El funeral de los proveedores: bocinas, contratos y traiciones

En el séptimo piso del Ayuntamiento de Torreón cambiaron al jefe, pero no apagaron el eco. Y cuando el eco trae nombres, reuniones, antros y proveedores, hasta los muertos administrativos comienzan a mover las sillas.

Ariel Martínez dejó de despachar como jefe de Gabinete, pero, según las versiones que recorren los pasillos municipales, todavía anda buscando dónde sobtrevivir políticamente.

Dicen que la polémica fotografía de la reunión que sostuvo con Miguel Riquelme no fue solamente una selfie. Entre las peticiones, Ariel habría deslizado una nada modesta: la Dirección de Inspección y Verificación, cargo que actualmente ocupa quien, no hace mucho, consideraba su compañero: Pablo Fernández.

La petición no estaría motivada por un repentino amor a los reglamentos, las licencias de funcionamiento o los decibeles permitidos. Las malas lenguas —que en ese edificio casi siempre tienen buena memoria— aseguran que el interés sería proteger al grupo de establecimientos nocturnos donde señalan Ariel tendría participación o actuaría como gestor.

No está acreditado si es socio, operador, intermediario o solamente cliente frecuente de la barra. Pero en la política lagunera, cuando alguien pide Inspección para cuidar antros, no necesariamente quiere revisar extinguidores: quizá pretende evitar que se apague el negocio.

Y detrás de las luces del antro aparecen las bocinas.

Un perfil público de Grupo Andara identifica a Carlos Eduardo Alonzo Hernández como director de marketing “a través de la agencia The Back Hand”. En ese mismo grupo aparecen Luis Guillermo Flores Flores como director administrativo y José Vidal Suárez Jaidar como responsable jurídico.

La coincidencia deja de ser solamente social cuando se revisa el padrón municipal de proveedores de 2025. Ahí aparece THE BACK HAND, S.A. DE C.V., con el nombre comercial PRO SOUND LAGUNA y RFC BHA2109275CA.

Dentro del mismo archivo también aparecen los nombres precisamente de Luis Guillermo Flores Flores y José Vidal Suárez Jaidar, aunque Contraloría deberá aclarar e qué relación formal guardan con la empresa.

Es decir, el grupo de los antros no solamente sabía organizar la noche: personas de su entorno corporativo también aparecen cerca de las bocinas municipales.

Lo curioso es que el padrón grita el nombre de THE BACK HAND, pero los contratos guardan silencio. En la documentación municipal pública no aparece, hasta ahora, ningún contrato, orden de compra ni monto pagado a esa razón social o a PRO SOUND LAGUNA. Habrá que esperar la respuesta de Transparencia o los resultados de las auditorías encabezadas por Gerardo Márquez.

Eso no significa necesariamente que no hayan trabajado para el Municipio. Significa que el Ayuntamiento todavía no permite saber con claridad cuánto se les adjudicó, qué servicios prestaron o quién autorizó los pagos.

Porque en Torreón las bocinas pueden escucharse a tres cuadras, pero las facturas municipales suelen manejar volumen reservado.

Las versiones internas aseguran que personas de ese entorno habrían comprado equipo de sonido con la intención de rentárselo al propio Municipio. El problema es que, al cerrarse la llave de los eventos, ahora estarían batallando para pagar los aparatos.

Las bocinas que supuestamente iban a reproducir discursos oficiales podrían terminar amplificando lamentos financieros.

Tan desesperada estaría la búsqueda de trabajo que, según cuentan, ya habrían ido hasta Saltillo para conseguir contratos, aunque fuera para perifoneo:

“Se compran contratos, colchones, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de algún evento viejo que vendan”.

Del sonido profesional al fierro viejo solamente hay una adjudicación directa de distancia.

Y si tampoco funciona el perifoneo, siempre quedaría la renta de sillas Tiffany. Podrían ofrecer el paquete completo para fiestas: bocinas con deuda, mobiliario elegante, funcionario de confianza y gestor incluido.

Solamente faltarían las hieleras con bolsas de hielo para mantener frías las cuentas y congeladas las explicaciones.

Pero si de sillas Tiffany y toldos hablamos, el Municipio ya tiene antecedentes dignos de una funeraria de lujo.

De acuerdo con una investigación publicada por El Siglo de Torreón, el contrato municipal EA-805035999-N1-2015, firmado a nombre de Blanca Alicia Verduzco Anguiano, responsable de Trébol Eventos, tuvo un monto de 6 millones 551 mil 213 pesos por renta de mobiliario utilizado presuntamente entre marzo y diciembre allá por el 2015.

