«Algo no es bello porque dura»: los inmortales de la nómina

En Torreón hay funcionarios que parecen durar más que los propios alcaldes. Cambian los gobiernos, se reacomodan los grupos políticos y algunos siempre encuentran la manera de permanecer en la nómina. Esta obsesión por conservar el poder nos recuerda, ante el estreno de VisionQuest en Disney+, una de las escenas más profundas nos remonta a Los Vengadores: Era de Ultrón. Y eso ya es mucho decir de una película de superhéroes. Al final de la historia, Ultrón y Visión quedan frente a frente, representando dos formas opuestas de entender la existencia. Ultrón, una inteligencia artificial creada para proteger a la humanidad, termina convertido en una especie de mesías tecnológico y villano, convencido de que debe destruir lo imperfecto para salvar al mundo. De su propio proyecto surge Visión, un poderoso ser artificial que, a diferencia de su creador, decide defender la vida humana.

Lo verdaderamente importante de la escena no es la batalla, sino su reflexión filosófica. Ultrón teme desaparecer y desprecia las imperfecciones humanas; Visión, en cambio, comprende que la vida tiene valor precisamente porque es imperfecta y pasajera. Reconoce que no todo puede controlarse y que incluso en los errores existe grandeza. Entonces pronuncia una frase memorable: «Algo no es bello porque dura». Es decir, el valor de algo no depende de cuánto tiempo permanece, sino de lo que aporta mientras existe. Una reflexión que alcanza a la política lagunera: un funcionario no construye un legado por sobrevivir a varios alcaldes, sino por los resultados que deja cuando abandona su cargo. Porque los gobiernos terminan, los grupos cambian y las nóminas se renuevan. Lo que debería permanecer son las obras, las buenas decisiones y los beneficios para la ciudadanía.

Ahora imaginemos a Visión recorriendo los pasillos de la Presidencia Municipal de Torreón, donde se encuentra con uno de esos funcionarios que parecen tener más vidas que un gato y sobreviven a cualquier cambio de alcalde. «Tienes miedo», le dice Visión. «¿De Riquelme?», pregunta nervioso el funcionario cepedista. «No, de desaparecer de la nómina». El hombre se defiende: «Primero fui riquelmista, después trabajé con Román y ahora vuelvo a ser riquelmista». Visión pregunta: «¿Y qué resultados dejaste?». «Pues aquí sigo, ¿no?», contesta orgulloso. «Permanecer no significa necesariamente servir», responde Visión. «Eres insoportablemente ingenuo», protesta el funcionario. Entonces llega la sentencia: «Algo no es bello porque dura». Pero el burócrata sonríe, convencido de haber entendido otra cosa: mientras dure la quincena, todo es bello. Y es que uno sabe lo que dijo, pero no lo que el otro escuchó. El diálogo es ficticio, aunque la reflexión resulta familiar en la política torreonense: los alcaldes cambian, los colores se acomodan y algunos funcionarios parecen más preocupados por conservar el escritorio que por dejar resultados. Porque una cosa es sobrevivir políticamente y otra muy distinta servir a la ciudad.

Entre los funcionarios híbridos heredados del cepedismo que parecían extintos aparecen Ariel Martínez , exjefe de Gabinete, y Jorge Saucedo, quien fue secretario particular de Román Cepeda. La Jefatura de Gabinete fue sustituida por una Secretaría Técnica, pero distintas versiones señalan que Martínez continúa vinculado al gobierno municipal, al igual que Saucedo, aunque sus funciones actuales no han quedado suficientemente claras. De ser así, habría que conocer sus nuevas responsabilidades y las condiciones de su permanencia.

También está otra parejita: Luis Morales Cortés y César Alvarado , dos funcionarios que conocen perfectamente el camino de ida y vuelta entre el riquelmismo y el cepedismo. Morales trabajó con Riquelme durante su primera administración municipal, mientras que Alvarado ocupó responsabilidades en el gobierno estatal durante su gubernatura. Ambos formaron parte de la administración de Román y permanecen vinculados a las áreas de Movilidad Urbana y Transporte Público. Su continuidad tiene una explicación posible en la experiencia acumulada. Así se entiende la supervivencia política, aunque también corresponde preguntar por los resultados de sus respectivas gestiones.

