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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

SIMSA: del huachicol al “usted disculpe”
En La Laguna, cuando uno de los grandes empresarios enfrenta una tormenta, los paraguas aparecen por todas partes. Así ocurrió con Grupo SIMSA y la familia Issa Tafich, luego del aseguramiento de 59 millones de litros de combustible en Guanajuato, anunciado como un golpe histórico al huachicol. No faltaron respaldos empresariales, mensajes de solidaridad y defensas de su trayectoria. ¿Solidaridad auténtica, protección de intereses o una campaña para limpiar la imagen? Cada quien tendrá sus razones, pero los comunicados también ayudan a recuperar prestigio. Y en este caso, los Issa Tafich terminaron recibiendo un respaldo que difícilmente esperaban: el de la propia Presidencia de la República.
Este 21 de octubre, Claudia Sheinbaum reconoció, desde esa tribuna mañanera donde conviven el aplauso y el descrédito, que el combustible era legal y la terminal tenía permisos. Las irregularidades estaban relacionadas con su transporte. ¡Vaya manera de dar marcha atrás! Después de presumir millones de litros de presunto huachicol, aquello terminó sonando al clásico: «¡Que siempre no!… Usted disculpe, joven». ¿Quién se adelantó a cantar victoria sin revisar todos los documentos? Porque una cosa es perseguir delincuentes y otra poner bajo sospecha a una empresa antes de aclarar los hechos.
SIMSA no es cualquier negocio de la esquina. Es uno de los grupos empresariales importantes de La Laguna, con presencia en combustibles, transporte y otros sectores. Sus relaciones comerciales con los gobiernos tampoco comenzaron ayer. De acuerdo con una investigación de El Universal, una de sus empresas relacionadas, Gas Natural del Noroeste, obtuvo contratos públicos por más de 284 millones de pesos entre 2012 y 2025. Pasaron gobiernos del PRI y Morena, pero los negocios continuaron. Tener contratos con el gobierno no es ningún delito, pero tampoco debería ser motivo para cerrar los ojos ante la relación entre empresarios y poder político.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, había hablado de posibles detenciones relacionadas con el caso. Después reconoció irregularidades y confirmó la salida de Juan Francisco Vera Ayala, delegado de la FGR en Guanajuato. Es cierto que Harfuch no dirigía la investigación, pero ¿qué tan mal parado queda y quién le proporcionó la información inicial? Harfuch ha construido buena parte de su imagen pública alrededor de los resultados de seguridad. Precisamente por eso, cada anuncio debe sostenerse con hechos. Una aclaración posterior no significa que él sea responsable de todo, pero tampoco desaparecen las dudas sobre la coordinación de las autoridades.
La fiscal general, Ernestina Godoy, tiene explicaciones pendientes sobre lo ocurrido dentro de la FGR. Sheinbaum reconoció la legalidad del combustible, pero falta saber si alguien responderá por las fallas. ¿Todo se resolverá con la salida de un funcionario? Porque resulta curioso que un operativo anunciado con semejante espectacularidad pueda terminar sin una explicación igual de grande. Para presumir resultados hay micrófonos, cámaras y reflectores; para reconocer errores, de pronto, todo se vuelve más discreto.
Aunque el escándalo ocurrió en Guanajuato, SIMSA tiene sus raíces empresariales en Torreón y presencia en Gómez Palacio y Lerdo. Aquí la familia Issa Tafich no necesita presentación. Sus negocios han convivido con distintos gobiernos y colores políticos. ¿Qué dirán ahora los morenistas de La Laguna? No hay elementos para responsabilizarlos de lo ocurrido, pero una controversia de este tamaño, alrededor de una empresa tan conocida, también genera conversación política. Los negocios pueden ser privados, pero sus relaciones con el poder son asunto público. Y los representantes de la 4T en la región tendrán que decidir si consideran necesario pedir explicaciones o respaldar la aclaración presidencial.
Después de los aplausos y respaldos a SIMSA, ¿y el Grupo Torreón qué hará ahora? Tiene la oportunidad de pasar de los mensajes de solidaridad a la exigencia de transparencia. Pedir una explicación formal a la Fiscalía y conocer las responsabilidades del operativo sería una manera de demostrar que su preocupación no termina cuando una empresa recupera terreno. Porque defender al empresario cuando necesita apoyo está bien, pero defender la legalidad cuando las autoridades se equivocan también debería formar parte del compromiso. Y esa defensa tendría que ser igual para una pequeña empresa sin grandes contactos.
¿Quién ganó y quién perdió con todo este espectáculo? SIMSA tiene ahora una oportunidad para recuperar su imagen y sus defensores cuentan con una aclaración presidencial que respalda su postura. La FGR, en cambio, debe explicar por qué un caso presentado como un gran golpe terminó de manera tan distinta. Harfuch enfrenta cuestionamientos sobre la información que recibió y la 4T tiene pendiente demostrar que combatir el huachicol también significa investigar correctamente. Mientras tanto, quienes respaldaron públicamente al grupo empresarial pueden presentar la aclaración como una reivindicación de su defensa.
Pero hay algo que ninguna campaña de relaciones públicas puede resolver por sí sola: la confianza en las instituciones. ¿Quién limpiará la credibilidad de las autoridades después de semejante espectáculo? La lucha contra el huachicol requiere investigaciones serias, pruebas y resultados, no solamente anuncios que después necesitan aclaraciones presidenciales.
Al final, los millones de litros siguen siendo los mismos; lo que cambió fue la historia que se contó sobre ellos. La empresa dispone de argumentos para recuperar prestigio, mientras las autoridades tienen pendiente explicar cómo se llegó a presentar el caso de aquella manera.
¡Que siempre no!… Usted disculpe, joven.
Y después de semejante escándalo, ¿también habrá que darles las gracias por la aclaración?
PREGUNTAS OFICIOSAS

