empieza con Y?» Salazar no dio esa inicial. Pero en Torreón hay jugadores que ya gritaron «¡gané!» sin esperar la respuesta.
La última tarjeta sigue de pie. Meta podría informar quién administró la página; después habrá que demostrar quién hizo qué. Hasta entonces, querido lector, puede intentar adivinar. Solo recuerde que, si voltea la tarjeta equivocada, el juego termina para usted; para la persona señalada, el daño apenas comienza.
PREGUNTA OFICIOSA

¿Quién revisará los puestos que parecen intocables en Torreón?
Los relevos en el Ayuntamiento de Torreón suelen concentrarse en las direcciones generales, pero una revisión también debe mirar los puestos desde los que se tramitan permisos, inspecciones y cobros. Esta columna ha preguntado antes por Luis Padilla, señalado como jefe de inspectores de Urbanismo, y por su hijo del mismo nombre, identificado en Parquímetros. Una fuente atribuye a Padilla hijo la frase «estamos bien amarrados» y asegura que habría dicho que «no nos van a hacer nada». Es una versión por comprobar, no una declaración verificada del funcionario.
En la misma conversación aparecen José Armando González Murillo, «Lumba», mencionado como director de Prevención Social de la Violencia, y Cristian González Zambrano, identificado al frente de Espectáculos y Alcoholes. La fuente habla de presuntos cobros durante los fines de semana, sin aportar en lo compartido documentos que permitan atribuirlos a alguno de ellos. Precisamente por tratarse de un señalamiento delicado, corresponde revisar órdenes de trabajo, bitácoras, recibos y personal asignado, y escuchar a los mencionados.
Si el municipio va a examinar su administración, debe establecer qué cargo ocupa hoy cada persona, a quién reporta, qué facultades tiene y cómo documenta sus actuaciones. Un puesto puede quedar lejos de los reflectores y, aun así, intervenir en decisiones que afectan a ciudadanos y negocios. La pregunta oficiosa queda sobre la mesa: ¿también revisarán las oficinas donde se autorizan permisos, se ordenan visitas y se reciben pagos?
