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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

¿Por qué quemar documentos en SIMAS?
Si esto fuera una serie policiaca, al guionista ya lo estarían acusando de exagerar. Hay cateos, exfuncionarios detenidos, una investigación federal, un exgerente promoviendo un amparo, auditorías sobre la mesa y ahora una versión que apunta a algo todavía más delicado: la presunta destrucción de documentos e información dentro del SIMAS Torreón. Una fuente consultada por Al Café Político, con conocimiento de movimientos internos del organismo, asegura que empleados relacionados con las áreas Técnica y de Licitaciones habrían participado en la quema de papelería y eliminación de información que pudiera resultar comprometedora. La misma fuente menciona a Gabriel Martínez García. Hasta ahora no existe confirmación oficial ni evidencia independiente suficiente para afirmar que esa destrucción ocurrió. La pregunta, por lo tanto, no puede ser todavía quién quemó, sino qué se habría querido borrar y por qué.
Hay un dato verificable que vuelve más incómoda esa pregunta. Documentación pública del propio organismo ubica a Gabriel Martínez García dentro del área de Licitaciones, ligado a funciones de costos, presupuestos y evaluación económica de propuestas. Eso no acredita ninguna conducta indebida, pero sí lo coloca en una zona administrativa donde pasan expedientes, contratistas, números y propuestas económicas. Y si hay algo que hoy debería estar perfectamente resguardado son precisamente esos archivos: convocatorias, cotizaciones, propuestas, contratos, estimaciones, bitácoras, fotografías, dictámenes y actas de entrega. El propio SIMAS mantiene procedimientos relacionados con rehabilitación de pozos y equipos de bombeo, adquisición de materiales, productos químicos, maquinaria, combustibles, desazolve y otros servicios.
El contexto tampoco ayuda a bajar la temperatura. Este lunes, un juez federal vinculó a proceso a Pepe N., Martha N., José Feliciano N., Farid N. y Georgina N. por su posible participación en operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. Se les impuso prisión preventiva oficiosa y se concedieron tres meses para la investigación complementaria. La FGR informó que la indagatoria comenzó en noviembre de 2025 a partir de una denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera. Todos conservan la presunción de inocencia.
En ese mismo tablero apareció Roberto Escalante González, exgerente general del SIMAS. Registros públicos del Poder Judicial muestran que promovió el amparo indirecto 1434/2026 contra una posible orden de aprehensión, detención, arresto u otro acto privativo de la libertad. El recurso fue presentado el 21 de septiembre ante el Juzgado Quinto de Distrito en La Laguna. El amparo no prueba que exista una orden de captura ni implica responsabilidad penal, pero confirma que otro exdirectivo del organismo decidió recurrir a la protección federal en medio de una crisis que cada día suma una pieza nueva. El Siglo de Torreón
Mientras la justicia federal avanza por una ruta, los documentos empiezan a dibujar otra: la del dinero. Dos materiales entregados a esta columna, fechados el 28 de agosto de 2026, muestran movimientos internos del SIMAS. En uno aparece una transferencia por 757 mil 172.64 pesos a favor de Juan Carlos Galindo Fierro; en el comprobante también figura María Lucía González Romero en los apartados de solicitud y autorización. El segundo documento, titulado “Programación de pagos 28 AGO 26”, concentra movimientos por 6 millones 353 mil 578.70 pesos y menciona, entre otros, a Compañía Industrial La Victoria Lagunera, Grupo Martínez, Maxi Servicios del Norte, Redes y Construcciones del Norte y Refaccionaria Monterrey.
