La 4T y Torreón bajo el VAR de la credibilidad

Se acabó el Mundial, pero en México el partido sigue. Ya no hay balón, pero sobran barridas, reclamos, tarjetas selectivas y árbitros que de pronto ven clarísimo… siempre que la falta sea del rival.

La polémica con Argentina dejó una imagen perfecta para entender la política mexicana: un equipo que jugó fuerte, al límite, con entradas discutidas y con la sensación de que el árbitro le perdonaba más de una. Pero al final perdió. Y ahí está la lección: cuando un equipo depende demasiado del silbato, puede ganar minutos, pero pierde autoridad. En política pasa igual.

La 4T ha construido buena parte de su discurso sobre una promesa moral: “no somos iguales”. El problema es que el VAR institucional empieza a verse demasiado cómodo con la camiseta guinda. Cuando aparecen señalamientos contra figuras del oficialismo, entran las palabras suaves: contexto, soberanía, guerra sucia, campaña internacional, esperar pruebas. Pero cuando la jugada toca a la oposición, el silbato truena, la tarjeta sale completa y el expediente Se acabó el Mundial, pero en México el partido sigue. Ya no hay balón, pero sobran barridas, reclamos, tarjetas selectivas y árbitros que de pronto ven clarísimo… siempre que la falta sea del rival.

La polémica con Argentina dejó una imagen perfecta para entender la política mexicana: un equipo que jugó fuerte, al límite, con entradas discutidas y con la sensación de que el árbitro le perdonaba más de una. Pero al final perdió. Y ahí está la lección: cuando un equipo depende demasiado del silbato, puede ganar minutos, pero pierde autoridad. En política pasa igual.

La 4T ha construido buena parte de su discurso sobre una promesa moral: “no somos iguales”. El problema es que el VAR institucional empieza a verse demasiado cómodo con la camiseta guinda. Cuando aparecen señalamientos contra figuras del oficialismo, entran las palabras suaves: contexto, soberanía, guerra sucia, campaña internacional, esperar pruebas. Pero cuando la jugada toca a la oposición, el silbato truena, la tarjeta sale completa y el expediente se vuelve espectáculo nacional.

Ahí están el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila; el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y otros nombres incómodos para el oficialismo. Audios atribuidos, señalamientos desde Estados Unidos, crisis políticas, versiones cruzadas y defensas que suenan a conferencia de técnico derrotado: “jugamos bien, pero el entorno nos afectó”. La tribuna ya no compra tan fácil esa narrativa. No porque todos sean culpables, sino porque el criterio parece cambiar según el uniforme.

En el caso de Rocha Moya, Estados Unidos lo acusó de presuntos vínculos con el narcotráfico junto con otros funcionarios de Sinaloa, mientras el gobierno mexicano sostuvo que no se habían entregado pruebas suficientes para proceder como pedía Washington. En el caso de Marina del Pilar, la crisis escaló por audios y contactos con supuestos intermediarios estadounidenses; ella dijo que fue una trampa atribuida a Jaime Bonilla, su antecesor y también figura salida del ecosistema de la 4T.

En cambio, con la oposición el VAR funciona en alta definición. La gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, fue citada por la FGR por el caso de un operativo con agentes estadounidenses y denunció que le querían fabricar un caso. Y Ernesto Ruffo Appel, exgobernador panista de Baja California, fue detenido por presunto huachicol fiscal y enviado a prisión preventiva junto con coacusados ).

Si hay delitos, que se investigue y se castigue.Pero si el árbitro solo corre cuando la falta es azul y camina cuando la falta es guinda, entonces ya no arbitra: administra el marcador. Omar García Harfuch y Ernestina Godoy han salido a explicar investigaciones, órdenes de aprehensión y redes de huachicol fiscal; la FGR habló de miles de operaciones y daño superior a 4 mil millones de pesos en el caso Ruffo (La Jornada). Correcto. Pero la pregunta sigue viva: ¿por qué cuando el expediente roza al oficialismo el VAR parece pedir lentes, manual, traducción simultánea y tres tiempos extra?

