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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

Un partido de futbol terminó en tragedia en España. Jesús de Miguel Alameda, delantero del Tenerife, murió este martes a los 30 años, después de sufrir un fuerte golpe durante el encuentro contra el FC Andorra.
Todo ocurrió la noche del lunes, cuando el atacante disputaba un balón con el portero Jesús Owono. En la jugada, el guardameta impactó con la rodilla en el pecho de su rival, quien cayó al césped y necesitó atención médica de emergencia.
El partido fue suspendido mientras los servicios médicos atendían al delantero. Posteriormente fue trasladado al Hospital Universitario de Nuestra Señora de la Candelaria, donde permaneció en cuidados intensivos.
A las 8:00 de la mañana del martes, el Tenerife confirmó su fallecimiento. La noticia fue difundida por la agencia EFE y el diario español AS. EFE Noticias+1
¿Un accidente o una responsabilidad que debe investigarse?
El árbitro expulsó al portero del Andorra por la acción que terminó con la lesión del delantero. Sin embargo, la tarjeta roja no significa que automáticamente sea responsable de su muerte.
La Policía española abrió una investigación para esclarecer lo sucedido, un procedimiento habitual cuando una persona fallece en circunstancias no naturales.
La pregunta es inevitable: ¿puede un futbolista enfrentar consecuencias legales cuando una jugada termina con la muerte de otro?
En España, la respuesta depende de las circunstancias. Si las autoridades encuentran que hubo una conducta imprudente grave, podría existir responsabilidad penal. Pero si se confirma que fue un accidente propio del juego, el desenlace fatal no convierte por sí solo al portero en culpable.
También existe la posibilidad de que la familia busque una indemnización, aunque tendría que demostrarse que hubo una responsabilidad legal por el daño ocasionado.
¿Y qué responsabilidad tienen los clubes?
Otro aspecto que podría revisarse es la atención médica proporcionada al futbolista.
Los clubes y organizadores tienen obligaciones relacionadas con la seguridad de los jugadores y la disponibilidad de servicios de emergencia.
En este caso, los reportes indican que Jesús de Miguel recibió atención sobre el terreno de juego y fue trasladado al hospital. Hasta ahora no existen pruebas públicas de negligencia médica o de incumplimiento de los protocolos de seguridad. Reuters+1
El futbol está de luto, pero también pide respuestas
La muerte del delantero provocó numerosas muestras de solidaridad. Real Madrid, Barcelona y otros clubes lamentaron lo ocurrido, mientras que la UEFA anunció minutos de silencio durante sus competiciones europeas.
Por su parte, el Andorra expresó sus condolencias a la familia y compañeros del futbolista. El portero Jesús Owono también quedó en el centro de la atención pública y recibió ataques en redes sociales, una reacción que no sustituye ninguna investigación judicial. Diario AS+1
La tragedia deja una reflexión incómoda: los futbolistas conocen los riesgos de entrar a la cancha, pero eso no significa que cualquier consecuencia deba quedar sin investigarse.
Por ahora, las autoridades españolas tendrán que determinar qué ocurrió y si existen responsabilidades.
Porque una cosa es disputar un balón y otra muy distinta cargar con las consecuencias de una muerte. La diferencia no la establecerán las redes sociales ni una tarjeta roja, sino las pruebas.
