Torreón.- A tres días del ataque que sacudió a la comunidad del ejido La Unión, habitantes, estudiantes, profesores y familias se preparan para salir a las calles en una Marcha por la Paz, convocada por la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

De acuerdo con la convocatoria difundida por la comunidad parroquial, la movilización se realizará este domingo 4 de octubre a las 5:00 de la tarde, con salida desde El Cerrito, ubicado en el cruce de bulevar Coahuila y avenida Francisco Villa, en el ejido La Unión.

La marcha se llevará a cabo en memoria de la maestra Nedi Edith Nevárez González, quien perdió la vida durante el ataque ocurrido el pasado jueves 1 de octubre en la Escuela Secundaria General Número 13 “Justo Sierra Méndez”, así como en solidaridad con alumnos, docentes, personal administrativo y familias afectadas por estos hechos.

La convocatoria se da en medio de días de duelo, consternación e incertidumbre para una comunidad que intenta retomar poco a poco sus actividades, mientras persiste la exigencia social de reforzar la prevención de la violencia, la atención a la salud mental y el acompañamiento a niñas, niños, adolescentes y sus familias.

En este contexto, la Diócesis de Torreón emitió un mensaje firmado por el obispo Luis Martín Barraza Beltrán, expresó sus condolencias por la muerte de la docente y su cercanía con las personas lesionadas, así como con toda la comunidad educativa.

En el documento, la Diócesis señaló que la tragedia obliga a reflexionar sobre lo que como sociedad se está haciendo mal frente al avance de la violencia, al plantear preguntas como: “¿Por dónde se nos está metiendo la violencia?”, “¿Qué hemos dejado de hacer?” y “¿Qué valores estamos poniendo en su corazón?”

El mensaje también advierte sobre la tentación de buscar culpables inmediatos o deslindarse de toda responsabilidad, y sostiene que sería una hipocresía cargar toda la descomposición social únicamente a los jóvenes involucrados, cuando se trata de una problemática más amplia que involucra al conjunto de la sociedad.

Además, la Diócesis hizo un llamado a no convertirse en “meros espectadores pasivos” ni en jueces que condenen sin asumir una reflexión de fondo, al tiempo que pidió renovar la esperanza y trabajar por una humanidad “libre de todas las esclavitudes y ataduras que enlutan nuestra humanidad”.

La comunidad religiosa de La Unión se ha mantenido activa desde las primeras horas posteriores a la tragedia. La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe se sumó desde el inicio a las oraciones por las víctimas y suspendió temporalmente actividades dirigidas a niñas, niños y adolescentes como medida preventiva.

La Marcha por la Paz busca convertirse en una expresión colectiva de memoria, fe y acompañamiento, pero también en un mensaje claro frente a la violencia que golpeó a la comunidad escolar del ejido La Unión.

Más allá del acto simbólico, la movilización ocurre mientras sigue abierta una discusión que rebasa al plantel: la necesidad de fortalecer la prevención de la violencia juvenil, la salud mental, el acompañamiento familiar y los mecanismos para detectar señales de riesgo antes de que una crisis termine convertida en tragedia.

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