En política, cuando cambian al jefe de Prensa siempre dicen que es para mejorar la comunicación. Casi nunca explican qué parte estaba fallando: si los medios no entendían al gobierno, si el gobierno no entendía a los medios, si había demasiados incendios o si simplemente alguien decidió que los problemas municipales necesitaban mejor iluminación para salir en redes sociales. En Gómez Palacio se fue Sergio Uribe Rodríguez y llegó César Gaytán Gallegos. ¿Quién? La explicación oficial para la salida de Uribe fue su salud y su proceso de jubilación; además, se trata del primer movimiento interno anunciado en la administración de Betzabé Martínez. No hay elementos para convertirlo en despido político, porque en la política no existen los despidos oficiales: hay “asuntos personales” o “enroques”. Pero los relevos también hablan, aun cuando salgan con receta médica.

Sergio Uribe había llegado desde septiembre de 2025 como responsable de Prensa, mientras Paola Alvarado Nájera asumió Comunicación Social. Es decir, desde el inicio existieron dos pistas: la Dirección encargada de la estrategia general y la Jefatura ocupada por quien lidia diariamente con reporteros, llamadas, entrevistas, preguntas incómodas y esa extraña afición periodística por solicitar información cuando el funcionario preferiría mandar solamente la fotografía. Uribe conocía esa cancha lagunera. Ahora sale y entra un comunicador procedente de Durango capital.

Y ahí empiezan las dudas. Al preguntarle al síndico Juan González Díaz por qué traer a César Gaytán y no escoger un perfil de La Laguna, respondió que tiene años trabajando “con nosotros en el movimiento y en el equipo”. Bonita frase. En política, “equipo” normalmente significa bastante más que compartir un grupo de WhatsApp. Habla de confianza previa, relaciones y pertenencia a una estructura. Gaytán estuvo al frente de Comunicación Social del Congreso de Durango y atendió también la comunicación alrededor de la Junta de Gobierno y Coordinación Política cuando Morena encabezaba ese órgano. No llegó después de subir el currículum a una bolsa de trabajo ni a LinkedIn.

Pero Gaytán tampoco aterriza como virrey de la propaganda. Paola Alvarado sigue al frente de Comunicación Social y él llega como jefe de Prensa. La diferencia no es menor: la estrategia general, las campañas, la pauta y la responsabilidad institucional continúan en la Dirección. La pregunta política está en otro lado: si Sergio Uribe ya cumplía esa función, ¿por qué sumar ahora a un perfil con relaciones construidas en Durango capital, experiencia en el Congreso y cercanía con Morena justo cuando el nombre de Betzabé Martínez empieza a aparecer en la conversación estatal rumbo a 2028?

Porque Durango capital no es Gómez Palacio. Aquí la conversación municipal comparte oxígeno con Torreón y Lerdo, la agenda cruza diariamente el Nazas y los medios regionales difícilmente esperan instrucciones desde Victoria de Durango para decidir qué es noticia. Gaytán conoce el Congreso y los códigos políticos estatales; ahora tendrá que conocer una comarca donde los ciudadanos tienen una costumbre particularmente desagradable para los departamentos de Comunicación Social: comparar el boletín con lo que ven afuera de su casa.

Y la administración de Betzabé Martínez ya trae equipaje. “El Corazón de la Transformación”, los “latidos”, territorio, cercanía y Plan Fluye forman parte de una marca construida durante el primer año. El problema de cualquier marca gubernamental es que, tarde o temprano, se encuentra con los servicios públicos. Y todavía no existe filtro de TikTok que quite el olor de una alcantarilla.

Plan Fluye será uno de esos exámenes. No basta encontrarle nombre al problema del drenaje. Hay que explicar contratos, financiamiento, obras, plazos, responsabilidades y resultados. Una oficina de Prensa puede publicar que el municipio avanza; si las aguas negras aparecen en una colonia, el vecino suele presentar su propio informe de gobierno desde un celular y generalmente dura menos de treinta segundos.

