alcafepolitico.com
Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

El Complejo Deportivo La Jabonera volvió a meterse en la conversación política de Torreón, y no porque alguien haya roto un récord en la alberca. Una fuente sostiene que alrededor de ese espacio habría que rastrear unos seis millones de pesos en trabajos, mantenimiento y servicios. La cifra no aparece, hasta ahora, como un contrato único ni puede tratarse como un desvío comprobado. La pregunta es más sencilla: cuánto se gastó, quién autorizó, quién contrató y quién facturó.
El nombre de José Elías “Pepe” Ganem aparece por contexto. Su detención abrió una temporada de conversaciones que difícilmente terminará pronto. Eso no significa que La Jabonera forme parte de la causa penal que enfrenta ni que todo lo que ahora se cuente sobre él sea cierto. Pero el caso removió el café político de Torreón y comenzaron a salir historias que llevaban tiempo asentadas en el fondo de la taza.
Una de ellas regresa a la primera administración de Román Alberto Cepeda González. Ganem todavía no era secretario del Ayuntamiento. Su currículum oficial establece que entre enero de 2022 y diciembre de 2024 fue coordinador de la Secretaría del Ayuntamiento; fuentes consultadas lo describen, además, como operador político con influencia en asuntos internos.
Una fuente sostiene que durante esa primera etapa hubo movimientos de personal cuya instrucción habría sido comunicada a través de Ganem, entre ellos cambios relacionados con funcionarios del Complejo Deportivo La Jabonera. Según el testimonio, una de las personas afectadas se negó inicialmente a dejar su puesto, reclamó la decisión con Pepe y finalmente intervino el propio Román Cepeda para hablar sobre su salida. La versión requiere documentos, pero las bajas, nombramientos y nóminas dejan huella.
Y entonces aparecen los seis millones. La fuente asegura que durante aquella discusión cuestionó que, después de la salida del coordinador, pudieran manejarse alrededor de esa cantidad en espacios deportivos como La Jabonera. Eso no demuestra un desvío ni que Ganem hubiera dispuesto del dinero. La pista es revisar contratos, servicios y compras. Antes de señalar quién metió la mano a la alberca, conviene saber quién pagó el agua.
La revisión de las cifras públicas deja algo importante: no aparece una bolsa anual individualizada de seis millones de pesos exclusivamente para La Jabonera. El dinero se encuentra repartido entre distintos conceptos y ejercicios. En 2023, por ejemplo, la reposición de seis bombas de calor dañadas por vandalismo representó alrededor de 600 mil pesos. En 2025 se anunciaron 1.5 millones de pesos para rehabilitar conjuntamente las albercas del Multideportivo Oriente, Línea Verde y La Jabonera, por lo que ese monto tampoco puede cargarse completo al complejo del poniente.
Ese mismo año, el Instituto Municipal del Deporte lanzó la licitación LPN/IMD/001/2025 para 30 servicios de tratamiento químico en esas tres albercas. La convocatoria identifica el servicio y los lugares, pero no consigna ahí el monto finalmente adjudicado. En 2026 aparecen otros números: más de un millón de pesos para rehabilitar la alberca de La Jabonera y, meses después, 1 millón 350 mil pesos para modernizar el alumbrado. Son trabajos distintos y fueron informados desde áreas diferentes. Sumarlos a conveniencia hasta fabricar los seis millones sería hacer contabilidad de sobremesa. Sí hay dinero documentado alrededor del complejo; lo que todavía falta encontrar es el paquete de seis millones del que habla la fuente.
También hay que poner los nombres en su fecha. Héctor Gaytán McGregor encabezó el Instituto Municipal del Deporte hasta febrero de 2024. El 28 de ese mes dejó el IMD en uno de los enroques de la administración y llegó, recomendado según las versiones, Ramón Chufani Vázquez, quien asumió la dirección. Por eso no se puede cargar todo el periodo, ni todas las decisiones, a una sola persona.
Las fuentes hablan de posibles vínculos personales o familiares alrededor de proveedores y repiten una frase que sí merece ser perseguida documentalmente: “los apellidos y las facturas”. Tener una esposa, un primo, un hermano o un amigo empresario no demuestra corrupción. El problema empezaría si ese vínculo coincide con una contratación pública y se acredita que algún funcionario relacionado participó en ella.
Primero la razón social, después el contrato, luego la factura y sólo entonces el árbol genealógico. La detención de Ganem seguirá produciendo conversaciones. Algunas terminarán siendo puro café; otras quizá aguanten una auditoría. La diferencia está en los documentos.
En La Jabonera el agua puede estar limpia. Ahora toca revisar si las cuentas también hacen espuma. Porque, al final, no hacen falta nuevos rumores. Hacen falta los apellidos y las facturas.
Preguntas Oficiosas