En otra parte del organigrama aparecen todavía algunos novatos, como Ramón Chufani, director del Instituto Municipal del Deporte; Marcelo Sánchez, titular de Medio Ambiente, y Roberto Barrios, en Ingresos, quienes llegaron durante el gobierno de Román Cepeda, gracias a recomendaciones e intereses personales para ocupar sus cargos, y continúan con Riquelme. También permanecen Víctor Ramos, de Plazas y Mercados; Juan Adolfo Von Bertrab, en Obras Públicas; Antonio Méndez Vigatá, en Cultura, y Fer Villarreal, de Servicios Públicos. Todos forman parte de una estructura que merece evaluarse no por las relaciones que facilitaron sus nombramientos, sino por las responsabilidades que desempeñan y los resultados que pueden acreditar.

PeLa relación política cambió cuando Lauro Villarreal operó la campaña de Román Cepeda, quien llegó a la Alcaldía en 2022 y lo nombró gerente del SIMAS Torreón, una designación interpretada como recompensa política. Desde entonces, se le consideró una de las mentes del proyecto cepedista e incluso se le atribuye haber intentado construir una corriente propia. Ahora, tras el fallecimiento de Román y en medio de las investigaciones relacionadas con exfuncionarios del SIMAS, su nombre vuelve a sonar dentro del grupo del que supuestamente se había distanciado. ¿Regresa al Grupo Torreón o nunca se fue? Conviene recordar que, el 9 de junio de 2022, Villarreal reconoció que tres de cada cuatro reportes al SIMAS eran por problemas de drenaje y que renovar la infraestructura requeriría mil 500 millones de pesos. El problema venía de administraciones anteriores, pero surge una pregunta: ¿qué proyectos, inversiones y soluciones dejó su gestión? Porque diagnosticar es importante, pero resolver también.

En enero de 2023, Lauro dejó SIMAS y fue sustituido por Eduardo Terrazas. Después obtuvo una diputación plurinominal del PRI, aunque no asumió el cargo para irse al gobierno de Manolo Jiménez como titular de la CEAS. Ahora podría regresar al Ayuntamiento para dirigir el IMPLAN, precisamente la oficina que dejó Terrazas. La política tiene sus ironías: quien te sustituyó puede terminar dejando vacante el puesto que ahora buscas. Y aquí cabe la filosofía de Visión y Ultrón, pero también un refrán mexicano: ¿más vale ser cabeza de ratón o cola de león? Si Lauro buscó construir su propio grupo con Román y ahora pretende regresar con Riquelme, ¿se trata de una reconciliación, un reacomodo o una relación que nunca se rompió? Porque los priistas saben levantarse la mano ante las cámaras, aunque detrás de ellas sigan con las armas políticas cargadas. Las sonrisas públicas no siempre significan que las diferencias hayan desaparecido.

Mientras tanto, la sala de espera política reúne a antiguos colaboradores, funcionarios que buscan permanecer y nuevos aspirantes, algunos señalados informalmente por supuestas deslealtades y otros por inexperiencia. Sin embargo, ni la amistad ni la antigüedad deberían sustituir la capacidad y los resultados. Riquelme tendrá que explicar por qué conserva funcionarios cuestionados de Román y qué justifica los posibles regresos. Imaginemos nuevamente a Visión frente a un burócrata: «No tengo miedo de cambiar de grupo, conozco a todos». «Entonces deberías comprender que ningún cargo dura para siempre». «Pero todavía me necesitan». «¿Para resolver los problemas de Torreón o para conservar los acuerdos políticos?». El silencio llega antes de la sentencia: «Algo no es bello porque dura». Mientras tanto, Lauro podría regresar el 1 de noviembre, según versiones sobre un supuesto acuerdo con Manolo Jiménez. El bastón cambió de manos, pero falta saber quiénes permanecerán por experiencia, quiénes por resultados y quiénes por conocer a la persona indicada. Porque en esta película política de Torreón algunos esperan renovar temporada, otros buscan entrar al reparto y nadie quiere aparecer en los créditos finales.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿ARIEL MARTÍNEZ, EL HUGO SÁNCHEZ DE ALECO IRARRAGORRI?