Está también Dinamita, donde 28 personas fueron detenidas tras los hechos de marzo y posteriormente vinculadas a proceso por delitos que la Fiscalía atribuyó al grupo; familiares y participantes cuestionaron el operativo. Sea cual sea el desenlace judicial, para el gobierno quedó una crisis que mostró algo elemental: seguridad, protesta y política son materiales inflamables y un mal mensaje puede quedarse circulando mucho después de que termine la rueda de prensa.

Gaytán tendrá además otro animal suelto: las noticias falsas contra Betzabé. La alcaldesa ha denunciado cuentas y publicaciones fabricadas para desgastar a su gobierno. El riesgo comienza cuando desde el poder alguien decide que fake news, crítica e investigación periodística son la misma criatura. No lo son. La mentira se combate con evidencia; la crítica se enfrenta con resultados.

Y Betzabé añade voluntariamente otra dificultad: le gusta comunicar como influencer. TikTok, Instagram, Facebook, videos, recorridos y camarógrafo personal forman parte de su estilo. La política moderna también vive en formato vertical. El problema es que quien gobierna frente al algoritmo termina sometido a él. Una obra necesita meses; un meme destruye la tarde en quince segundos.

Después viene el asunto donde se termina el humor y comienza la calculadora. El Programa Anual de Adquisiciones 2026 del Ayuntamiento contempla alrededor de 36.98 millones de pesos en Servicios de Comunicación Social y Publicidad. Es presupuesto programado y no significa que todo haya sido ejercido, pero permite dimensionar el aparato. Esa bolsa no pertenece a Gaytán; corresponde a la estructura que dirige Paola Alvarado. Por eso el escrutinio debe estar en la pauta, los proveedores, las contrataciones, el gasto digital y los criterios utilizados para repartir recursos públicos.

Con casi 37 millones presupuestados, conseguir presencia mediática no debería clasificarse como fenómeno sobrenatural. ¿También Gaytán hará, como se cuestionó en tiempos de Uribe, de la publicidad oficial una herramienta para condicionar a los medios o decidir qué reporteros resultan cómodos? Lo verdaderamente interesante será saber qué se posiciona, dónde, cuánto cuesta y hasta dónde comienza a viajar Betzabé Martínez.

Porque está el 2028, aunque todavía nadie haya presentado solicitud de empleo para candidata a gobernadora. Betzabé no ha anunciado candidatura y no hay razón para fabricársela. Pero ya aparece en mediciones estatales y su exposición comienza a leerse inevitablemente bajo esa posibilidad. De ahí que Paola y Gaytán tengan un reto más complejo que llenar medios con fotografías: impedir que una eventual narrativa estatal corra más rápido que los resultados municipales.

Sergio Uribe deja la trinchera cotidiana de Prensa y César Gaytán la recibe. Paola continúa arriba del organigrama. Betzabé continúa frente a la cámara. Lo que cambia es una pieza dentro de un aparato de comunicación que deberá explicar drenaje, crisis, fake news, controversias y presupuesto mientras administra una figura política que ya empieza a ser observada fuera de Gómez Palacio.

Y no, no entró Yohan Uribe, #LordFragmentado. En los pasillos dicen que anda apurado por el caso Ganem. ¿Por qué será? Mientras no exista documento o actuación oficial que lo confirme, la pregunta seguirá siendo eso: grilla de pasillo, no expediente.

El problema es que la calle también tiene celular, publica gratis y jamás manda el texto a Comunicación Social para que se lo corrijan.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿Policías o jefes de caseta fifí?

En Torreón la seguridad en los residenciales privados empieza a convertirse en asunto público. En Campestre Montebello, tras el conflicto por la caseta, la Asociación de Colonos informó que habrá vigilancia de la Policía Municipal las 24 horas en el acceso de Paseo Montebello y Gómez Morín, además de la seguridad privada contratada por los vecinos. Y aquí entra directamente Alfredo Flores Originales, director general de Seguridad Pública Municipal . La medida puede entenderse como preventiva, pero deja una pregunta incómoda: ¿hasta dónde debe llegar la Policía cuando el problema nace dentro de la administración de un fraccionamiento? Porque una cosa es preservar el orden y otra terminar convertido en “jefe de caseta fifí”.

