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Editoriales de opinión de
Iván P. Corpus-Lozoya

SIMAS : le dieron aire al ahogado… pero todavía debe la luz
“Jajaja, ¿y quién se los chingó? Jajajaja”, escribió un ciudadano en Facebook al comentar el acuerdo del SIMAS Torreón con la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Entre descuentos y facilidades de pago, dejó una pregunta pendiente: ¿cómo permitieron que creciera tanto la deuda? Su comentario no demuestra un robo, pero expresa una desconfianza que merece respuestas.
Esa desconfianza tampoco debería impedir reconocer una buena negociación. Reducir obligaciones, conseguir plazos manejables y recuperar acceso a recursos federales importa para un organismo que debe seguir operando mientras paga sus pendientes. Dejar la cuenta creciendo habría sido más fácil.
El acuerdo del lunes 26 de octubre establece pagar 94 millones 364 mil 844.19 pesos, con diez millones de anticipo y abonos trimestrales de cinco millones, hasta enero de 2031. La negociación también permite recuperar el acceso a programas federales para infraestructura hidráulica.
El cambio es considerable: el 9 de octubre se reportaba una propuesta considerada inviable, con 20 millones de anticipo y abonos de tres o cuatro millones mensuales, además de las obligaciones corrientes. Conseguir una entrada menor y pagos trimestrales reduce la presión inmediata sobre la operación. Ahí está el mérito: negociar compromisos que puedan cumplirse.
Pero ¿quiénes dejaron los pasivos? La revisión hemerográfica muestra antecedentes en distintas administraciones y nuevas obligaciones acumuladas después. No permite adjudicarle toda la cuenta a una sola persona.
Durante el gobierno de Jorge Zermeño Infante, en 2019, se reconoció que no había condiciones para entregar a Conagua los 20 millones requeridos para un convenio, pues también existían compromisos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La deuda ya competía con las necesidades operativas de la ciudad.
La presión llegó hasta la oficina matriz: el 28 de febrero de 2019 se informó que la CFE había cortado la electricidad el día anterior, por tercera ocasión en catorce meses debido a adeudos. El SIMAS contrató una planta generadora por siete mil pesos diarios. Debía la luz y gastaba más para trabajar sin ella.
Tampoco puede presentarse todo como una herencia anterior a Román Alberto Cepeda González, durante cuya administración Roberto Escalante González fue gerente del organismo. En marzo de 2026, Escalante sostuvo que el rezago con Conagua provenía de antes de 2022. Sin embargo, Gabriel Riestra Beltrán, director regional de Conagua, informó que entre 45 y 48 millones de pesos del adeudo correspondían a 2025 y lo transcurrido de 2026. Es decir, había obligaciones recientes durante aquella gestión.
Con la CFE, la información publicada el 9 de octubre situaba el pasivo en 470 millones de pesos, relacionado con consumos impagados de 2024, 2025 y parte de 2026, durante la gestión de Escalante. El saldo requiere actualización, pero el señalamiento está atribuido a la actual dirección del organismo. El convenio con Conagua no resuelve la cuenta eléctrica.
Así, la investigación debe distinguir qué se recibió, qué se negoció y qué volvió a acumularse. Estos antecedentes no acreditan responsabilidades penales ni permiten sumar saldos de años distintos como si fueran deudas independientes.
Una fuente al interior de la paramunicipal, consultada por Al Café Político, sostiene que el convenio actual disminuye en más de cien millones de pesos el pasivo registrado y estima una reducción total de al menos 300 millones de pesos al cierre del año. Es una proyección que deberá comprobarse.
Sobre las obras, Xavier Alain Herrera Arroyo señaló que se priorizarán drenajes, tuberías y medidores domiciliarios. Según explicó, los pagos podrán retornar mediante programas federales para inversión, conforme se integren los proyectos y se cumplan las condiciones correspondientes. Esa posibilidad da importancia al acuerdo: pagar puede abrir nuevamente la puerta a obras.
Para el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís, la negociación representa un avance en la regularización financiera del organismo. Su propia trayectoria municipal también obliga a revisar la historia completa, sin seleccionar administraciones según convenga.
Reconocer la negociación no borra los antecedentes. Investigar los antecedentes tampoco le resta valor al acuerdo. La ciudadanía merece ambas cosas: una salida financiera y una explicación documentada de cómo se llegó hasta aquí.
PREGUNTAS OFICIOSAS

