alcafepolitico.com
Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

¿Qué pasaría si Morena organizara su fiesta de quince años en La Laguna? Seguramente sería una celebración inolvidable: vestido guinda, chambelanes del PT y del Verde, padrinos de todos los colores y una multitud disputándose el vals. El problema no sería conseguir invitados, sino evitar que terminaran agarrándose a patadas debajo de la mesa por las candidaturas de 2027. Porque, si algo ha demostrado la política lagunera, es que la unidad dura exactamente lo que tarda alguien en preguntar quién será el próximo candidato. Y todavía faltaría saber quién paga la fiesta, porque de austeridad hablan todos, pero de presupuesto también.
La festejada sería Morena, aquella quinceañera que nació como movimiento en 2011, obtuvo su registro partidista en 2014 y hoy presume la Presidencia de México. Andrés Manuel López Obrador aparecería en una fotografía gigantesca como padre fundador, mientras Claudia Sheinbaum ocuparía el lugar de honor, aunque ninguno asistiera físicamente. Como ocurrió en la celebración nacional del 7 de octubre en el Auditorio Nacional, Alfonso Durazo pediría unidad y evitar las disputas por los cargos. Una recomendación oportuna para una fiesta donde todos quieren administrar el salón y nadie parece dispuesto a recoger las mesas.
Betzabé Martínez sería la madrina del salón. Pondría Gómez Palacio, porque allí Morena tiene una presidencia municipal que presumir. Llegaría sonriente, recordándoles que consiguió las llaves del Ayuntamiento en 2025 con 39 mil 525 votos. A su lado estaría Marina Vitela, como la tía experimentada que ya organizó una fiesta semejante cuando gobernó Gómez Palacio. ¿Será que los guindas conservarán el salón o volverán a cambiar de chambelán? Porque una cosa es ganar la fiesta y otra conseguir que los invitados regresen.
Antonio Attolini sería el maestro de ceremonias. Llevaría su propio micrófono, un discurso de cuarenta minutos y tres explicaciones sobre el significado histórico del pastel.
El expanista Luis Fernando Salazar sería el padrino de los lentes. Repartiría armazones para que todos pudieran mirar mejor el futuro de Torreón, aunque seguramente reservaría los de mayor graduación para contemplar la presidencia municipal. Como senador y figura de Morena en Coahuila, tendría un asiento preferencial. El inconveniente surgiría cuando descubriera que también invitaron a Ricardo Mejía Berdeja, el tío incómodo del PT, que llegaría con su propia banda, decidido a tocar otra canción. Ambos podrían hablar de unidad, pero sentarlos juntos sin discutir el repertorio sería un milagro de la transformación.
Cintia Cuevas sería la encargada de organizar el vals de Torreón. Tendría listas las mesas, las invitaciones y hasta el recorrido por las colonias. El conflicto comenzaría al elegir al chambelán principal. Allí aparecerían Luis Fernando Salazar, Shamir Fernández y otros interesados, como Attolini, en conducir el baile municipal. Todos repetirían la frase familiar: «Aquí no estamos peleando por nada». Claro, por nada menos que la alcaldía de Torreón. ¿Quién bailaría primero? ¿Quién aceptaría quedarse sentado? ¿O terminarían impugnando hasta la tómbola?
Shamir Fernández sería el chambelán que conoce todos los pasos, aunque haya cambiado de pareja y de color de traje. En 2024 consiguió 148 mil 839 votos, frente a los 175 mil 138 de Román Cepeda. Nada despreciable para llenar una pista, pero insuficiente para quedarse con el salón. Shamir podría pedir otra oportunidad; el detalle es que varios compañeros también quieren encabezar la coreografía, mientras el PRI conserva el Ayuntamiento, ahora bajo la administración de Miguel Ángel Riquelme.
Desde Francisco I. Madero llegaría Jonathan Ávalos, buscando una mesa cercana al Distrito Federal 02. Pero encontraría a Javier Borrego, Luis Sierra y Aída Mata entre los nombres que han circulado alrededor del proceso interno. Cuatro interesados y una sola coordinación. ¿Cuántas sillas habrá disponibles cuando termine la música? ¿Y quién se quedará trabajando en territorio mientras los demás negocian el lugar de honor?
Aquí aparecería el detalle menos festivo. Entre militantes históricos comienza a escucharse una inquietud que no necesita micrófono: ¿las encuestas internas elegirán realmente a los mejor posicionados o terminarán justificando decisiones tomadas en otra mesa? No hay elementos para afirmar que este proceso esté arreglado, pero la falta de transparencia alimenta sospechas. Algunos veteranos de la izquierda parecen poco dispuestos a seguir aplaudiendo decisiones ajenas. Y cuando quienes ayudaron a levantar el salón cuestionan cómo se reparten las invitaciones, convendría escucharlos. ¿Cuántos aspirantes conocen la metodología, los resultados completos y las reglas para inconformarse?