En Torreón, la política y el futbol parecen compartir hasta los guionistas de Club de Cuervos. Resulta que Ariel Martínez Mendoza, colaborador de la administración de Román Cepeda, compartió recientemente una felicitación para Aleco Irarragorri, presidente de Santos Laguna. El gesto de amistad no pasó inadvertido entre su entorno laboral, donde surgieron las bromas y comparaciones con Chava Iglesias y su inseparable asistente Hugo Sánchez, aquel personaje de la serie de Netflix que hacía de todo por su jefe y ni sueldo cobraba.

Y como en esta comarca nadie desperdicia una buena oportunidad para echar carrilla, surgió la pregunta: ¿Ariel será el Hugo Sánchez de Aleco? Aunque hay una diferencia: el personaje de Club de Cuervos trabajaba prácticamente por amor al arte. Tal vez Martínez podría aprovechar la amistad para pedirle chamba al presidente santista, ahora que los Guerreros intentan recuperar el camino del gol. Después de todo, en la política y el futbol nunca está de más tener un buen contacto, especialmente cuando los cambios de administración pueden dejar a más de uno calentando la banca.

Mientras tanto, el repunte de Santos Laguna también despierta comentarios entre aficionados. En redes sociales algunos celebran las victorias, mientras otros lanzan sospechas sobre el repentino cambio de resultados, aunque no existen pruebas aportadas que permitan sostener acusaciones de arreglos deportivos. Y aquí viene la verdadera moraleja de Club de Cuervos: en el futbol y la política abundan los personajes que sobreviven gracias a sus relaciones. ¿Será que Ariel encontró nuevo equipo o solamente felicitó a un amigo? Porque una cosa es ponerse la camiseta y otra muy distinta encontrar quién pague la nómina. ¡Y que conste, en esta historia nadie ha anunciado fichajes!

¿MARINA VITELA QUIERE VOLVER A SER GOBERNADORA O IMPEDIR QUE BETZABÉ LLEGUE PRIMERO?

De la alianza política de 2022 a la posible competencia por la gubernatura de Durango en 2028. Marina Vitela vuelve a levantar la mano, mientras Betzabé Martínez construye su propia trayectoria desde la Alcaldía de Gómez Palacio. La pregunta es si ambas podrán compartir proyecto cuando llegue el momento de repartir candidaturas. Hay relaciones políticas que comienzan con abrazos, fotografías de campaña y promesas de transformación, pero terminan poniendo a prueba una máxima del poder: el alumno puede superar al maestro y, cuando eso ocurre, la amistad suele enfrentar su primera encuesta. En Morena, rumbo a la sucesión de Durango en 2028, dos mujeres que caminaron juntas en la elección de 2022 podrían encontrarse nuevamente frente a frente: Marina Vitela Rodríguez y Betzabé Martínez Arango. La primera quiere mantenerse vigente para buscar otra oportunidad electoral; la segunda gobierna Gómez Palacio y tiene ante sí la posibilidad de convertir el Ayuntamiento en una plataforma política estatal. Por ahora, no existe una ruptura reciente confirmada entre ambas ni una candidatura formal de Betzabé a la gubernatura, pero los antecedentes de sus disputas internas permiten formular preguntas que Morena tendrá que responder.

El movimiento más reciente lo hizo Marina Vitela. El 16 de octubre de 2026, medios de Durango publicaron declaraciones en las que la diputada federal reconoció su interés por participar en el proceso político de 2028. Sin embargo, hay una precisión importante: no confirmó expresamente que buscará la candidatura a gobernadora, aunque en política nadie necesita decir todas las palabras para comenzar a mandar señales. ¿Quiere Marina una segunda oportunidad para enfrentar al PRI o busca colocar su nombre sobre la mesa antes de que otras figuras morenistas ocupen el espacio? El antecedente tampoco puede borrarse. En 2022, Marina Vitela perdió frente a Esteban Villegas Villarreal por una diferencia de 100 mil 65 votos. Y en 2025, Betzabé le ganó la candidatura por la Alcaldía de Gómez Palacio.

Durante aquella campaña también surgieron publicaciones sobre presuntas propiedades no declaradas de Vitela, entre ellas una investigación difundida por El Financiero el 30 de mayo de 2022. Fueron señalamientos periodísticos que deben distinguirse de responsabilidades legalmente acreditadas. Tampoco existe evidencia suficiente para establecer que aquella controversia, por sí sola, determinó el resultado electoral.

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