¿A darle parejo al trabajo o a los chalecos verdes?
El programa “A Darle Parejo” llevó este martes al alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís al ejido La Partida, donde, además de las obras, hubo pasarela política. Según los reportes compartidos con esta columna, en el presídium apareció Mario Cepeda Villarreal, coordinador del sector; en primera fila, su padre, el profesor Mario Cepeda, mientras su hermana Isis Cepeda también estuvo entre los asistentes, aunque de pie. Al fondo, Ariel, debidamente enchalecado. Y hablando de chalecos, Ramón Chufani, director del Instituto Municipal del Deporte, también apareció luciendo el suyo. Después de los cuestionamientos que le hemos dedicado en esta columna, su presencia con el uniforme verde no pasó inadvertida. En contraste, Antonio “Toño” Méndez Vigatá, titular de Cultura, y Carlos de Lara McGrath, recién incorporado al Centro de Justicia Municipal, no aparecen enchalecados en los reportes recibidos. ¿Será que el programa es “A Darle Parejo” a las obras, pero también a los chalecos? Porque en política hasta el lugar donde se sienta cada quien despierta preguntas, y parece que el verde ya tiene más seguidores que una colección de temporada.
Mientras unos acudieron a La Partida, un paparazzi ciudadano de Al Café Político reportó haber observado a Luis Morales Cortés, director de Movilidad Urbana, durante horario laboral, sentado afuera de un restaurante ubicado a unas cuadras de la Presidencia Municipal, acompañado de dos personas. El informante asegura haberlo visto anteriormente en ese establecimiento, incluso reunido con reporteros, aunque no se han corroborado de manera independiente la frecuencia ni los motivos de esas visitas. ¿Será que ahí cocinan muy rico o tienen café de refill? La fotografía deja una pregunta oficiosa: ¿atendía asuntos oficiales, disfrutaba de un descanso autorizado o realizaba alguna actividad particular? Mientras tanto, al transporte público también hay que darle parejo, porque los ciudadanos esperan mejores rutas, unidades y condiciones de movilidad. Y si de reuniones se trata, ojalá también haya tiempo para sentarse a resolver los pendientes del transporte.

Volviendo a La Partida, la presencia de integrantes de la familia Cepeda no terminó en el evento público. Las fotografías compartidas también muestran un desayuno con el alcalde y varios acompañantes, en el que, según los reportes recibidos, los Cepeda fungieron como anfitriones. ¿Fue simplemente un desayuno de cortesía o los Cepeda buscan recuperar espacios formales en la administración municipal? ¿Habrá algo más en el menú que café, jugo y buenos recuerdos? Por lo pronto, Riquelme Solís continúa llevando “A Darle Parejo” a las comunidades rurales, mientras los chalecos verdes vuelven a cobrar protagonismo. Esa prenda tiene su propia historia política desde los tiempos en que Riquelme fue gobernador y se impulsó la estrategia Mejora. Parece que el verde nunca pasa de moda, aunque algunos funcionarios todavía no encuentran su talla. ¿Habrá que darle parejo a la repartición de chalecos o algunos esperan la colección otoño-invierno? Porque entre tanto verde, lo importante es que las dependencias también se pongan la camiseta del trabajo. Al final, el pavimento se mide en metros cuadrados, pero el compromiso no se mide en tallas de chaleco. Y si de darle parejo se trata, que no falten las obras… ni sobren los modelos para la fotografía.

Denuncia ciudadana o campaña de resentimientos políticos?
En Torreón, hasta la basura parece tener colores políticos. La esposa de un exfuncionario del gabinete de Román Cepeda González publicó en Instagram imágenes de agua estancada, basura y deterioro urbano bajo el mensaje “Te estamos fallando #Torreón”, acompañado de críticas y hashtags. Bien por denunciar, aunque el tono recuerda al de Cintia Cuevas, aspirante de Morena en Torreón, mientras que versiones no corroboradas atribuyen al esposo de la denunciante, identificado en algunos comentarios como “fragmentado”, cercanía con personajes de la 4T. ¿Preocupación ciudadana permanente o inconformidad que aumenta cuando cambian los funcionarios? Porque hasta las bolsas de basura parecen cambiar de color político.
En esta historia también queda indirectamente bajo los reflectores a Fernando Villarreal Cuélar, excompañero de gabinete del esposo de la denunciante, quien permanece al frente de Servicios Públicos y del programa La Ola, cuya nómina de aproximadamente 900 elementos ha sido cuestionada por versiones sobre presuntos trabajadores que cobraban sin ser localizados en sus labores, señalamientos que no han sido acreditados. El exfuncionario habría asesorado a Villarreal durante la administración anterior, relación pendiente de corroboración documental. Uno conservó el cargo y el otro salió del Ayuntamiento. ¿Se exigía la misma transparencia cuando ambos compartían gabinete? Porque la congruencia también debería incluirse en las jornadas de limpieza.
Las críticas también alcanzaron a la denunciante, identificada en mensajes ciudadanos como catedrática de la Facultad de Contaduría y Administración de la UAdeC. Sin embargo, trabajar en una institución pública no cancela el derecho a cuestionar al gobierno. ¿Campaña de resentimientos políticos o ciudadanía más exigente, aunque selectiva? Lo cierto es que la basura debe recogerse, las nóminas aclararse y las denuncias sustentarse con hechos, sin importar quién gobernaba ayer ni quién gobierna hoy. Y si vamos a barrer, que sea parejo: las calles, las dudas y, de paso, debajo de todas las alfombras políticas.
