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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

Betzabé, la villamelona del palco: ¿Santos washing o campaña rumbo a 2028?
En el futbol y en la política hay quienes prefieren mirar el partido desde el palco presidencial. Betzabé Martínez , alcaldesa de Gómez Palacio, apareció durante el Santos-Necaxa del domingoen la zona VIP del Estadio Corona: nada de tribunas populares ni barras, sino entre invitados especiales, junto a representantes de Lala y los Irarragorri, padre e hijo, sobretodo con o la figura del momento es Alejandro “Aleco” Irarragorri Kalb, nuestro “Chava Iglesias albiverde”, quien pasó de recibir memes por la crisis deportiva a protagonizar entrevistas y festejos. Santos arrancó el Apertura 2026 con seis derrotas y un empate en siete partidos; después de vencer 1-0 al Necaxa llegó a 22 puntos y al octavo lugar provisional. Aleco hasta volvió a cantar “Color esperanza”, ahora con mariachi. Analistas destacan el trato complaciente de algunos medios y creadores de contenido, fenómeno que llamó “Santos washing”, una especie de lavado de imagen mediante exposición mediática favorable. Una interpretación interesante, que llegó cuando la mismísima Betzabé, desde su mañanera, elogió a Aleco por vencer a “aquella sociedad que luego, desde un teléfono, es capaz de escribir mil cosas”. Y remató: “Estoy segura de que va a ser el Santos campeón”. ¡Del palco al pronóstico deportivo en 36 segundos! ¿Fue por el chamán de la afición, por el teléfono del asesor de imagen o por la comida del palco?
La declaración tiene más política que futbol. Cuando Betzabé celebra que Aleco haya superado las críticas de quienes escriben desde un teléfono, parece olvidar que las redes sociales son también la tribuna de quienes no tienen acceso al palco presidencial. Una cosa es el insulto gratuito y otra reclamar resultados. Los aficionados tienen derecho a cuestionar las derrotas del Santos, igual que los gomezpalatinos a preguntar por el drenaje. De hecho, las fotografías de la alcaldesa en la “Casa del Dolor Ajeno” provocaron comentarios como “Pues para ella siempre es domingo” y “¿Y el drenaje, pavimentación y bacheo de Gómez pa’ cuándo?”. Tampoco faltó quien la llamara “villamelona”. No hay delito en acudir al estadio un domingo, pero resulta curioso defender a un directivo de las críticas digitales cuando la propia administración municipal enfrenta cuestionamientos ciudadanos. Más reveladora fue otra frase de Betzabé: “Se vienen cosas para Gómez Palacio, para el Club Santos Laguna”. ¿Cuáles cosas? ¿Convenios, inversiones, patrocinios o simples fotografías? La alcaldesa no precisó proyectos, montos ni compromisos. Y ahí aparece la semejanza entre política y mercadotecnia: anunciar que vienen cosas buenas genera expectativa, pero no sustituye explicar qué se hará. Aleco tiene una remontada deportiva verificable; Betzabé necesita demostrar cómo se traducirán sus anuncios en beneficios para el municipio. Porque el algoritmo puede cambiar una imagen, pero difícilmente destapa un drenaje.
Y mientras Betzabé encuentra inspiración en la remontada santista, la sucesión de Durango en 2028 comienza a calentarse, luego de que Marina Vitela reconoció su interés en participar, aunque sin definir una candidatura, y tiene un antecedente político significativo: Claudia Sheinbaum la acompañó durante su campaña de 2022. Algunos interpretan esa cercanía como una ventaja, aunque no garantiza respaldo futuro. Sobre Betzabé circulan versiones acerca de afinidades con personajes del lopezobradorismo como Andy López Beltrán y Adán Augusto López Hernández, sin que tales relaciones constituyan padrinazgos . Y vaya momento para hablar de imagen: precisamente este 3 de noviembre, Andy publicó un video para negar vínculos con el huachicol fiscal y los negocios de Amílcar Olán, además de denunciar una campaña de desprestigio. De ahí la ironía de estos tiempos: más vale una lavada de imagen que un lavado de dinero. Tampoco sobra mirar hacia Chihuahua, donde su amiga Andrea Chávez, políticamente cercana a Adán Augusto, quedó fuera de la coordinación morenista. El episodio demuestra que una exposición mediática favorable y las relaciones nacionales no garantizan candidaturas. ¿Buscará Betzabé una estrategia como la de Aleco para fortalecer su propia narrativa política? La pregunta tiene sentido como análisis de comunicación, aunque no existe evidencia de que haya solicitado asesoría alguna.
