alcafepolitico.com
Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

En la película Gremlins había tres reglas: no exponerlos a la luz, no mojarlos y jamás alimentarlos después de medianoche. En Morena Torreón parece que alguien olvidó las instrucciones, porque las corcholatas se multiplican. Del 8 al 18 de octubre abrió el registro y el día 19 aparecieron cuatro nombres: Cintia Cuevas, Antonio Attolini, Shamir Fernández y Rocío Guadalupe «Pily» de Aguinaga. Después se conoció la inscripción de Jesús Herrera Salazar. También suena Juan Carlos Parga. Cuatro aspirantes conocidos y otros en la conversación. ¡Y todavía pueden aparecer más!
Lo curioso es que ni los propios morenistas conocen la lista completa. Un morenista reconoció: «No sé, te digo que la base de datos no la tenemos». Antes ironizó sobre quienes «se inscriben nada más porque sí» y habló de «gente loca», sin mencionar nombres. Y él también se anotó. Diego del Bosque, todavía dirigente estatal, explicó que la Comisión Nacional de Elecciones concentra los registros. La definición se prevé para noviembre. Mientras tanto, las corcholatas siguen apareciendo como si alguien hubiera dejado una cubeta de agua junto a Gizmo. ¿Democracia interna o un disparo al pie?
Entre exmorenistas, las reacciones son todavía más ácidas. Uno habló de «tristes perfiles» y bromeó que el PRI podría postular hasta «un cono naranja». Otro mencionó irónicamente a Juan Carlos Parga, mientras otro remató con sarcasmo: «Ya ganamos». Parga tampoco es desconocido: en 2024 declinó sus aspiraciones por la Alcaldía para respaldar a Cintia Cuevas. Entre más corcholatas se destapan, más intereses aparecen y más difícil será conseguir que todas acepten el resultado.
Shamir Fernández y Pily de Aguinaga son esposos y compiten por la misma coordinación. En 2024, Shamir obtuvo 148 mil 839 votos frente a 175 mil 138 de Román Cepeda; perdió por 26 mil 299. Pily tampoco ganó su elección de mayoría: en junio de 2026 recibió 17 mil 500 votos, contra 43 mil 794 de Felipe González. Tiene asignada una curul plurinominal para 2027-2029 y los días 29 y 30 de septiembre suplió a Cecilia Guadiana en el Senado. Dos días que pudieron servir para ampliar contactos políticos, aunque no demuestran acuerdos por la Alcaldía. En esta familia hay dos corcholatas y una sola coordinación.
Cintia Cuevas ganó el Distrito Federal 06 en 2024 con 89 mil 611 votos, apenas 5 mil 611 más que Hugo Dávila. Su esposo, Fernando Hernández, ha sido relacionado con los Coordinadores Operativos Territoriales (COTS), estructura de liderazgos y lideresas. «Quieren los COTS acaparar», resumió un morenista. Sin embargo, Hernández perdió el Distrito 11 en junio de 2026 ante el propio Dávila: 12 mil 814 votos contra 36 mil 022. Cuevas también buscaba la Alcaldía desde 2024, pero Morena terminó postulando a Shamir.
Y como en toda película de enredos, reaparecen personajes de temporadas anteriores. Entre las viejas heridas priistas figuran señalamientos de José Elías «Pepe» Ganem y Yohan Uribe, a quienes se atribuyó una supuesta operación contra Hugo Dávila y favorable a Cuevas durante 2024.. Ahora circulan rumores sobre posibles acercamientos de Cuevas y Shamir con priistas relegados del poder municipal, vinculados con el Grupo Torreón y el entorno del fallecido Román Cepeda. En esta historia, las siglas cambian, pero algunos actores siguen apareciendo en el reparto.
Otra corcholata, el diputado plurinominal Antonio Attolini, viene de perder el Distrito 9 en junio: 19 mil 967 votos frente a 57 mil 021 de Verónica Martínez. Podría reactivar su colaboración con el senador Luis Fernando Salazar, con quien hizo campaña en mayo. También circula la versión de que Salazar habría solicitado su registro, pero no está acreditado. Jesús Herrera, vinculado con la Barra de Abogados de la Comarca Lagunera, completa por ahora los registros conocidos. Y cuidado con alimentar las especulaciones después de medianoche.
Hay otro ingrediente: la devoción de algunos morenistas por Andrés Manuel López Obrador. Defender su legado es legítimo; sin embargo, durante el gobierno de Claudia Sheinbaum circulan versiones sobre posibles tensiones entre sectores identificados con ambos liderazgos, particularmente en la selección de coordinadores. Incluso se menciona una supuesta cercanía de Cintia Cuevas con Ariadna Montiel. Convertir la lealtad en una competencia por demostrar quién aplaude más podría desplazar la autocrítica. Hay derrotas que analizar y problemas pendientes: agua, drenaje, movilidad y seguridad. El entusiasmo nacional no sustituye las propuestas municipales.
Morena prevé definir las coordinaciones en noviembre, aunque Diego del Bosque advirtió que obtener una no garantiza la candidatura: faltan negociaciones con el PT y el Verde. Abrir la participación puede fortalecer al partido si existen reglas claras. Sin transparencia, las diferencias podrían convertirse en conflictos. Y aquí aparece la última regla de los Gremlins: no basta con evitar que se multipliquen; también hay que saber qué hacer cuando ya están por todas partes.
Porque en Morena Torreón las corcholatas siguen apareciendo, pero la coordinación será para una sola persona. Destaparlas es fácil; conseguir que después todas se sienten a la misma mesa será la verdadera prueba rumbo a 2027. ¡Que nadie acerque otra cubeta de agua!