Tampoco faltarían Félix Ramírez, de Francisco I. Madero, y Jorge Alonso Vélez, de Viesca, llevando dos alcaldías para la fotografía familiar. Desde Durango, Gómez Palacio vestiría de guinda, pero Lerdo seguiría con el salón en manos del PRI y el PAN. Y desde San Pedro, el tricolor observaría cómo sus adversarios se disputan hasta el último pedazo de pastel.
Pero lo verdaderamente incómodo llegaría al encender las quince velas. En junio de 2026, la coalición PRI-UDC ganó los 16 distritos de mayoría relativa de Coahuila. Morena no conquistó ninguno, aunque obtuvo cinco diputaciones plurinominales. El cómputo estatal registró 290 mil 056 votos para Morena frente a 651 mil 086 del PRI. Son cifras estatales, no exclusivamente laguneras, pero suficientes para preguntar: ¿cómo puede Morena presumir tanta representación y seguir sin conquistar Torreón?
Morena llega a sus quince años con fuerza nacional, gobiernos municipales y representación legislativa en La Laguna. Pero su problema no parece ser la falta de chambelanes, sino conseguir que acepten bailar la misma canción. ¿Habrá vals democrático o coreografía previamente ensayada? ¿Los militantes decidirán la pareja o solamente serán invitados a aplaudirla?
Porque, mientras los guindas disputan la pista, el PRI sigue cobrando la entrada en Torreón.
PREGUNTAS OFICIOSAS

¿El after de los XV de Morena? Unos pensando en 2028 y otros sacando el agua
Los quince años de Morena tuvieron de todo: discursos, padrinos políticos, llamados a la unidad y aspirantes esperando su rebanada del pastel electoral. Pero en La Laguna de Durango la quinceañera guinda tuvo su propia celebración. Marina Vitela, Lourdes García Garay y Víctor Hugo Lobo participaron en una reunión partidista en Gómez Palacio, donde tampoco faltaron los discursos sobre la transformación. Una fotografía mostraba numerosas sillas vacías, aunque asistentes aseguran que hubo buena convocatoria, sin abarrotar el recinto. El problema no es cuántos fueron, sino cuándo decidieron reunirse. Ante loos estrsagos de las lluvias que dejaron aproximadamente 150 viviendas afectadas y 25 familias trasladadas a un albergue. ¿Era momento de organizar encuentros políticos mientras numerosas familias intentaban recuperar su patrimonio? ¿Cuántos dirigentes cambiaron los discursos de unidad por unas botas para recorrer las colonias inundadas? Porque una cosa es defender la transformación y otra hacerlo sin ensuciarse los zapatos.
Y como toda quinceañera tiene su after, apareció otra postal en redes sociales. Daniel, cercano al entorno de Betzabé Martínez, compartió desde Instagram @danielo.mx una fotografía acompañada de una frase que parece declaración generacional: «Somos de la generación que encontró en construir la ruta para hacer política». En la publicación aparecen etiquetadas Cynthia Mont, diputada local de Durango; Citlalli Hernández, figura nacional de Morena; la alcaldesa de Gómez Palacio, Betzabé Martínez, y Yovanka Cobos. La imagen no demuestra que se tratara de un festejo partidista, pero tiene lectura política. Particularmente llama la atención Citlalli junto a Betzabé, cuyo nombre comienza a mencionarse entre los perfiles rumbo a la gubernatura de Durango en 2028. ¿Simple fotografía entre compañeras de movimiento o una señal de los acercamientos que podrían pesar en la sucesión estatal? ¿Citlalli estará acompañando la construcción política de Betzabé? ¿Y qué opinará Marina Vitela de esta postal? Porque en Morena todavía no reparten las invitaciones para 2028, pero algunos ya parecen buscar quién les aparte la mesa principal.
Tampoco se puede ignorar que el Ayuntamiento de Betzabé Martínez realizó labores de rescate. Pero una cosa es atender la emergencia y otra construir un proyecto político con aspiraciones estatales. ¿La cercanía entre Citlalli y Betzabé tendrá repercusiones rumbo a 2028? ¿Qué papel jugará Marina Vitela? ¿Y qué resultados deberá entregar la alcaldesa antes de pensar en la gubernatura? Morena cumplió quince años y ya sabe organizar reuniones y mover sus fichas electorales; falta demostrar que también sabe responder cuando el agua entra a las casas. Porque el vals dura unos minutos y las aspiraciones pueden esperar hasta 2028. El lodo, en cambio, sigue en las viviendas de quienes no tienen tiempo para buscar padrinos.

¿Parece pato, hace como pato… o los sobres amarillos cambiaron de portal?