¿No alcanzan los chalecos verdes? ¡Que alguien ponga un negocio!
En otro capítulo más de “Su Novela”, los famosos “chalecos verdes de la inmunidad” siguen causando sensación en los eventos del alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís. Este jueves, durante la agenda de pavimentación en Carolinas y entrega de escrituras, el verde volvió a dominar la pasarela municipal. Dicen que ya sería buen emprendimiento vender o rentar chalecos en las entradas: ¡póngase el suyo y siéntase funcionario por un día! Nomás que no se entere Víctor Ramos, de Plazas y Mercados, porque hasta permiso podrían pedir. Y para quienes prefieran comprarlo, en Mercado Libre encontramos uno anunciado en 193.39 pesos. ¡La inmunidad no viene incluida, pero la ilusión es gratis!
Según los ojos indiscretos que siguen la pasarela, hasta el asistente de Karla Centeno llevaba chaleco verde. Entre las excepciones estaban, otra vez, Lumba, de Prevención del Delito, y Ramón Chufani, de Deportes. Mientras tanto, Flor Rentería, coordinadora de Servicios Educativos en La Laguna, cambió el chaleco de Mejora por un blazer del mismo color. ¡Hay quienes saben combinar la política con la moda! Pero Chufani tampoco pasó inadvertido: cuentan que prefiere llevar fotógrafo personal, equipado con cámara profesional y tremendo lente. Aquí surge la pregunta oficiosa: ¿quién paga las fotografías y con qué presupuesto? Porque mientras las albercas municipales tienen necesidades por atender, en la pasarela política parece que nunca falta una buena toma. Claro, llevar fotógrafo no significa que lo pague el Ayuntamiento. ¡Primero la factura, después el flash!
Y mientras unos presumen chaleco y otros fotógrafo, Maru Villarreal protagonizó, según asistentes, su propia batalla por conseguir asiento en segunda fila. Cuentan que pasó buena parte del evento entre conversaciones y confidencias. ¿Chismes de pasillo, asuntos de trabajo o plegarias para conseguir audiencia en el séptimo piso? Eso solo ella lo sabe. Por cierto, tampoco se vio a Toño Méndez, de Cultura. Y para cerrar, al todavía director de Obras Públicas, Juan Adolfo Von Bertrab, parece que entre tanto evento se le cruzaron los cables del protocolo: según los presentes, agradeció al gobernador a través de Gabriel Elizondo, excoordinador estatal de Mejora Coahuila y hoy senador de la República, mientras Hugo Dávila, secretario de Desarrollo Regional en La Laguna, quedó fuera de la mención. ¿Olvido involuntario o cambió el conducto para mandar los saludos al gobernador? ¡Cuidado, ingeniero, que en política hasta los agradecimientos llevan destinatario!

¿MENTIRAS NO DICE? ¿UN MENSAJE PARA BETZABÉ ENTRE VIEJOS CONOCIDOS DE MORENA?
Mientras las morenistas comienzan a levantar la mano rumbo a la gubernatura de Durango en 2028, en Gómez Palacio apareció una fotografía que despierta curiosidad política. El abogado litigante Sergio Karim Castruita Zapata compartió en sus historias de Facebook una imagen junto a Omar Castañeda , viejo conocido de sus tiempos cercanos a Morena y hoy integrantes de Movimiento Ciudadano. La acompañó con una frase breve, pero sugerente: «Mentiras, no dice». ¿Simple cotorreo entre amigos o una indirecta con destinataria? Porque en este asunto hay un nombre que aparece inevitablemente: Betzabé Martínez Arango, alcaldesa de Gómez Palacio, quien además derrotó a Omar Castañeda en laspasadas elecciones municipalesde. ¡Vaya coincidencia para desempolvar recuerdos!
¡Y aquí viene lo interesante! Karim Castruita no es precisamente un desconocido en la historia política de Betzabé. En 2022, el abogado, entonces exaspirante de Morena a la alcaldía gomezpalatina, promovió una impugnación contra el registro de Martínez como candidata, cuestionando el cumplimiento del requisito de residencia. El asunto llegó a los tribunales, aunque finalmente se mantuvo el registro de la morenista Tres años después, la historia electoral sumó otro capítulo: Betzabé venció a Omar Castañeda, candidato de Movimiento Ciudadano, con 39 mil 525 votos contra 28 mil 293, una diferencia de 11 mil 232 sufragios, según los cómputos oficiales del proceso de 2025.
Ahora, con el 2028 en el horizonte, la fotografía reúne a dos personajes que tienen antecedentes políticos distintos, pero relacionados con la actual alcaldesa. Una fuente cercana al ambiente político gomezpalatino sostiene que Karim y Omar mantienen una vieja amistad y que la publicación habría sido solamente una broma. Sin embargo, la coincidencia alimenta las preguntas: ¿El «Mentiras, no dice» llevaba dedicatoria para Betzabé? ¿Fue una manera de recordar viejas diferencias o simplemente dos amigos cotorreando? No existe evidencia de que la frase estuviera dirigida a la presidenta municipal, pero los antecedentes explican las interpretaciones. Y si ambos vuelven a coincidir en algún proyecto político, habrá que observarlo. ¡Porque en Gómez Palacio unos cambian de partido, otros ganan elecciones y los expedientes, esos sí, nunca cambian de dueño!