Y mientras Montebello intenta enfriar su conflicto, otra bronca se presentó en Residencial Las Trojes, donde desde hace tiempo se arrastran quejas por manejo administrativo, agua contaminada y seguridad. Algunos colonos han denunciado intentos de robo en distintas cerradas, y la tensión escaló cuando un residente acudió a la caseta para exigir acceso a las cámaras ante un supuesto intento de robo. Al recibir una negativa, según lo reportado, se molestó y realizó un disparo al aire. Nada justifica una conducta así, pero tampoco puede ignorarse que la desatención y la falta de confianza entre vecinos, administración y seguridad privada terminan creando un ambiente peligroso. Flores Originales encabeza una corporación que además reporta operativos, detenciones y vigilancia en distintos sectores de la ciudad, por lo que la asignación de elementos y patrullas también forma parte del debate sobre prioridades.

Montebello y Las Trojes son casos distintos, pero comparten una señal: cuando fallan la administración, la comunicación y la seguridad privada, la Policía termina llegando a resolver lo que otros dejaron crecer. Ahí es donde Alfredo Flores Originales tendrá que explicar hasta dónde llega la responsabilidad de la corporación y bajo qué criterios se destina vigilancia permanente a un residencial privado. Pregunta Oficiosa: ¿la Policía de Torreón está reforzando la seguridad donde existe un riesgo real… o las patrullas terminarán convertidas en el nuevo servicio premium de las casetas fifí?

¿Quién alcanzó chilaquiles con Riquelme y quién sólo desempolvó la foto?

Miguel Ángel Riquelme Solís cumplió este viernes 56 años y, como ocurre cuando el festejado ocupa la Alcaldía de Torreón, el pastel llegó acompañado de grilla. Nació el 18 de septiembre de 1970, pero en los pasillos interesaron menos las velitas que el teléfono: ¿a quién respondió?, ¿qué felicitaciones reposteó y cuáles dejó pasar? Porque en política hasta un corazón, una historia compartida o el silencio digital se presta para lecturas. Mientras algunos contaban reposts, Riquelme se habría escapado a desayunar chilaquiles con amigos en un restaurante de la Cuauhtémoc. Festejo sencillo: café, salsa, conversación política y, eso sí, un rico pastel de fresas de la Pastelería Chepina.

También reaparecieron personajes del cepedismo. Ariel Martínez, exjefe de Gabinete, desempolvó una fotografía con el hoy alcalde para dedicarle públicamente unas palabras. Como él, otros exfuncionarios de la administración de Román Cepeda aprovecharon el cumpleaños para hacerse presentes. Y ahí nació la pregunta incómoda: ¿también lo felicitaron el año pasado o entonces la relación no ameritaba publicación… o simplemente no los dejaban? Hasta la fotografía de Ariel llamó la atención por no ser precisamente reciente. Quizá no encontró una nueva; quizá fue nostalgia política o, como bromearon algunos, en pleno septiembre todavía hacía falta chamarra por aquello del frío político.

Así, el cumpleaños de Riquelme dejó más preguntas que rebanadas: quién estuvo cerca, quién alcanzó chilaquiles, quién apareció únicamente en Facebook, quién consiguió repost y quién tuvo que buscar una vieja foto en el carrete para recordar que sigue presente. En política municipal esas pequeñas señales pesan más de lo que parecen: una felicitación puede ser simple cortesía, pero también una forma discreta de tocar la puerta. Y si Ariel no apareció entre los invitados al desayuno, todavía está a tiempo de entregar un regalo atrasado. En la grilla torreonense hay obsequios que ni siquiera necesitan moño: una oficina desocupada y una renuncia voluntaria caben perfectamente debajo de cualquier pastel.

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