Los nombres importan no porque aparecer en una hoja signifique irregularidad, sino porque permiten seguir la cadena. Juan Carlos Galindo Fierro obtuvo este año el contrato de la licitación SIMAS 006/2026 para trabajos de diagnóstico y rehabilitación de 17 pozos del sector sur, con una propuesta de 13 millones 538 mil 915.41 pesos sin IVA. El fallo oficial señala que su propuesta cumplió con las condiciones legales, técnicas y económicas y resultó la más baja entre las solventes. SIMAS – TORREON
También aparecen empresas con actividades directamente ligadas a la operación cotidiana de los sistemas de agua. Redes y Construcciones del Norte ha sido identificada en la región en trabajos de infraestructura hidráulica y construcción; Maxi Servicios de México se dedica a limpieza y vigilancia, y existen registros públicos de concursos en sistemas de agua de Coahuila donde esa empresa aparece como prestadora del servicio de vigilancia. LinkedIn En el caso de Refaccionaria Monterrey, su giro está relacionado con piezas y mantenimiento automotriz, lo que coincide con conceptos de parque vehicular y taller que aparecen en la programación entregada a esta columna. Ninguno de estos cruces demuestra una anomalía. Lo que hace es abrir la puerta a revisar qué servicio originó cada pago, qué contrato lo respaldó y quién certificó que se cumplió.
Ahí es donde la versión sobre documentos destruidos toma otro peso. Si realmente hubo papelería quemada o archivos eliminados —algo que todavía debe probarse— no habría que buscar solamente facturas. Habría que revisar contratos de mantenimiento de pozos, reparación de bombas, obra hidráulica, desazolve, materiales, combustibles, refacciones, estimaciones, bitácoras y dictámenes técnicos. Porque SIMAS no vende expedientes: administra agua. Y si durante años se pagaron mantenimientos, los resultados tendrían que ser visibles en la infraestructura.
Ese es el punto que debería importarle más al ciudadano. El 23 de septiembre, el propio SIMAS informó fallas en los pozos 2 y 82, con afectaciones al suministro en distintas colonias. En un caso falló el motor; en otro se reportaron daños en flecha y motor. Al día siguiente, el organismo informó que ambos habían sido reactivados. El Siglo de Torreón Que un pozo falle no demuestra que un mantenimiento anterior haya sido simulado. Los equipos se desgastan y se averían. Pero precisamente por eso las bitácoras, contratos y estimaciones importan: permiten comparar lo que se pagó contra lo que realmente se hizo.
Entonces la pregunta cambia. ¿Qué documentos podrían interesarle a alguien desaparecer? ¿Una estimación que no coincide con la obra? ¿Un dictamen técnico? ¿Una orden de servicio? ¿Una bitácora que asegura que un equipo recibió mantenimiento? ¿Una adjudicación? ¿Un proveedor? Hoy no hay elementos para afirmar que alguno de esos escenarios ocurrió. Pero si realmente hubo destrucción de información, ésas son las piezas que cualquier auditor debería asegurar primero.
Y hay una paradoja: quemar un papel ya no borra una operación. Quedan CFDI, transferencias bancarias, pólizas contables, estados de cuenta, registros fiscales, expedientes de proveedores y respaldos electrónicos. La ruta puede reconstruirse.
Por eso la pregunta final no es solamente si alguien quemó documentos.
Es otra:
¿qué tanto de lo que hoy no sale de la llave puede explicarse revisando lo que durante años sí salió de las cuentas del SIMAS?
Y una todavía más incómoda:
PREGUNTAS OFICIOSAS

¿Del Estadio Revolución al “Club de Toby” en Las Villas?
Apenas unas horas después de la entrega de 40 patrullas, 300 armas y 250 mil cartuchos en Plaza Mayor, con una inversión conjunta de 70 millones de pesos, la agenda política habría cambiado de escenario: de los reflectores oficiales a una residencia en Las Villas. Según una fuente consultada por esta columna, en la casa del empresario Memo Murra se celebró su cumpleaños con una reunión privada en la que abundaron empresarios, personajes cercanos al poder y, según cuentan, prácticamente puro hombre: un auténtico “Club de Toby”. Entre los asistentes mencionados por la fuente aparecen el gobernador Manolo Jiménez, Miguel Felipe Mery, Simón Gutiérrez “Guty”,Y POCOS FUNCIONARIOS MUNICIPALES COMO Pepe Máynez, Víctor Rodríguez,Carlos de Lara, Memo “Pinabete”, POR SUS VINCULOS GOMEZPALSTINOS, DICEN. y
Las ausencias también hicieron ruido: de acuerdo con la misma versión, no habrían acudido regidores, tampoco Luis Jorge Cuerda, ni integrantes operativos de la Policía Municipal; sí habría habido presencia militar, pero “ningún policiaco”. Y como dicen que el festejo estuvo tan bueno que terminó hasta entrada la madrugada, aparece la inevitable pregunta de sobremesa: ¿habrá llegado alguna figura musical de alto calibre, quizá Alfredito Ortiz, aunque quienes han sido señalados como sus promotores ni siquiera hubieran estado entre los invitados? Hasta ahora no hay confirmación de que algún artista de ese nivel haya amenizado la reunión, así que la pregunta queda en el terreno de la grilla y no del hecho comprobado.