Dicen que cuando algo parece pato, camina como pato y grazna como pato, probablemente sea pato. Pero en la política lagunera hasta los patos tienen padrino, operadores y, si alcanza el presupuesto, hasta varios exfuncionarios desempleados. Como por generación espontánea, comenzaron a aparecer columnistas de la nada, portales satélite y páginas de Facebook donde algunos parecen haber descubierto que para hacer periodismo basta con tener internet, una fuente anónima y bastante imaginación. Este jueves, desde cuentas que se identifican con Morena y el PT, algunas vinculadas políticamente con Ricardo Mejía Berdeja, comenzó a circular una publicación de un portal que también difunde información relacionada con la llamada Cuarta Transformación. En ella se sostiene que Estados Unidos presuntamente investiga al alcalde Miguel Ángel Riquelme. La publicación habla de agencias estadounidenses, testigos protegidos y expedientes sellados, pero no presenta documentos, identifica autoridades investigadoras ni proporciona números de expediente que permitan comprobar semejante afirmación. Curiosamente, el mismo portal ha publicado textos favorables al propio Riquelme. Y no es un caso aislado: también ha difundido señalamientos sobre supuestas investigaciones estadounidenses contra el gobernador de Durango, Esteban Villegas. Hace poco, el senador morenista Luis Fernando Salazar también puso sobre la mesa denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR), aunque no deben confundirse esas denuncias con una investigación confirmada en Estados Unidos. Como periodistas tenemos la obligación de preguntar, investigar y contrastar, no de convertirnos en abogados defensores de ningún funcionario. Pero una cosa es investigar al poder y otra utilizar el nombre del FBI, la DEA o cualquier agencia norteamericana como si fueran personajes invitados a una columna de ficción. El problema comienza cuando una sospecha se presenta como investigación confirmada y el rumor termina disfrazado de expediente judicial. Porque para sembrar la duda no siempre hacen falta pruebas: a veces basta con un titular escandaloso y suficientes cuentas dispuestas a compartirlo. Y aquí surge la pregunta oficiosa: ¿quién está detrás de estos portales y qué intereses se esconden detrás de publicaciones que parecen redactadas más para provocar sospechas que para ofrecer certezas?
Todos somos un poco morbosos y chismosos. En Al Café Político también generamos conversación, hacemos preguntas incómodas y utilizamos la ironía, pero existe una diferencia entre cuestionar al poder y utilizar la información para ajustar cuentas personales. El asunto recuerda las prácticas que se comentan en los pasillos políticos sobre páginas de Facebook, portales satélite y operadores de comunicación institucional. Entre los nombres que algunos mencionan aparece Yohan Uribe, exjefe de Comunicación Social del Ayuntamiento de Torreón, junto con quien fuera su responsable de prensa. También circulan versiones sobre columnistas de Torreón y Saltillo que presuntamente recibían los famosos sobres amarillos, con cantidades que habrían oscilado entre 20 y 30 mil pesos mensuales, supuestamente procedentes de áreas vinculadas a la Secretaría del Ayuntamiento, encabezada en su momento por Natalia Fernández y luego por José Elías Ganem, e incluso de la extinta Jefatura de Gabinete. Son señalamientos que requieren documentación y derecho de réplica. Lo llamativo es que algunas de esas versiones, según quienes las comentan, habrían salido de los propios círculos de Comunicación Social. Perro no come perro, dicen, aunque en política a veces basta con que se termine el alimento para que comiencen los ladridos.
La pregunta no es solamente quién escribió la columna, sino quién administra esos portales, quién financia su operación y quién decide cuándo sembrar una duda. ¿Hay contratos municipales que dejaron de pagarse, resentimientos por los recientes relevos o intereses que buscan recuperar influencia? ¿Existen realmente investigaciones de la FGR o de autoridades estadounidenses que respalden lo publicado? Hasta ahora, no se han presentado elementos públicos suficientes para establecer esas conexiones ni para confirmar las acusaciones difundidas contra el alcalde. Tampoco sería correcto descartar una investigación únicamente porque no se conozca públicamente. Lo procedente es solicitar información, contrastar documentos y escuchar a las partes involucradas. Mientras unos preguntan quién mueve los hilos, otros ya bromean con que, si Riquelme viajará a Estados Unidos, por lo menos regrese con regalos de Target o Ross. ¡Algo es algo!, Porque si parece pato, camina como pato y hace como pato, habrá que investigar si realmente es pato… o si alguien le puso plumas para vendernos el graznido. Y también habrá que comprobar que no lo sea, porque luego no faltará quien diga que, si suena y camina como pato, entonces tiene que ser pato. En el periodismo, ni los graznidos son pruebas ni las plumas constituyen una sentencia. Y mucho menos una publicación, por más escandalosa que parezca, sustituye a una investigación formal. Aquí no se trata de defender a ningun político ni de proteger a quienes lo cuestionan; se trata de conocer quién dice qué, con qué pruebas y para beneficio de quién. Porque en la política lagunera hay muchos patos, pero también abundan quienes venden las plumas sin enseñar al animal.