Demuestra que el negocio de las sillas, los toldos y los manteles municipales tiene una larga historia, suficientes invitados y un presupuesto que nunca llega con las manos vacías.

Ahora, la versión extraoficial sostiene que Trébol y otros proveedores de sillas, mesas, mobiliario y audio fueron retirados del reparto municipal.

El padrón de 2025 todavía incluía a Trébol. Porque en el Ayuntamiento hasta las sillas musicales se juegan con contrato, aunque algunas veces el contrato aparezca años después.

Mientras unos proveedores presuntamente recibían las condolencias, GARE Producciones comenzó a aparecer en el escenario. La empresa está registrada para renta de mobiliario, toldos y equipo para eventos, y hasta amenizaciones con la Banda Toro Viejo. En sus propias redes presumen haber aportado equipo y audio durante los recientes eventos del Municipio de Torreón.

Eso confirma su participación en actividades municipales. No demuestra todavía que controle todos los eventos ni que haya recibido el supuesto contrato de un millón de pesos por colocar seis toldos en filtros de seguridad.

Si el dato fuera cierto, cada toldo costaría lo suficiente para incluir sombra, aire acondicionado, servicio funerario para los proveedores anteriores y quizá una pequeña parcela en la Luna.

Pero hasta ahora no apareció públicamente el contrato. Puede tratarse de una adjudicación directa o de una orden de compra. Mientras no se publiquen los documentos, el millón de pesos seguirá flotando como toldo mal amarrado.

Según las versiones internas, el exjefe de Gabinete habría presumido que dirigirá Inspección: si ya no puede controlar las sillas, al menos podría vigilar quién se sienta en los antros.

Sí existe un cruce documental entre personas públicamente vinculadas con Grupo Andara y una empresa de sonido inscrita como proveedora municipal. También existe un antecedente contractual de 6.5 millones de pesos con la persona responsable de Trébol Eventos y está comprobado que GARE proporcionó equipo para actividades municipales desde julio.

Los proveedores pueden ser enterrados políticamente, pero los contratos y las facturas tienen la incómoda costumbre de levantsrse para investigsrse

Así que usted ya sabe: si necesita ofertas en renta de sonido y renta de equipo para fiestas, ya sabe dónde buscar.

Preguntas Oficiosas:

¿La petición de los notarios fue: “Novelo, a la r14t4”?

Miguel Ángel Riquelme reunió al Colegio de Notarios de Torreón para hablar de certeza jurídica, desarrollo y coordinación; sin embargo, la fotografía dejó una pregunta: ¿por qué no apareció la “chiquillada” del Ayuntamiento? Esa generación de funcionarios con “papis” propietarios de notarías quizá prefirió no revolver el árbol genealógico con el organigrama municipal. Angelina García Ruenes tampoco estuvo y, además de ser la secretaria técnica, tiene a su cargo la Notaría Pública 96. En Torreón, al parecer, la fe pública también tiene pase directo al gobierno municipal.

Pero la ausencia que más pesó fue la de Arturo Novelo Gurza, titular de la Unidad Catastral Municipal, oficina responsable de los registros y trámites relacionados con los bienes inmuebles. Versiones surgidas después del encuentro sostienen que la principal petición de algunos notarios fue menos elegante que el comunicado: “Novelo, a la r14t4”. Cuando quienes necesitan diariamente a Catastro se reúnen con el alcalde y el responsable de Catastro no aparece, la silla vacía termina hablando más fuerte que todos los presentes.

¿La protesta era por el agua o por los votos?

Exigir agua es legítimo; poner en riesgo a un niño enfermo, no. La movilización fue convocadasupurestamente por la regidora morenista Ariana Cervantes,la ubica dentro del grupo político de la diputada federal Cintia Cuevas, a quien se atribuyen aspiraciones por la alcaldía y cercanía con operadores —esas sombras del pasado que siempre encuentran dónde acomodarse— de la administración anterior. Mientras se ensayaba músculo político, un bebé de un año que sufría convulsiones quedó atrapado en el bloqueo y policías municipales tuvieron que abrirle paso y estabilizarlo. Otro video registra que automovilistas advirtieron sobre un niño enfermo y recibieron como respuesta: “Nosotros también tenemos gente enferma”. La grabación no demuestra que las dirigentes supieran que se trataba del mismo bebé, pero quien convoca una protesta debe garantizar el paso de las emergencias. Ninguna causa sigue siendo justa cuando convierte a un menor en daño colateral, y quien pretende gobernar Torreón debería entender que la vida no se bloquea, ni siquiera por una fotografía vestida de guinda.

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