Claudia Sheinbaum tiene enfrente una prueba mayor que cualquier discurso mañanero: demostrar que la justicia no se aplica por colores. Porque el país no necesita un árbitro militante ni una FGR convertida en VAR de conveniencia. Necesita piso parejo. Y eso, en México, ya suena casi revolucionario; de lo tradicional que debería ser, da risa negra.

Coahuila y Torreón también tienen su propia cancha. Mientras México miraba el Mundial, Torreón esperaba que la cercanía con Monterrey dejara derrama turística. Antes del torneo, se dijo que la ciudad estaba lista para sumarse al ambiente internacional del Mundial con una oferta segura y experiencias únicas, según declaró Guillermo Martínez en El Sol de la Laguna . Se impulsó desde el estado: el Más Fútbol Fest en el Centro de Convenciones, con transmisión de partidos y actividades durante el torneo.

Pero el marcador real fue otro. La OCV Laguna reconoció que a Torreón no llegó “ni una salpicada”: no hubo incremento en ocupación hotelera; Monterrey tuvo 40% adicional, Guadalajara 10% y Ciudad de México hasta 60%, mientras Torreón mantuvo su perfil de turismo de negocios y una expectativa de verano apenas arriba del 50% así lo reportpoEl Siglo de Torreón. Funcionó más el intercambio de barajitas del álbum Panini en algunos puntos que la estrategia para atraer turistas mundialistas.

La ciudad no fue base de entrenamiento de selecciones mundialistas. La apuesta central era captar visitantes que fueran a Monterrey e invitarlos a conocer La Laguna y Coahuila. Pero si al final no hubo derrama, Guillermo “Memo” Pinabete y las áreas involucradas deben presentar un informe serio: qué se planeó, cuánto se gastó, con quién se coordinó, qué campañas se hicieron, qué hoteles participaron, cuántos visitantes llegaron y cuál fue el retorno real. Menos foto con balón y más número con factura.

Memo hs estsdo mas preicupsdo en integrar a sufamilia en lanómina,ya sea simas, comuniccion o medio ambuente o contratos cómodos o cargos de premio, que también se aclare con nombres, funciones, sueldos y resultados. Porque el turismo no se construye con apellidos, sino con estrategia. Y si la estrategia fue esperar a que Monterrey salpicara, pues ya vimos: ni gota, ni rebote, ni charquito.

Ahora el VAR local lo tiene Miguel Ángel Riquelme con las auditorías. SIMAS debe revisarse a fondo: pasivos, nóminas, plazas, prestaciones, horas extras, proveedores y decisiones que dejaron al organismo con más dudas que agua. Pero no basta con SIMAS. También debe entrar el Sistema Integral de Mantenimiento Vial, especialmente la etapa atribuida políticamente a Víctor Navarro: contratos, mezcla, bacheo, proveedores, pagos y resultados. Porque una ciudad no se arregla con boletines; se arregla con pavimento que aguante más que una promesa de campaña.

Servicios Administrativos también debe pasar por revisión: altas, bajas, compras, plazas, horas extras, prestaciones, expedientes y esa elegante tradición mexicana de convertir el favor político en recibo quincenal. Y que no se quede fuera el deporte municipal: mantenimiento y remodelación de albercas públicas, incluida La Jabonera y los trabajos ligados a Ramón Chufani. Cuánto se invirtió, quién ejecutó, qué se contrató, qué se entregó y si el ciudadano recibió instalaciones dignas o solo pintura fresca para la foto.

Porque el dinero público no solo se fuga por una tubería. También se evapora en una nómina inflada, en una obra mal hecha, en una alberca maquillada, en un bache que renace cada lluvia o en un contrato que nadie explica con claridad.