Porque antes, por lo menos, las fiestas políticas se hacían en el Estadio Revolución, con lonches de El Payo, gradas llenas y menos misterio. Ahora cambiaron las tribunas por Las Villas, los lonches por una cena privada y la convivencia masiva por una lista mucho más selecta. Y ahí va la Pregunta Oficiosa: ¿fue solamente el cumpleaños de Memo Murra, una reunión entre amigos y empresarios, o una fotografía anticipada del nuevo círculo de poder alrededor de Miguel Riquelme? En política lagunera, como en las buenas fiestas, a veces importa menos quién sopla las velitas que quién consigue silla, quién se queda fuera… y quién termina poniendo la música.

¿Felipe González ya empezó la carrera por Torreón… o nunca dejó de correr?
En política hay quienes esperan los tiempos y quienes comienzan a calentar mucho antes del silbatazo. Felipe González, diputado local en funciones y electo nuevamente por el Distrito 10, parece estar entre los segundos. Su ruta apunta a la próxima Legislatura de Coahuila —“si SIMAS se lo permite”, comentan con jiribilla algunos en los pasillos políticos. Lo cierto es que en estos días volvió a circular material de autopromoción con una semblanza que va bastante más lejos del currículum: ahí se habla abiertamente de su aspiración de gobernar Torreón si llegado el momento el PRI decide postularlo. ¿Será por eso que Felipe cuida cada saludo, fotografía y espacio? Porque mientras sus colegss de puesto electo: Hugo Dávila, Verónica Martínez y Gabriel Elizondo ocupaban posiciones visibles en el evento, también apareció su suplente Héctor Estrada, todavía como titularde Desarrollo Social.
Este lunes Felipe llegó sonriente, saludando prácticamente a todos, mientras funcionarios, operadores y personajes de la estructura estatal iban ocupando posiciones. Y ocurrió una de esas escenas pequeñas que en política suelen alimentar conversaciones más grandes. Según una fuente presente, Miguel Ángel Riquelme saludó con normalidad y, posteriormente, Gabriel Elizondo, excoordinador de Mejora, advirtió que dos funcionarios, Ignacio Máynez y Javier Lechuga, no portaban el característico chaleco verde. La mirada habría bastado para entender el mensaje y se pidió conseguirles uno. “Tres Doritos después”, Máynez ya llevaba chaleco prestado; Lechuga, según el relato, no alcanzó. Nada trascendental para la administración pública, pero una postal muy coahuilense: aquí hasta una prenda puede servir para identificar quién está dentro de la foto, quién llegó tarde al reparto y quién todavía busca acomodo.
Y ahí vuelve Felipe. Una cosa es atender la agenda legislativa y otra mantener circulando perfiles donde prácticamente se escribe el siguiente capítulo político. No existe hasta ahora una candidatura oficial de González a la Alcaldía de Torreón, pero tampoco pasa inadvertido que su nombre aparezca acompañado de fotografías, presencia territorial y una aspiración municipal expresada sin demasiados rodeos. Por eso la Pregunta Oficiosa queda servida: ¿Felipe González solamente fortalece su presencia rumbo a la nueva Legislatura o ya comenzó, con bastante anticipación, la carrera por la Presidencia Municipal de Torreón? Porque en política las campañas no siempre arrancan cuando lo dice el calendario; algunas empiezan entre saludos, semblanzas, fotografías y, por supuesto, uno que otro chaleco verde.