La comparación entre Betzabé y Aleco tiene una diferencia que ninguna agencia de comunicación debería ocultar: Santos puede presumir victorias recientes, mientras el Ayuntamiento debe demostrar que su infraestructura funciona. El gobierno de Gómez Palacio informó el 27 deque el Plan Fluye suma 188 millones de pesos en obras y contempla una inversión de aproximadamente 570 millones para sustituir 13.27 kilómetros de tuberías. Son cifras oficiales que merecen seguimiento: contratos, avances, fechas y colonias que efectivamente hayan dejado atrás las aguas negras. Porque, mientras Aleco busca consolidar al Santos en puestos de Liguilla, Betzabé enfrenta el reto de convertir los anuncios municipales en servicios públicos que funcionen. La alcaldesa asegura que el directivo está demostrando “cómo lograrlo”. ¿Lograr qué? Si habla de transformar las críticas en resultados, la lección puede ser útil; si se refiere únicamente a mejorar la percepción pública, la receta está incompleta. Santos derrotó al Necaxa gracias a un autogol; suficiente para sumar tres puntos, pero esperar que el rival se equivoque no constituye una estrategia de gobierno. ¿Les alcanzarán a Aleco y Betzabé el chamán, los memes, las entrevistas amables y otra versión de “Color esperanza”, o terminarán cantándola desde otra tribuna? Porque el futbol permite remontar una temporada, pero en política las aguas negras no desaparecen por acumular reproducciones. Y mientras los Irarragorri buscan la Liguilla y Betzabé observa el horizonte de 2028, hay un marcador que no depende de Facebook: el de los servicios públicos. ¡Arriba el Santos!… ¿Y Gómez Palacio, para cuándo?
PREGUNTA OFICIOSA

¿“Mi casa es tu casa”? Natalia Fernández y Luz Elena Morales comparten mesa en Arteaga
En la política lagunera hay diferencias que parecen irreconciliables hasta que llega una invitación para pasar el fin de semana. Quien sabe aprovechar sus días de descanso es Natalia Fernández Martínez, síndica de mayoría de Torreón, quien, según fuentes cercanas a su entorno, habría abierto las puertas de su residencia no en Torreón sin en Arteaga, Coahuila, para una convivencia que terminó despertando más comentarios que una sesión de Cabildo. Y es que, entre los personajes que aparecen en una fotografía de la reunión compartida con esta columna, en unenvcuentro de mujeres donde destaca Luz Elena Morales Núñez, presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso de Coahuila. ¿Natalia decidió aplicar aquello de “mi casa es tu casa” y dejar las diferencias políticas fuera de la puerta? Porque hay encuentros que pasan inadvertidos y otros que, por sus protagonistas, terminan convirtiéndose en tema de conversación entre quienes conocen los entretelones del poder.
La presencia de Luz Elena Morales resulta particularmente interesante para quienes conocen las versiones sobre la tensión que habría existido entre ambas políticas. No son desconocidas ni comenzaron a coincidir recientemente. Sus trayectorias se cruzaron en el Congreso de Coahuila durante la LXII Legislatura (2021-2023), cuando Morales era diputada local y Fernández se desempeñaba como directora de Asuntos Jurídicos del Poder Legislativo. Aquella coincidencia profesional forma parte de sus antecedentes institucionales, mientras que las supuestas diferencias personales pertenecen al terreno de las versiones políticas y no han sido acreditadas públicamente. ¿La fotografía representa una reconciliación, una relación que nunca estuvo tan deteriorada como se decía o simplemente una convivencia donde la cortesía se impuso sobre las diferencias? Porque en la política coahuilense un abrazo puede despertar tantas preguntas como una declaración de guerra.
Lo curioso es que Natalia Fernández y Luz Elena Morales conocen perfectamente los tiempos y las formas de la política estatal. Una desde la sindicatura de Torreón y la otra desde la conducción del Congreso, ambas mantienen espacios de participación institucional. Por eso, una fotografía juntas en una convivencia privada llama la atención entre quienes conocen los antecedentes de su relación. ¿Fue solamente una reunión entre conocidas o estamos viendo una nueva etapa de entendimiento político? ¿Quién dio el primer paso para dejar atrás las diferencias? ¿Y qué otros acercamientos podrían estar ocurriendo lejos de los reflectores? La imagen, por sí sola, no demuestra acuerdos ni alianzas, pero deja material suficiente para las preguntas oficiosas. Al final, Natalia parece haber encontrado una fórmula sencilla para reunir a personajes con historias políticas distintas: “Mi casa es tu casa”. Aunque, como suele ocurrir en la grilla, una cosa es compartir la mesa en Arteaga y otra muy distinta compartir los mismos intereses cuando regresan a sus oficinas.