¿Nervios o sed? ¿Qué le pasó a Chufani frente al reflector?
Durante el abanderamiento de la delegación de Coahuila rumbo a la Paralimpiada Nacional CONADE 2026, encabezado por el Instituto Estatal del Deporte de Coahuila, hubo discursos, fotografías y reconocimiento para los 36 atletas que representarán al estado. Entre los invitados estuvo Ramón Elías Chufani, director del Instituto Municipal del Deporte de Torreón. Esta vez Chufani no tuvo que pelearse con aquella corbata que durante la sesión solemne del martes parecía querer hacerle un nudo hasta a las ideas; según algunos asistentes, ahora fue el rostro el que llamó la atención. Quienes estuvieron cerca aseguran que se le veía inquieto, nervioso al hablar y poco cómodo con el reflector encima. Y eso sí resulta extraño en alguien acostumbrado a los eventos públicos.
¿Nervios por qué? Ahí comienza la grilla. Algunos inevitablemente relacionaron la escena con lo que ocurre alrededor de sus excompañeros Pepe Ganem y Martha Rodríguez, detenidos recientemente por agentes federales. La detención de ambos está confirmada; cualquier explicación sobre el estado de ánimo de Chufani, en cambio, pertenece por ahora al terreno de las interpretaciones. Una cara seria no demuestra delito, complicidad ni preocupación judicial. Tal vez simplemente ya no disfruta tanto los reflectores. Tal vez tenía calor. Tal vez era uno de esos días en los que uno quisiera confundirse con la pared. Porque los nervios podrán alimentar muchas sobremesas políticas, pero todavía no tienen RFC, firma ni número de contrato.
Y hablando de calor, hasta el agua terminó entrando a la conversación. Algunos asistentes salieron molestos porque, según relataron, ni botella de agua les dieron: “La gente acá salió molesta porque ni agua les dieron”, comentó uno de los presentes. A Chufani, dicen, tampoco le tocó. Así que quizá la explicación más sencilla sea también la menos emocionante para la grilla: no estaba nervioso, tenía sed. Aunque en el Torreón político de estos días cualquier gesto termina bajo la lupa. Después de Ganem y Martha, hay quienes ya no miran solamente quién llega a los eventos, sino quién suda, quién guarda silencio, quién sonríe demasiado… y hasta quién se queda sin agua.

¿Betzabé también puso a volar el 2028?
Si alguien aprovechó la tecnología durante las fiestas patrias para colocar su imagen unos metros más arriba de la política cotidiana, fue Betzabé Martínez Arango. La presidenta municipal de Gómez Palacio, electa por Morena, encabezó el Grito ante más de 40 mil personas; después vino un espectáculo de drones que proyectó figuras relacionadas con la ciudad. Y ahí, entre luces y teléfonos grabando, también comenzó otra lectura: la de 2028.
Entre las figuras aéreas aparecieron el “Viva Durango” y la silueta de una mujer que, por el peinado y la coleta, muchos asociaron inmediatamente con la propia presidenta . No hace falta que un dron entregue constancia de aspirante para que arranque la grilla. La imagen hizo el resto: mientras Conjunto Primavera esperaba su turno en tierra, arriba parecía proyectarse algo más que una celebración patria. El show de drones estaba anunciado como parte del festejo oficial; la interpretación política, en cambio, corrió por cuenta de quienes ya miran el calendario que sigue.
Y aunque las bromas comenzaron antes de que terminara el espectáculo, ningún dron se cayó; lo que empezó a volar fueron las especulaciones. No existe, por ese hecho, una candidatura confirmada de Betzabé para 2028, pero en política las imágenes suelen adquirir significado antes que los destapes. Esta vez no hubo espectacular, barda ni lona: bastó el cielo de Gómez Palacio. Porque cuando la política descubre los drones, hasta un “Viva Durango” puede terminar convertido en pregunta: ¿festejo patrio o mensaje para lo que viene?

¿El pastel de Riquelme traerá velas… o renuncias?
Este 18 de septiembre Miguel Ángel Riquelme Solís cumple 56 años y, si le preguntáramos a la Inteligencia Artificial qué regalarle al alcalde de Torreón, probablemente no sugeriría una corbata, una botella ni otro reconocimiento para la vitrina. Tal vez propondría algo bastante más práctico: una mudanza administrativa. No para cambiar de oficina, sino para revisar esos “muebles” políticos que llevan tanto tiempo acomodados que ya nadie recuerda si siguen siendo útiles o simplemente nadie se ha atrevido a moverlos. Riquelme ha hablado de evaluación permanente y ahí está la prueba: conservar lo que funciona, reparar lo rescatable y retirar aquello que ocupa espacio, presupuesto y fotografía, pero aporta poco.
El segundo obsequio sería más sofisticado: un pase directo a 2027. Con moño tricolor, naturalmente. El problema es que ni la IA debería confundir una conversación política con una candidatura formal. El nombre de Riquelme circula inevitablemente cuando se habla de la próxima elección municipal, pero una cosa es que algunos ya acomoden las piezas y otra que el tablero esté definido. En lenguaje digital aparecería aquella leyenda que desespera a cualquiera: “solicitud en proceso”. Porque en política mexicana las candidaturas suelen cocinarse mucho antes de servirse, aunque todos juren que todavía ni siquiera han comprado los ingredientes.
Quizá el mejor regalo no sea entonces una candidatura ni una escoba, sino un buen inventario político. Saber quién resuelve, quién acompaña, quién estorba y quién solamente ha desarrollado el extraño talento de sobrevivir a todos los cambios de administración. Los muebles no hablan, pero algunos funcionarios ya casi tienen placa patrimonial. Y antes de pensar quién ocupará la silla principal de Torreón después de 2027, Riquelme tiene una decisión bastante más inmediata: definir quién merece seguir sentado alrededor de la suya y quién ya debería empezar a buscar otra oficina donde acomodarse.