¿PATRIMONIO CULTURAL O TROFEO POLÍTICO? DEL RODEO A LA RELIQUIA, ¿Y DE QUÉ SIRVE?
En Coahuila, hasta las tradiciones parecen necesitar el visto bueno de los partidos políticos. El 13 de octubre, el Congreso declaró al rodeo Patrimonio Cultural Intangible, con 19 votos a favor y seis en contra, entre ellos los de Morena. Una semana después, el diputado morenista Antonio Attolini Murra propuso otorgar el mismo reconocimiento a la Reliquia Lagunera. Attolini cuestionó que la declaratoria del rodeo careciera de medidas concretas para preservar la tradición. ¿Entonces el problema era la falta de beneficios reales o quién presentaba la iniciativa?
La Reliquia no necesita presentación entre los laguneros: asado de puerco, siete sopas, fe y solidaridad, una tradición que se comparte sin cobrar un peso. De hecho, ya aparece en el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Secretaría de Cultura federal, como una expresión de Coahuila y Durango. La propuesta de Attolini contempla su reconocimiento estatal, registro, investigación y difusión, pero no establece un presupuesto específico. ¿Qué ganarán las familias que mantienen viva la Reliquia? ¿Habrá apoyos para preservar las danzas, documentar las recetas y transmitir las costumbres, o solamente una declaratoria para presumir en tribuna?
Pero mientras unos discuten si el rodeo o la Reliquia merecen reconocimiento, Antonio Attolini ya está cocinando otra receta política: su aspiración rumbo a la candidatura de Morena por la alcaldía de Torreón. Su registro para buscar la coordinación municipal de los comités de la Cuarta Transformación confirma que anda metido hasta la cocina, aunque la candidatura todavía no está servida. ¿La defensa de la Reliquia responde al interés de preservar nuestras tradiciones o también forma parte del menú electoral? Porque una cosa es repartir asado por devoción y otra utilizar las tradiciones como ingrediente de campaña. Y aquí va la pregunta oficiosa: ¿Attolini está cocinando patrimonio cultural o preparando su candidatura? Que tenga cuidado con el chile rojo, porque en política, además de manchar, también puede provocar unas agruras que ni con todo el arroz de la Reliquia se quitan.

¿SE ACABÓ EL AMOR O TAMBIÉN SE TERMINÓ EL NEGOCIO?
En Torreón, los secretos de la política parecen tener fecha de caducidad, y algunos terminan en las redes sociales. Ahora, un exfuncionario de la administración de Román Alberto Cepeda aparece en los mentideros políticos por una historia que mezcla un anillo de compromiso y una propiedad. En el grupo Lady Multitask Torreón se publicó la venta de un anillo de moissanita y oro blanco de 14 quilates, mientras otro anuncio ofrece una propiedad, identificada en el sector Centro, por 28 mil pesos mensuales. Dos publicaciones que han despertado la curiosidad de los más intrigados. Aunque, siendo francos, poco o nada debería importarnos la vida privada de los personajes políticos, siempre que sus asuntos personales no involucren recursos públicos.
Según versiones que circulan entre personajes de la política lagunera, la mujer que ofrece la joya estaría viendo cómo algunos capítulos de su vida privada llegan al escaparate digital. Y aunque los asuntos del corazón corresponden exclusivamente a sus protagonistas, lo que sí despierta interés es el destino de una propiedad anunciada para oficinas o negocios, equipada con paneles solares, cámaras de seguridad y cuatro minisplits. Dicen que cuando termina una relación hay que repartir los recuerdos; aquí, por lo pronto, las redes ya pusieron precio a algunos bienes. Pero una cosa es el chisme y otra muy distinta lo que pudiera esconderse detrás de un contrato público.
Y aquí surge la pregunta oficiosa que verdaderamente merece atención: ¿esa propiedad estuvo alguna vez arrendada al Ayuntamiento de Torreón? De confirmarse, habría que conocer cuánto pagaba el Municipio, durante qué periodo y quién recibió los recursos. Sobre la situación sentimental del exfuncionario, allá él y su pareja; tampoco existen elementos suficientes para vincular los anuncios con una separación o con su situación política actual. Porque una cosa es vender el anillo, otra poner la casa en renta y una muy distinta que las cuentas las haya pagado el erario. La vida privada no tendría por qué ser noticia, pero el destino del dinero público siempre debe estar abierto al escrutinio. Y si hubo recursos municipales de por medio, entonces sí: que salgan los contratos, los montos y las explicaciones. Por lo pronto, dicen que este exfuncionario ya agarró sus maletas rumbo a Saltillo.