Mientras el VAR de la nueva administración decide dónde poner la cámara, ya hay versiones de funcionarios que buscan acomodarse, brincar de camiseta o subirse a la ola del campeón mundial, España, como si la nacionalidad española fuera salvavidas político de emergencia. En Coahuila esos cuentos no son nuevos: cada vez que huele a auditoría, algunos descubren de pronto una abuela europea, un trámite pendiente o una vocación mediterránea que nunca habían presumido en campaña. Humor negro lagunero: cuando llega la revisión, hasta el acta de nacimiento pide tiempo de compensación.

Se acabó el Mundial, pero México sigue jugando tiempo extra. La FGR debe demostrar que no arbitra por colores. Sheinbaum debe demostrar que el “no somos iguales” también aplica cuando el señalado trae camiseta guinda. Y Riquelme, en Torreón, tiene la oportunidad de hacer algo más difícil que ganar aplausos: pitar parejo.

Porque Argentina perdió pese a la polémica arbitral. La 4T puede perder algo más serio rumbo al 2027 : la credibilidad. Y Torreón puede perder otra oportunidad si sus auditorías terminan siendo revancha política y no revisión completa.

El ciudadano ya no quiere narradores épicos ni discursos de vestidor. Quiere cuentas claras, marcador limpio y árbitro sin camiseta. Lo demás es puro VAR con miopía política.

PREGUNTAS OFICIOSAS:

La casa de citas: ¿clausura, libreta o cortina de humo?

La clausura de una presunta casa de citas en Lomas del Pedregal encendió rumores sobre una libreta con nombres, teléfonos y pagos que habría inquietado a funcionarios, empresarios y clientes frecuentes. El Municipio únicamente confirmó el cierre porque ese tipo de giro está prohibido por la reglamentación de Torreón; nada informó sobre el propietario, el responsable del negocio, las personas detenidas ni la existencia de la famosa libreta. Mientras la autoridad guarda silencio, el cuaderno crece más que el expediente: ya parece que en Torreón una libreta provoca más sudor que una auditoría.

El Ayuntamiento asegura que Inspección y Verificación mantiene operativos permanentes, pero vecinos sostienen que el inmueble llevaba años siendo utilizado para actividades similares. Entonces las preguntas son inevitables: ¿quién lo operaba, quién cobraba la renta, quién toleró su funcionamiento y por qué se actuó hasta ahora? Clausurar la puerta sirve para la fotografía oficial; investigar quién la mantuvo abierta durante años demostraría que realmente existe autoridad. Porque el verdadero escándalo quizá no esté en los nombres escritos, sino en todos los que durante tanto tiempo prefirieron no leerlos.

¿Felipe González Ya Anda En 2027 O Solo No Supo Esperarse?

Felipe González Miranda no es un espontáneo: el Congreso de Coahuila lo registra como diputado local por el Distrito 10. El detalle es que una cosa es caminar territorio y otra muy distinta es caminar encima del calendario. En política, adelantarse puede parecer estrategia; pero si se nota demasiado, parece ansiedad disfrazada de publicaciones espontáneas en redes sociales. Y la reciente imagen con sabor a inteligencia artificial no ayudó: esas fotos no perfilan, deforman. No todo filtro hace candidato; a veces solo confirma quién anda queriendo verse más grande que su momento.

La pregunta incómoda es si Felipe ya se siente en la carrera rumbo al 2027, si buscará la alcaldía aunque tenga que ponerse de tú a tú con Miguel Ángel Riquelme o si terminará acomodándose en la ruta más cómoda de una diputación federal. Porque en Torreón el tablero cambió: ya no basta con subir publicaciones, posar con cara de “proyecto” y esperar que la militancia aplauda por reflejo. Si quiere jugar, tendrá que demostrar peso propio, no solo presencia mediática. Y si no entiende los tiempos, alguien tendrá que explicarle que en política el que se desespera no siempre madruga: a veces nomás se quema por querer ponerse antes de tiempo en el aparador.

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